La crisis del modelo económico alemán basado en la excelencia de su industria exportadora es el mantra vigente en Europa y en el mundo. Acosada por la pujanza china, que se reserva para sí su propio mercado al tiempo que inunda los exteriores con sus productos, los aranceles de EE.UU. y el encarecimiento de la energía, la industria de la primera economía europea solo da malas noticias. La última, el potencial despido de 100.000 empleados en Volkswagen, reflejo de los problemas generales del automóvil, uno de los pilares de su economía. Durante el 2025, la industria del país destruyó empleos al ritmo de 10.000 mensuales. Esta cadencia se ha incrementado, y mucho, durante este añoEl Gobierno alemán de coalición entre democristianos y socialdemócratas, encabezado por el conservador Friedrich Merz, ha anunciado un controvertido plan de reformas para hacer frente a esa situación. Programa que, junto con una masiva inversión en armamentos, es la esperanza de las elites políticas del país para devolver el crecimiento a una economía que ya lleva más de dos años estancada.El llamado grupo de Harvard, un ramillete de empresarios y ejecutivos capitaneados por Pedro Nueno, el profesor del IESE, ha acudido precisamente este año a Baviera, Munich, uno de los landers más poblados y económicamente más desarrollados de Alemania.Primera constatación, por lo demás evidente: el clima dominante en el país es de “profundo pesimismo, acompañado de caídas de la inversión empresarial”, según explica Ignacio Cirac, el físico catalán reconocido internacionalmente, que desde hace un cuarto de siglo vive en la capital bávara, en la que dirige el centro de óptica cuántica del Max Plank Institut.Alemania tiene una red pública integrada de investigación básica y aplicada con vocación industrialDiagnóstico coincidente con el del cónsul español en Munich, Àngel Boixareu, participante en la reunión, quien añade “la inestabilidad política como un factor clave, pendientes de las próximas elecciones de septiembre en los landers de Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania, en los que el partido de ultraderecha AfD aspira a gobernar”. En el caso concreto de Munich, añade el diplomático, “la ciudad ha perdido parte del empuje con las startups de nuevas tecnologías, aunque es pujante en ámbitos como el de los drones y socialmente vive con problemas en ámbitos como los precios de los alquileres y el acceso a la vivienda”.Diferencias y similitudes con Barcelona. Josep Sanfeliu, presidente de Asabys partners, aprovechó para explicar su programa al frente de la asociación Barcelona global, en la que acaba de ser elegido presidente: “Tenemos tres grandes líneas de trabajo. La primera, centrada en vivir en Barcelona, que debe hacer propuestas para resolver o suavizar los problemas de vivienda, de movilidad y de seguridad, claves para atraer el talento global. El segundo, definir la Barcelona tecnológica, las apuestas que debe acometer la ciudad en estos momentos disruptivos; no puede ir a por todas y hay que seleccionar con criterio. Y la tercera, en la potenciación de la economía de la experiencia, no sustituible por la inteligencia artificial y en la que la ciudad tiene una experiencia y masa crítica indiscutible, como se ha puesto de relieve con el Tour, la inauguración de la Sagrada Familia o festivales como el Primavera sound”.La otra realidad alemana es que pese a sus problemas, Alemania mantiene una industria de alto valor añadido y estándares de investigación y desarrollo que son referencia mundial; especialmente en el ámbito de la básica y la aplicada al ámbito industrial. Conocer el funcionamiento de ese sistema y su aplicación a la industria ha sido uno de los objetivos de los empresarios catalanes. También compararlo con lo que se hace en Catalunya. En este momento de intensa competencia tecnológica, especialmente con y entre EE.UU. y China, la esperanza de las economías europeas reside en elevar radicalmente su potencia tecnológica, para lo que se necesita un sistema eficiente de investigación e innovación.Marc Sachon, ordenando el debate tras las visitas realizadas en MunichDenise ClercMarc Sachon, profesor del IESE y director de su departamento de operaciones, información y tecnología, resume sintéticamente el funcionamiento de la red pública de investigación en Alemania, centrada en torno a