EntrevistaEl presidente del Instituto para la Econom�a Mundial de Kiel analiza las causas del declive del modelo alem�n, las reformas del Gobierno de Friedrich Merz y los desaf�os que plantea la competencia de ChinaEl economista alem�n Moritz SchularickGettyBorja Bauz� Berl�nActualizado Martes,

agosto

22:45Audio generado con IAMoritz Schularick, uno de los economistas m�s influyentes de Alemania y presidente del Instituto para la Econom�a Mundial de Kiel (IfW Kiel), sostiene que el pa�s no ha sabido adaptarse a los grandes cambios tecnol�gicos de las �ltimas dos d�cadas. En conversaci�n con EL MUNDO, analiza las causas del declive del modelo alem�n, las reformas del Gobierno de Friedrich Merz y los desaf�os que plantea la competencia de China, adem�s de reclamar una estrategia europea com�n en materia de defensa e innovaci�n.El modelo econ�mico de Alemania ha dejado de ser exitoso. �Qu� ha pasado?Durante a�os Alemania se benefici� enormemente del auge de los mercados emergentes y, tras la crisis de 2008, actu� como ancla de la econom�a europea gracias a una industria s�lida y unas finanzas saneadas. Ese �xito la convenci� de que su modelo era el adecuado justo cuando el mundo empezaba a cambiar. Mientras Estados Unidos o China apostaban por los servicios digitales, el software o la IA, Alemania sigui� confiando en la fabricaci�n de maquinaria y autom�viles de alta calidad. El problema no fue el modelo en s�, sino no haberlo adaptado a tiempo.El caso de China es paradigm�tico: su relaci�n con Alemania ha cambiado dr�sticamente.Lo que antes era la gran fortaleza de Alemania se ha convertido en su principal debilidad: una industria muy expuesta a la competencia china. China ya no solo ofrece precios mucho m�s bajos, sino que est� avanzando muy r�pido en materia tecnol�gica. En algunos �mbitos, como el de los veh�culos el�ctricos, ya ha superado a Alemania.�Cree que el entramado pol�tico alem�n ha asumido el cambio de escenario?No del todo. Durante dos d�cadas China fue un enorme viento de cola para la econom�a alemana: compraba nuestros coches y participamos en buena parte de su industrializaci�n. Hoy se ha convertido en un fuerte viento en contra, pero ese cambio de paradigma solo se ha asumido en parte. La industria automovil�stica se resisti� durante a�os a que Berl�n o Bruselas endureciese su postura frente a Pek�n por miedo a perder ese mercado.�C�mo ha afectado la guerra en Ucrania al modelo econ�mico alem�n?La guerra hizo saltar por los aires la estrategia energ�tica alemana. El plan consist�a en avanzar hacia las renovables mientras el gas ruso actuaba como respaldo tras el abandono de la nuclear. Esa dependencia se rompi� en 2022 y hoy parte de la industria alemana sufre una importante desventaja competitiva por los elevados precios de la energ�a.�El principal problema de Alemania ser�a, por tanto, el declive de su industria?El problema no es que las industrias tradicionales est�n pasando dificultades, sino que no est�n surgiendo otras nuevas. En los grandes cambios tecnol�gicos de las �ltimas dos d�cadas Alemania no ha liderado el proceso. El exceso de regulaci�n y las normas de protecci�n de datos, entre otras rigideces, han frenado esa transformaci�n. Han dificultado, en fin, que el pa�s se adapte a un mundo mucho m�s competitivo. Alemania tiene la mejor tecnolog�a del siglo pasado, pero no la de este.El Gobierno de Friedrich Merz lleva poco en el cargo. �Cu�les de sus decisiones econ�micas le parecen m�s prometedoras?Merz lleg� al poder prometiendo una gran reforma econ�mica, pero su primer paquete de medidas es m�s limitado de lo esperado. De todas ellas, creo que la reforma de las pensiones es probablemente la que tendr� mayor trascendencia: no es excesivamente ambiciosa, pero s� un paso en la direcci�n correcta.