La economía alemana tiene bases para evolucionar este año algo mejor de lo que se temía recientemente, gracias al reciente acuerdo para poner fin a la guerra en Irán y al elevado gasto público financiado con deuda en sectores como las infraestructuras y la defensa. Sin embargo, el producto interior bruto (PIB) se encuentra aún sumido en la fase de estancamiento más prolongada desde 1949 y necesita una serie de profundas reformas en ámbitos como el energético, el fiscal, la burocracia y el sistema social.El Instituto Ifo ha elevado ligeramente su previsión económica para este año hasta el 0,8%, dos décimas más que en la última proyección, partiendo de la base de que el conflicto con Irán se distenderá en las próximas semanas y se abrirá el estrecho de Ormuz. Según las previsiones presentadas este jueves, el PIB alemán también podría crecer un 0,8% el año que viene. Sin embargo, las secuelas de la crisis de los precios de la energía provocadas por la guerra se seguirán sintiendo durante mucho tiempo. Para este año, el instituto prevé una tasa de inflación del 2,9%, y del 2,7% para el siguiente.“Mientras que una fuerte crisis de los precios de la energía provocada por el conflicto en Oriente Próximo frena la economía, una política fiscal muy expansiva sustenta el crecimiento. La economía se encuentra, desde el punto de vista coyuntural, bajo la influencia de fuerzas opuestas”, explicó Timo Wollmershäuser, director del departamento de análisis de la coyuntura económica del Ifo, en rueda de prensa.Según el Ifo, el crecimiento actual del PIB tiene un alto coste. El déficit de financiación del Estado se agravará considerablemente, pasando del 2,8% en 2025 al 4,1% en 2026 y al 4,9% en 2027. Y la deuda bruta aumentará hasta alcanzar aproximadamente el 68% del PIB en 2027. “A medio plazo, esta deuda lastra el crecimiento, porque, naturalmente, la parte correspondiente a los intereses en los presupuestos públicos no deja de aumentar”, explicó el presidente del Ifo, Clemens Fuest. “En la actualidad nos encontramos con un gasto público en aumento, una producción económica estancada y una inversión privada en descenso”.En primavera, los economistas del Ifo habían rebajado sus previsiones de crecimiento al 0,6% tras el ataque de EE UU e Israel contra Irán. Ahora, tras el reciente acuerdo, las han revisado ligeramente al alza en 0,2 puntos porcentuales. No obstante, tanto Alemania como la zona euro siguen estando muy por debajo del crecimiento previsto para la economía mundial, que supera el 2%.Los pronósticos del resto de institutos económicos no son mucho mejores. La semana pasada, el DIW redujo a la mitad la previsión de crecimiento para este año, situándola en el 0,5% y para el 2027 espera un aumento del 0,8%. Estas cifras coinciden con las presentadas a finales de mayo por el grupo de expertos económicos que asesoran al Gobierno alemán.A todo esto se suma que Alemania se ha visto muy afectada también por la política comercial de China. Según datos elaborados por el instituto económico IW, esto habría provocado la pérdida de unos 400.000 puestos de trabajo en el sector industrial entre 2019 y 2025. “La mayor parte de la desindustrialización en Alemania se debe, por tanto, a China”, afirmó Jürgen Matthes, del IW.De esta manera, las perspectivas a largo plazo de los principales analistas económicos no son muy optimistas. El cambio demográfico y la débil evolución de la productividad frenarán el crecimiento potencial. Si bien las actuales medidas de estímulo del Estado tienen un efecto estabilizador a corto plazo, en su mayor parte se limitan a mantener las estructuras existentes. “Para aumentar el potencial de crecimiento de forma sostenible, se necesitan reformas profundas que conviertan un respiro respaldado por el Estado en un crecimiento económico duradero y autónomo”, dijo Wollmershäuser.El Gobierno alemán trabaja bajo presión desde hace meses para intentar aprobar un amplio paquete de reformas, que se espera que sea aprobado antes de las vacaciones de verano. Pero ahora, cada vez más voces apuntan a que no dará tiempo. Alemania se encuentra ante un atasco de reformas que no se ha acumulado en unos años, sino a lo largo de dos décadas. De momento, la próxima semana, el consejo de expertos encargados de analizar el sistema de pensiones alemán presentará una serie de propuestas al Gobierno. Pero también es urgente una reforma fiscal para hacer frente al gran agujero en el presupuesto federal.
El instituto Ifo mejora las previsiones económicas para Alemania tras el fin de la guerra en Irán
El organismo de análisis más importante del país calcula que el PIB crecerá este año un 0,8 % si la distensión en Oriente Próximo se consolida









