Incertidumbre internacional y elevada inflación, más la posibilidad de una subida de tipos, están pasando factura a la inversión española en el extranjero. Tanto es así, que en el primer trimestre de 2026, la inversión bruta española en el extranjero se ha hundido un 60,8% respecto al mismo periodo del año pasado. De los meses de enero a marzo supuso un importe de 2.915 millones de euros.Estos datos revelan una tendencia que se viene dando desde 2024. Este ejercicio cerró con una inversión en el exterior de 34.563 millones y el año siguiente, el descenso fue inmenso pues bajó a menos de la mitad, 15.831 millones. Así, esta variable económica se situó en 2025 en niveles semejantes a los de 2012 cuando fue de algo más de 18.000 millones. Era la época en la que España atravesaba los peores efectos de la crisis iniciada en 2008 y estaba a punto de que su economía fuera rescatada desde el exterior.

La caída de la inversión en el exterior está ligada a la de la inversión privada en España, gran preocupación de los expertos económicos, los cuales han constatado una desaceleración intensa en el primer trimestre de este año. En términos intertrimestrales ha bajado del 2,1% anterior al 0,4%.

El único dato positivo que ofrece la estadística de Economía es el de la desinversión. Los españoles han desinvertido en el extranjero casi un 80% menos que de enero a marzo de 2025, concretamente un 79,5% menos. Este dato contrasta con el del cierre de 2025, que arrojó una desinversión un 56,3% mayor que la de 2024, en total 16.100 millones de euros. Se volvió entonces a niveles que no se alcanzaban desde 2017 , cuando se desinvirtieron casi 34.000 millones. Hay que descontar lo ocurrido en 2021, año en que se desinvirtieron 27.677 millones pero este ejercicio fue atípico debido a la pandemia.