Correr la millaA Trump puedes odiarle o amarle, pero lo que no puedes decir es que no le entiendesInfantino y Trump, en el Despacho Oval.APActualizado Viernes,

julio

00:18Audio generado con IADonald Trump est� haciendo con el lenguaje pol�tico una revoluci�n muy similar a la del grupo CoBrA con la pintura. CoBrA fue un movimiento vanguardista que, en la posguerra europea, rechazaba el arte acad�mico y racionalista y buscaba una plasticidad de garabato, espont�nea, inocente, sencilla, primaria, cuya fuente principal era el dibujo de los ni�os. Trump ha encontrado una inspiraci�n similar. Unos quisieron hacer arte con trazo infantil y �l ha conseguido hacer pol�tica con lenguaje pueril.En la cumbre de la OTAN, el presidente de Estados Unidos resumi� toda la complejidad de la Rep�blica Isl�mica de Ir�n diciendo que los ayatol�s �est�n cuc��. Como diagn�stico es inatacable. Si acaso puede presentar el inconveniente de mentar la soga en casa del ahorcado, porque el propio Trump est� dando algunos s�ntomas de demencia, pero qui�n podr�a negar que la formulaci�n es una genialidad. La diplomacia no volver� a ser igual ahora que la teor�a del perro loco ha sido superada por la teor�a del cuc�.Es sabido -y supongo que ya habr� tesis sobre el tema, no voy a hacerlo yo todo- que el discurso de Trump est� construido mediante el ensamblaje de simplezas breves y aislables. C�lulas m�nimas con sentido propio, que impactan al instante y que podr�a entender -�y pronunciar!- hasta un ni�o de cuatro a�os. A Trump puedes odiarle o amarle, pero lo que no puedes decir es que no le entiendes.Trump no solo ha hecho la revoluci�n con las palabras sino tambi�n con los hechos. Creo que la sublimaci�n de esta forma de comunicaci�n no est� en el pasaje de un discurso, sino en un gesto. No hay recurso ret�rico m�s perezoso que el s�mil futbol�stico y, sin embargo, �qui�n podr�a dudar de su utilidad comunicativa? Igual que se puede encontrar una camiseta del Bar�a hasta en el �ltimo suburbio de Kinshasa, el f�tbol supera cualquier barrera idiom�tica y es el ant�doto contra el capacitismo.De ah� que la incursi�n de Trump en el soccer sea de una gran cortes�a. Cuando levant� el tel�fono y llam� al invertebrado Infantino para que le quitasen la justificada sanci�n al delantero estadounidense Balogun, Trump le estaba explicando al mundo qui�n es de la forma m�s inteligible posible. Por si alguien lo dudaba, con la met�fora universal del f�tbol ha aclarado que el signo de su mandato es el abuso.