Bajo su batuta, el Tribunal Supremo ha desafiado a Trump, pero tambi�n ha ampliado el alcance de su poder.Quienes conocen y aprecian a John Roberts afirman que es un "institucionalista" comprometido con la protecci�n del Tribunal Supremo de Estados Unidos. Sus detractores, en cambio, le califican de "arrogante", distante y convencido de que solo �l puede guiar al tribunal a trav�s de las turbulentas aguas pol�ticas.En cualquier caso, este hombre de 71 a�os tiene un trabajo que a veces parece casi imposible. "Tiene cr�ticos por ambos lados. Y creo que, en cierto modo, es un puesto un poco solitario", comenta un antiguo asistente de Roberts.En el per�odo de sesiones del Tribunal Supremo que finaliz� la semana pasada, Roberts fue protagonista, redactando las opiniones en las que el tribunal desafi� al presidente Donald Trump en materia de aranceles, ciudadan�a por derecho de nacimiento y su intento de destituir a la gobernadora de la Reserva Federal Lisa Cook, as� como una decisi�n hist�rica que ampli� el alcance del poder presidencial.Roberts naci� en Buffalo en 1955. Fue el �nico var�n de cuatro hijos de un ejecutivo de una empresa sider�rgica y un ama de casa. Poco despu�s, la familia se mud� a una ciudad de Indiana a orillas del lago Michigan. En su solicitud de ingreso a una prestigiosa escuela privada cat�lica para hombres, escribi� que quer�a conseguir el mejor trabajo obteniendo la mejor educaci�n.No se consideraba conservador hasta que asisti� a la Universidad de Harvard en la d�cada de 1970, donde el liberalismo dominante le caus� un gran impacto cultural: "Llegu� all� y, en cierto modo, reaccion� contra la ortodoxia que se hab�a establecido".Roberts trabaj� como asistente legal para dos jueces. En 1980 fue asistente del juez del Tribunal Supremo William Rehnquist, un conservador cuyas primeras disidencias solitarias le valieron el apodo de Llanero Solitario, pero que m�s tarde se convirti� en un promotor del consenso."Creo que John est� influenciado por el tiempo que pas� con Rehnquist y el respeto que le ten�a", se�ala Michael McConnell, ex juez federal que trabaj� como asistente legal ese mismo a�o para otro juez y se present� junto con el futuro presidente del Supremo al examen de abogac�a en Washington D. C.Tras trabajar en dos administraciones republicanas, ejercer la abogac�a en el sector privado y trabajar como juez de primera instancia, Roberts fue nombrado juez asociado del Tribunal Supremo en 2005. Rehnquist falleci� mientras su nombramiento estaba pendiente y el presidente George W. Bush design� a Roberts como presidente del Tribunal Supremo.Seg�n antiguos miembros del tribunal, Roberts es concienzudo, de car�cter apacible y con una gran seguridad en s� mismo. "Hace lo que cree que es correcto, sabiendo que recibir� cr�ticas", afirma uno de ellos. El presidente del Tribunal Supremo organiza reuniones anuales para su red de aprendices. "Es exigente, pero transmite una confianza serena a sus subordinados", seg�n uno de ellos.Roberts, padre de dos hijos, ha sido presidente del Tribunal Supremo durante 20 a�os. A medida que la composici�n de la corte se ha vuelto m�s conservadora, su voto ha adquirido mayor influencia.PoderLa semana pasada, en una decisi�n emitida por Roberts, el tribunal dictamin� que Trump pod�a despedir a Rebecca Slaughter, miembro de la Comisi�n Federal de Comercio (FTC), revirtiendo un precedente de d�cadas que proteg�a a las agencias federales de los caprichos de la Casa Blanca. El presidente calific� la decisi�n como el "mayor aumento del poder presidencial en los �ltimos 100 a�os".Esa decisi�n fue la culminaci�n del proyecto a largo plazo de Roberts para limitar el poder de agencias independientes como la FTC, afirma Thomas Berry, director del Centro de Estudios Constitucionales del Instituto Cato: "Este es un ejemplo cl�sico de la estrategia a largo plazo de Roberts".Con el poder como presidente del Tribunal Supremo, Roberts se encarg� de una serie de casos clave que erosionaron la influencia y la independencia de las agencias con respecto al presidente. Sin embargo, el actual inquilino de la Casa Blanca ha complicado las cosas. Trump ha ejercido un poder ejecutivo sin precedentes en su segundo mandato, pero en momentos clave el Tribunal Supremo lo ha limitado y Roberts ha logrado mayor�as en decisiones importantes en contra de Trump.Mike Davis, un estrecho aliado legal de Trump que contribuy� a la nominaci�n de Roberts, se�ala que "todo lo que hace Roberts es pol�tico, incluso el orden en que se publicaron las decisiones de este per�odo".McConnell, el exjuez que trabaj� junto a �l, afirma que es "ir�nico" que muchos de los que dicen desear el fin de la polarizaci�n pol�tica no reconozcan a Roberts como "la voz principal que no polariza en el Gobierno estadounidense actual. Est� intentando hacer lo que mucha gente dice querer, pero quiz�s solo quieren que lo haga el otro bando".A lo largo de los a�os de cr�ticas, Roberts ha defendido al tribunal. En marzo, d�as despu�s de una diatriba presidencial contra los jueces que fallaban en su contra, Roberts afirm� que los ataques personales contra el poder judicial son "peligrosos y deben cesar". Pero nunca ha atacado directamente a Trump.�Y para qu�? Su mandato casi con seguridad durar� m�s que el del presidente. Seg�n Sarah Isgur, autora de Last Branch Standing, un libro sobre el Tribunal Supremo moderno, es posible que el presidente del Tribunal Supremo no vea a Trump como un "momento crucial que hay que aprovechar. Es como si pensara: voy a estar aqu� para siempre; a usted le quedan dos a�os. Los presidentes van y vienen".� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. EXPANSI�N es el �nico responsable de esta traducci�n y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.
John Roberts, el juez que piensa a largo plazo
Quienes conocen y aprecian a John Roberts afirman que es un "institucionalista" comprometido con la protecci�n del Tribunal Supremo de Estados Unidos. Sus detractores,...








