La incertidumbre ha vuelto a ser el sino de los tiempos y un país que ha recibido como ninguno el golpe de realidad ha sido Alemania. El bastión industrial de Europa y su mayor economía lleva seis años en un estancamiento que bajo la superficie esconde mucho más. El que fuera modelo de éxito hace poco más de una década (exportaciones de alto valor añadido y suministro energético fiable) ha saltado por los aires. En un nuevo mundo marcado por la rivalidad productora de China, el azote comercial de EEUU y los mayores costes energéticos, Alemania sufre una fatiga de los materiales que carcome a sus ciudadanos. Si el país fue un día sinónimo de eficiencia y estabilidad, ahora lo es de falta de certezas y de cierta improvisación. Sus políticos no acaban de dar con la tecla mientras el estado de cosas se limita a invocar a la inversión en defensa y pedir unas reformas estructurales que nadie sabe muy bien cómo acometer. En un pueblo que siempre ha hecho bandera del deseo de protección, las garantías están empezando a desaparecer. Los alemanes se están quedando sin red para el futuro y, para más inri, no hicieron los 'deberes' a tiempo.Las cuentas empiezan a no salir pese a haber sido durante décadas el alumno fiscalmente disciplinado de Europa y el rampante invierno demográfico enturbia aún más las previsiones. Con una economía sin crecimiento y una ingente inversión en defensa sobre la mesa, el aceptable nivel de partida de Alemania en términos de deuda pública (poco más de un 60% del PIB) se empequeñece ante el reto de que encajen los números. Ante el mantra de que la inversión es lo único que puede atar el crecimiento potencial, el gasto social se convierte en el gran damnificado. En medio de constantes escaramuzas entre las dos facciones del Gobierno (democristianos y socialdemócratas), el Ejecutivo ha ido anunciando cierto adelgazamiento de ese gasto social. Pero ninguna cifra ha resonado tanto como la lapidaria frase del canciller Friedrich Merz, millonario y antiguo directivo de BlackRock, al dejar caer que, en el futuro, las pensiones se limitarán a ser una "cobertura básica".