Actualizado Viernes,

julio

23:12Los autobuses van llegando cargados de asistentes y los que siguen en el camping habilitado ya se desperezan para volver a subir la �ltima cuesta del Kobetamendi. Unos cuantos pasos m�s para comprobar que, efectivamente, todo sigue igual que ayer en esta vig�sima edici�n del festival. Los estands ya est�n equipados, las guitarras ya suenan a trav�s de los altavoces y los escenarios siguen intactos despu�s del d�a anterior. Bienvenidos a la segunda jornada del Bilbao BBK Live.Son las 21:00 horas y el escenario San Miguel, uno de los cuatro habilitados en el recinto, se va llenando progresivamente. Con un cartel de 80 invitados, rodeados de monta�as y con una asistencia llena al completo, el BBK Live vuelve a superarse con esta vig�sima edici�n de la cita, que se alarga hasta la madrugada del pr�ximo 12 de julio. El p�blico inicia una danza casi coreografiada, mientras espera a la pr�xima banda. "�Todav�a nada?". La pregunta procede del p�blico y se repite en m�s de una ocasi�n, mientras el partido de la selecci�n espa�ola ameniza una espera que parece no llegar a su fin.Por fin, Belle & Sebastian suben al escenario. Tranquilos. Pausados. �Comedidos? Es entendible. En un festival donde se esperan m�s de 100.000 asistentes, lo ins�lito ser�a todo lo contrario. Y si FKA Twigs hab�a convertido este evento en una fiesta multitudinaria, este siguiente grupo ofrece el contrapunto perfecto. Abre con The State I Am, una de las canciones m�s ic�nicas de su extensa, extens�sima discograf�a.No hay explosiones de confeti, ni grandes despliegues de atrezzo. Si se apura, tampoco hay demasiados cambios en la iluminaci�n. Lo que s� hay es trompetas, teclados, armon�as y una sutileza hasta ahora desconocida en el festival. Y eso por no hablar del tiempo. Porque mientras la neblina t�pica de la capital vizca�na se cuela por los recovecos, resulta imposible no pensar que ha sido convocada para la ocasi�n. Con el ambiente perfecto, se hace el silencio, y la banda escocesa inicia un tejido musical que combina indie pop, folk y hasta influencias de los 60 y 70.Siguen con I'm a Cuckoo, y esa parsimonia del principio queda totalmente perdonada. O, al menos eso es lo que se escucha entre el p�blico, mientras Stuart Murdoch se alza entre los altavoces y baila sin parar. Cuando todo se queda en silencio y el mismo vocalista pronuncia ese "kaixo" en una dicci�n euskald�n tan fluida como inesperada, el p�blico parece haber quedado maravillado con los ritmos de los escoceses. "Estoy encantado de volver a esta hermosa ciudad, Bilbao", agrega, esta vez en castellano.Manos al micr�fono -a la arm�nica y a la pandereta tambi�n, por supuesto-, el grupo de escoceses no se deja ni una idea en el tintero. Y lo hacen mientras se enfocan directamente en la calidad de su m�sica. Get away from me, I'm dying y Me and the major se suceden. Sin prisa. Sin pausa. Y con una actitud afable y natural que cala en el p�blico y les mantiene enganchados a un concierto que no quiere tener final. La joya de la corona llega unos minutos despu�s, cuando el propio Murdoch baja con sus fans para terminar su tema entre abrazos sentidos.El tiempo corre en su contra durante Another Sunny Day y los acordes de uno de sus cl�sicos temas empiezan a sonar. Pero no es hasta que Belle & Sebastian corean eso de "Una milla y media en autob�s lleva mucho tiempo" tan t�pica de The Boy With the Arab Strap cuando la banda empieza a brillar con luz propia y genera en el BBK una atm�sfera que ni j�venes ni adultos pueden resistir. "Ellos son mi devoci�n, y les sigo desde hace muchos a�os", menciona uno de los fans despu�s de haber cumplido su sue�o de conocer a sus �dolos.Nico, Alberto, Eloy, Mario y muchos nombres m�s se suben al escenario con los artistas en un �ltimo adi�s que sabe m�s bien a poco. Sin darse cuenta, ha pasado una hora entre temas que ya llevan a�os en el imaginario colectivo de sus seguidores. Y con un concierto lleno de los cl�sicos m�s cl�sicos, tan solo queda disfrutar de los que son considerados los padres del indie pop y referentes en el mundo del folk.Todo llega a su fin. Tambi�n la actuaci�n de Belle & Sebastian. Se despiden igual que han entrado. Tranquilos. Pausados. Ya no tan comedidos. Y con una sensaci�n de paz casi et�rea. Porque sin necesidad de grandes artificios ni florituras la banda escocesa demuestra, una vez m�s, que la delicadeza tambi�n llena los escenarios.