cuatro grandes centros no universitarios: Fraunhofer; Helmholtz; Leibniz y el Max Planck Society. “Estas instituciones constituyen un sistema único en la investigación e innovación. Como pilares de la investigación pública, abarcan todo el espectro, desde la excelente investigación fundamental hasta la investigación socialmente relevante y orientada a la aplicación”, explica.Financiados en porcentajes diferentes por el gobierno general y los Lander, reparten sus diferentes centros de forma muy equilibrada por todo el territorio alemán. Incluso compiten entre sí en determinados ámbitos de la investigación básica y aplicada.Instituciones que son en buena medida claves de la potencia de la excelencia industrial germana. Como explica Sachon, “Es una cadena integrada de innovación. A menudo, comienza en el mundo de la teoría en el Mac Planck. Tan pronto como se descubre la relevancia tecnológica, el Helmholtz comienza a testarlo a gran escala, a menudo industrial. Finalmente, el Fraunhofer lo desarrolla hasta convertirlo en un producto listo para el mercado, mientras el Leibniz acompaña todo el proceso haciendo análisis interdisciplinarios”.¿Explica esto que según el Instituto económico alemán (IWD), principal centro privado de investigación económica de Alemania, este país encabeza la lista de campeones mundiales “ocultos”, es decir empresas que están entre las tres primeras del mundo en su sector, facturan menos de 5.000 millones de euros y apenas son conocidas por el gran público? Según ese ránking, Alemania tiene 1.500 empresas con esas características, mientras EE.UU. tan solo 350 y China, 283. España se queda en 20.Un primer rasgo distintivo es el reparto territorial de esos institutos públicos, con más de 250 centros repartidos por el país, acorde con la estructura de Estado federal alemán.En el caso de Baviera, su historia reciente aporta un dato relevante. En los años sesenta del pasado siglo, se trataba de un land agrícola, al que las autoridades decidieron convertir en una economía industrial avanzada. De nuevo, el papel clave del Estado.En Catalunya, la mayoría de los centros públicos en el ámbito de la investigación básica están integrados en la red CERCA, superan la cuarentena y están vinculados a universidades, hospitales o la administración pública. Esa trama se complementa con los centros del CSIC, el organismo de investigación del Estado, muy centralizado en Madrid, que tiene en Catalunya algunos institutos, propios o mixtos, pero que no tienen personalidad jurídica propia.Munich y Barcelona, dos polos industriales con rasgos parecidos pero también grandes diferenciasA esa trama deben sumarse dos infraestructuras punteras en el ámbito de la investigación, como son el Barcelona Supercomputing Center (BSC) y el sincrotrón ALBA, en los que participan la administración catalana y la estatal. En el primero la UPC. Finalmente, cabe mencionar los dos centros privados, en el ámbito de la investigación aplicada: LEITAT, el más antiguo de Europa nacido en 1906 por impulso de los empresarios de Terrassa, ahora Cecot y EURECAT.En el debate posterior a las visitas a los centros de investigación y a la empresa EOS, de impresión 3D, se produce el reconocimiento unánime de que Barcelona está lejos del potencial industrial y de investigación y desarrollo bávaro. Aunque con matices, Ignacio Cirac, no tuvo problemas en poner a similar nivel de excelencia su departamento cuántico con el IFO barcelonés; de hecho ambos colaboran de manera regular, con la única diferencia del menor presupuesto de esta última. Y quiso destacar el papel crucial desempeñado por Andreu Mas-Collell durante su etapa como conseller de Universitats, recerca i societat de la informació, a principios de este siglo, en el desarrollo de esas infraestructuras de investigación.Montse Puig, consejera delegada de Barcelona and partners,apunta, en la misma línea, que “Catalunya está ganando peso en ámbitos como la tecnología cuántica o los semiconductores, y el diseño y prototipado de chips avanzados. A ello se suma una creciente capacidad de atracción de inversión internacional. Un ejemplo destacado es la reciente llegada de Oxford Quantum Circuits (OQC), compañía británica que invertirá 92 millones de euros en la creación de su mayor centro de desarrollo y fabricación de computación cuántica en Barcelona, con la previsión