Movimiento Sumar (MS) ha emprendido este sábado una operación de reconstrucción que va mucho más allá de renovar sus cargos. Golpeada por una sucesión de crisis internas, la formación ha celebrado su tercera asamblea estatal en apenas tres años de vida con el doble propósito de “curar las heridas” de su última batalla por el control orgánico –saldada con la marcha de buena parte de la anterior dirección– y “poner orden” en un proyecto cuyas tesis fundacionales de 2023 han quedado claramente sobrepasadas tras encadenar varios reveses electorales.Porque lo que nació bajo la batuta de Yolanda Díaz como un paraguas para aglutinar a la izquierda alternativa aspira ahora, sin su fundadora al mando, a consolidarse como un partido con identidad propia dentro de ese mismo espacio.El partido gira hacia las bases para intentar corregir su débil implantación territorialY hoy ha tocado recoger los pedazos de un proyecto que también ha menguado. La asamblea apenas ha ocupado dos tercios del modesto plenario del COEM de Madrid, una imagen muy alejada del Magariños que acogió el nacimiento de Sumar en el 2023 o de La Nave, escenario de su asamblea del 2024.Pese a la evidente pérdida de músculo, la nueva cúpula confía en haber clausurado su etapa más convulsa y tomado oxígeno ante el próximo ciclo electoral. Al menos, la asamblea ha avalado sin fisuras el nuevo rumbo. Los más de 300 delegados han ratificado con un respaldo del 95,92% la lista “Sumar para gobernar”, encabezada por la portavoz parlamentaria Verónica Martínez Barbero y la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez.El apoyo a la ponencia político-organizativa ha sido aún mayor, del 98,96%. Un respaldo que ha elevado el optimismo de una dirección que apenas unas semanas antes, en pleno vendaval por la investigación interna por presunto acoso laboral a la anterior coordinadora general, Lara Hernández, asumía en privado un objetivo tan básico como urgente. “Evitar la implosión” del partido y “llegar con pulso” a las elecciones generales.Así ha quedado reflejado en el mitin final, donde la nueva dirección ha buscado compensar la pérdida de músculo interno exhibiendo apoyos fuera del partido. Barbero y Martínez se han rodeado de dirigentes sindicales y referentes de la izquierda europea como Pepe Álvarez, Carolina Vidal, Anna Camposampiero o Vula Tsetsi, además de la eurodiputada Estrella Galán. Y el mensaje ha sido inequívoco. “Es el momento de ir a por más, de no conformarse”... “De salir a la ofensiva” y confrontar con el “proyecto reaccionario de PP y Vox”. “Tenemos que estar a la altura. Ni una sola distracción”.Buena parte de los intervinientes han tenido palabras de elogio y cariño para Yolanda Díaz, cuya presencia ha estado en duda hasta las horas previas. Emocionada y al borde de las lágrimas en la primera fila, la vicepresidenta segunda del Gobierno ha resumido con su sola imagen una de las paradojas que deberá resolver Movimiento Sumar. La fundadora ha acudido como una militante más, sin galones orgánicos y alejada de la reordenación del espacio, pero sigue siendo su principal referente político. Demasiado importante para ignorarla y demasiado distante para seguir construyendo el proyecto en torno a ella.Ese paso a un lado tendrá, además, consecuencias en la nueva configuración de la izquierda alternativa, en la que Movimiento Sumar trabaja desde hace meses junto a IU, Más Madrid y Comuns para alumbrar, a la vuelta del verano, una nueva marca y un liderazgo electoral de cara a las generales. Sin Díaz en la ecuación y con menos músculo que en 2023, MS deberá buscar acomodo en una alianza en la que previsiblemente tendrá menos peso. Justo cuando aspira a ganar identidad propia, deberá demostrar que todavía conserva su capacidad de “pegamento”. En ese tránsito, el titular de Cultura, Ernest Urtasun, tendrá un papel relevante como único ministro que permanece en la nueva dirección.La asamblea ha avalado además un giro hacia las bases. La creación de un Espacio Joven autónomo y un Consejo Territorial buscarán reforzar la débil implantación autonómica del partido, mientras la apuesta por un espacio verde, ecosocialista y laborista pretende dotarlo de perfil propio.MS ha recogido los pedazos y ya tiene una hoja de ruta. Ahora deberá demostrar que es capaz de construir un partido distinto al que Díaz imaginó hace tres años y con músculo suficiente para volver a competir en las urnas.Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro
Movimiento Sumar cambia de rumbo para sobrevivir
Barbero y Martínez se ponen al frente de un partido menguado y sin Díaz al mando