�Por qu�?Porque por primera vez abre la puerta al sector privado de pensiones en Alemania. Se calcula que a finales de la pr�xima d�cada habr� cerca de un bill�n de euros que podr�n destinarse a financiar startups o la industria.�Qu� opina del resto de reformas?Algunas medidas de desregulaci�n del mercado laboral van en la buena direcci�n, pero son totalmente insuficientes. El resto, como la reforma fiscal, me parece una broma. No creo que este sea el �ltimo paquete de reformas que veremos.El Estado del bienestar alem�n se dise�� para una realidad demogr�fica muy distinta. �Puede preservarse?Podemos preservarlo siempre y cuando volvamos a encontrar una senda de crecimiento econ�mico. La clave es combinar un Estado del bienestar s�lido con un mercado laboral m�s flexible. Alemania tiene un sistema muy r�gido: despedir es dif�cil y caro, lo que frena a las empresas, especialmente a las m�s j�venes, a la hora de innovar y asumir riesgos. Debemos mantener la protecci�n cuando las cosas van mal, pero sin un mercado laboral que suprima el dinamismo.El paquete de reformas contempla un recorte de la burocracia y tambi�n una especie de flexibilizaci�n del mercado laboral...Son pasos muy discretos que afectan a una parte muy peque�a de los trabajadores. No estamos ante la gran reforma del mercado laboral que Alemania necesita pese a que, tras levantar el freno al endeudamiento, el Gobierno ya dispone de recursos suficientes para hacer reformas profundas sin tener que enfrentarse a grandes conflictos sociales.Alemania ha anunciado un enorme aumento del gasto en Defensa. �Le parece una oportunidad para impulsar la econom�a?El problema es que ese dinero se est� gastando mal porque no hay una estrategia clara. Se est�n intentando revitalizar las industrias armament�sticas del pasado -el acero, los tanques, los aviones-, pero apenas se habla de las tecnolog�as del futuro: los drones, la IA o la rob�tica. Alemania necesita utilizar esta oportunidad para construir una infraestructura tecnol�gica soberana; de lo contrario, estaremos comprando equipo antiguo a precio de oro.�Cree que hay que gastar parte de ese dinero en Europa?S�. Creo que parte de ese dinero deber�a gastarse dentro de Europa. Los pa�ses europeos de la OTAN ya destinan enormes cantidades a Defensa, pero obtienen mucho menos a cambio que Estados Unidos. La raz�n es que lo hacemos todo por separado: tenemos decenas de sistemas, estructuras de mando e industrias que se solapan. La fragmentaci�n europea es extremadamente costosa: gastamos mucho y obtenemos muy poco.�C�mo se podr�a cambiar eso?La mejor manera de hacerlo es unir recursos y crear un sistema com�n. No creo que podamos hacerlo con lo que ya existe -tanques, munici�n- porque los actores tradicionales tienen demasiado peso. Pero s� deber�amos aplicar ese enfoque a las nuevas tecnolog�as. Ahora mismo vamos camino de construir cinco peque�os Starlinks diferentes en Europa, cuando lo que necesitamos es uno que sea realmente bueno.�Cu�l ser�a el marco institucional de ese sistema �nico?Esa es la gran pregunta. Puede que la respuesta pase por una nueva configuraci�n: una estructura vinculada tanto a la Uni�n Europea como a la OTAN y abierta a pa�ses como Reino Unido o Noruega. La idea es sencilla: si tenemos una financiaci�n conjunta, necesitamos una estructura conjunta para gestionarla; si asumimos obligaciones comunes, debemos tener activos comunes. Para ello har� falta avanzar hacia una mayor integraci�n de los ej�rcitos europeos, algo muy complicado porque las fuerzas armadas siguen teniendo un fuerte car�cter nacional. Requerir� un liderazgo pol�tico comparable al que hizo posible la creaci�n del euro.