de generar más de 200 empleos de alta cualificación en los próximos cinco años”.También desde el ámbito tecnológico, Jordi Cabrafiga, consejero delegado de LLEITAT Technoloical Center, señala que “Alemania ha conseguido construir probablemente el sistema de transferencia tecnológica más robusto de Europa porque ha definido con mucha claridad su cadena de valor. Su fortaleza es que la transferencia tecnológica no es una actividad complementaria, sino una política de Estado. Este modelo está orientado a convertir conocimiento en competitividad industrial. Catalunya ha construido con mucho éxito la parte científica del sistema, pero todavía tiene recorrido en la de transferencia y desarrollo tecnológico. Destaca por la calidad de su investigación y su capacidad de atracción de talento. Alemania por su capacidad de transformar esta investigación en actividad industrial, productividad, patentes, nuevas empresas y puestos de trabajo calificados”.Ildefonso García Serena, consejero delegado de GRMDani DuchJosep Sanfeliu, presidente de Barcelona Global y de Asabys PartnersDenise ClercJordi Cebrián, director general de Areafar, cree que “lo más llamativo de Múnich es su capacidad de crear clusters de especialización y atraer inversión para I+D. Esto es algo que en Catalunya ya conocemos, pero creo que podemos ir mucho más allá. Tenemos aquí una base fantástica para potenciar cluster de la salud (hospitales de primer nivel, hasta el momento de la industria farmacéutica) que es fuerte por la longevidad. Barcelona tiene algo que Múnich no tiene: una capacidad turística y de servicios brutal, y eso, combinado con un buen cluster de salud, podría convertirnos en un referente en clínicas y productos de longevidad”.Montse Puig, insiste en los avances que se han registrado en Catalunya: “Hay que destacar iniciativas como PIXEurope, la línea piloto europea de chips fotónicos coordinada desde Barcelona a través del ICFO, o InnoFAB, que refuerzan la apuesta de Catalunya por consolidarse como un hub global de innovación y desarrollo de tecnologías disruptivas”.La economía alemana es la que tiene, de lejos, más empresas de hasta 5.000 millones líderes mundialesMás allá del ámbito estrictamente tecnológico, ampliando el foco al conjunto de la economía de Barcelona y por extensión de Catalunya, Michael Goldenberg, director general de Value Retail Management, señala que “la ciudad tiene una oportunidad real de posicionarse en las tecnologías “ligeras” y en sectores intensivos en talento, apoyándose en su calidad de vida, su red universitaria y su reconocida excelencia en ámbitos como la medicina, la biotecnología y la industria farmacéutica. Si somos capaces de alinear esfuerzos entre administraciones, universidades y tejido empresarial para identificar y apoyar sectores estratégicos, Barcelona no solo puede competir por talento global, sino consolidar un modelo económico sólido y sostenible en el tiempo”.Ignacio García-Nieto, consejero delegado de Riva y García Financial group, aporta una visión más política, tras años de cierta depresión sobre las perspectivas de la economía catalana, “creo que hemos estado mucho peor. Como ha dicho Sanfeliu, hemos de aprovechar los últimos eventos, Sagrada Familia, Tour etc. Para proyectarnos al exterior. Pero también han de servir para que volvamos a creer en nosotros mismos como barceloneses. Hemos de aprovechar nuestros puntos fuertes, como el turismo de negocios, ferias y los hub de la sanidad y de cultura entre otros. Somos top mundial en gastronomía. Cada semana me piden ayuda desde el exterior para conseguir reservas. No lo estamos capitalizando suficiente, hemos sido Región Mundial de la Gastronomía, se han hecho cosas, pero no suficiente. Festivales de música como Primavera y Sonar hay que fomentarlos más. En la música clásica estamos muy arriba, pero hay que comunicarlo mejor. Barcelona Obertura, una iniciativa público-privada necesita más visibilidad”.El científico Ignacio CiracAna JiménezMichael Brandenburg, director de Tion leadership coaching, hace un completo resumen comparativo de la evolución de los dos territorios. “Cuando Baviera y Munich comenzaron a crear su industria tecnológica, tenían fama de país de granjeros y de personas cerradas. Empezó a cambiar en 1962 y con las olimpiadas de 1972, se ganó una plaza en el escenario mundial. Mi experiencia