La economía de Alemania parece que por fin empieza a abonarse a las buenas noticias pese al repunte continuo de la incertidumbre global. El producto interior bruto (PIB) de la mayor economía de la zona euro creció en el segundo trimestre más de lo avanzado en la estimación preliminar dejando un catalizador insospechado (la demanda exterior) y una frustrante decepción (la inversión pública no ha sido tan determinante y la privada ni está ni se la espera). El resumen podría ser que la ansiada recuperación toma brío, pero que las habituales sombras siguen ahí.El PIB aumentó un 0,3% intertrimestral entre abril y junio, por encima de la estimación preliminar, que apuntaba a una expansión del 0,2% que ya fue bien recibida. Las exportaciones netas fueron el motor de este crecimiento, con un aumento del 0,2%. Por otra parte, el consumo privado y el gasto público aumentaron un 0,1% cada uno, mientras que la inversión de capital descendió inesperadamente un 0,2%, según informó el martes la oficina federal de estadística, Destatis.
"El impulso de crecimiento de la economía alemana desde principios de año continúa", afirmó este martes Ruth Brand, presidenta de la oficina estadística en un comunicado de prensa. "Al igual que en el primer trimestre, el aumento se debió principalmente a los buenos resultados de las exportaciones".














