El Ministerio de Economía no contempla una recesión en su escenario central, pero no descarta un empeoramiento de la situación
La economía alemana no acaba de arrancar. El Gobierno alemán ha rebajado este miércoles a la mitad sus previsiones económicas, y prevé ahora solo un crecimiento del 0,5% este año, frente al 1% pronosticado a finales de enero. El recorte se debe, esencialmente, a la crisis energética generada por la guerra en Irán.
“La recuperación económica prevista para este año se ha visto frenada una vez más por perturbaciones geopolíticas externas”, admitió la ministra de Economía, Katherina Reiche, durante la presentación de las nuevas previsiones de primavera del Gobierno. “La economía alemana se encuentra en una leve senda de recuperación, pero los vientos en contra han aumentado. La guerra ha provocado una crisis en los precios de la energía que no hemos podido evitar y que supone una carga real para la población y la economía”, advirtió.
Asimismo, el Ejecutivo revisó a la baja el pronóstico para el próximo año y prevé que el PIB crezca solo un 0,9%, en lugar del 1,3% que se esperaba hace tres meses. Ese augurio va además acompañado de un asterisco: solo se daría si el suministro de petróleo y gas no se deteriora aún más a raíz de la guerra con Irán. “No veo una recesión, pero estamos contemplando todos los escenarios”, afirmó Reiche. “Lo deseable sería que esta crisis pasara rápidamente”.