como directivo de SEAT me demostró que en Barcelona se podía crear una fábrica con calidad y productividad japonesa. Barcelona ha empezado la carrera de la tecnología con veinte años de retraso y ahora, tras unos años complejos, debe regenerar el desarrollo de su ciencia y su industria”.Santiago Tarín, presidente de Master consulting y de la asociación internacional Alliance partnership, se centra en la vivienda y señala que “hay que facilitar la posibilidad de que los jóvenes puedan vivir en la gran Barcelona.Para ello es imprescindible una buena red de comunicaciones que permita vivir a 30 o 45 minutos máximo del puesto de trabajo. La solución no es el teletrabajo. Se está demostrando que la tendencia es volver al trabajo presencial, lo prefieren tanto los trabajadores como los directivos. No podemos pedir que nuestros hijos vivan a nuestro lado cuando se emancipen, pero sí que podemos tratar de que la distancia no supere los 30-45 minutos en transporte público, obligatorio para preservar la naturaleza”.Catalunya dispone de una potente red de centros públicos de investigación básica y dos aplicados privadosLidan Qi, consejero delegado de Aleu Medical y de Puente China-España, apunta a los problemas de Europa, pues “tras visitar instituciones y empresas alemanas como Fraunhofer, EOS o Max Planck Institute, me reafirmo en una idea: Europa no tiene un problema de talento. Tampoco de conocimiento. Sigue teniendo universidades extraordinarias, centros de investigación de primer nivel y empresas líderes. Eso sí, nos falta velocidad. Nos cuesta tomar decisiones y, sobre todo, ejecutarlas. Y cuando llegamos al mercado, muchas veces otros ya están en la siguiente fase. Europa no recuperará el liderazgo porque otros avancen más despacio. Lo recuperará si nosotros somos capaces de avanzar más deprisa”.Sobre Europa tiene una propuesta clara el publicista Ildefonso García Serena, consejero delegado de GRM, que propone “pensar propuestas que conviertan la UE en una realidad material, visible y emocialmente vinculada a la ciudadanía. Por ejemplo, la UE podría llegar a pagar las pensiones, aunque se que ese es un tema muy complejo, me sirve de ejemplo”. Estrella Serrano, CEO de Living luxury, se adentra en esa vía y proponer impulsar desde el ámbito privado iniciativas que fomenten los intercambios entre regiones como Catalunya y Baviera, incluyendo políticos, que además incorporen soluciones a medida para esos programas en ámbitos como el de la vivienda.Ramon Faus, abogado de Establiments Viena, aporta el elemento crítico en un encuentro que, quizás como reacción a la falta de perspectivas claras para la economía catalana durante estos últimos años, se ha dejado llevar por el optimismo: “La conclusión principal de lo visto en Munich es que esta ciudad no juega en la primera división como posicionamiento de capital global, pero juega en primerísima división en ciencia, innovación y calidad de vida para sus ciudadanos. Y me parece que Barcelona es al revés. Jugamos en primera división en el posicionamiento global en el mundo y en segunda división en calidad de vida ciudadana: salarios bajos, vivienda, pobreza (25%). El resto es cómo generar riqueza de cualidad más allá de la imagen de marca de la ciudad”¿Y la economía en general? Francisco Fernández Ariza, director de Ok hipotecas, acude a sus grandes cifras, “si hacemos un zoom y nos acercamos a Baviera en comparación con Catalunya, vemos que el 65% de su Producto Interior Bruto (PIB) es servicios, como finanzas, seguros, turismo (Alpes, Oktoberfest..) y un tercio es industria y construcción. Me ha sorprendido este reparto, ya que a priori nos parece que la industria debía ser allí la mayor actividad. Teniendo en cuenta que su PIB ronda los 824.000 millones, la industria Bávara genera 206.000 millones de PIB. En Catalunya el 68 % es servicios, muy parecido y el 21% es industria y construcción. En industria en concreto es el 17%, lo que arroja una cifra de 57.000 millones, un 25% de la de Baviera. Dicho esto, vamos a ver qué destina cada administración a investigación y actividades asimiladas, y el dato nos muestra que Baviera destina el 4,5%, unos 37.000 millones y nosotros el 1,7% , unos 5.700 millones del PIB, por debajo del 3% que aconseja la UE”.Adjunto al director de La Vanguardia. Periodista especializado en información económica