Sin acritudTrump ha logrado erosionar la credibilidad de su pa�s desde dentro a trav�s del capricho convertido en m�todoEl presidente estadounidense, Donald Trump, en el Despacho Oval.AFPActualizado S�bado,

junio

00:09Audio generado con IADonald Trump no es un mero charlat�n. Es algo m�s inc�modo: un populista que ha acertado en algunos diagn�sticos que la �lite liberal llevaba d�cadas negando. Que China no era un socio, sino un rival al que Occidente estaba financiando. Que el libre comercio enriquec�a a pa�ses mientras destru�a ciudades. Que la OTAN era un club donde unos pagaban y otros se fotografiaban. Tres verdades que Obama vio y no toc�. Trump las dijo a gritos y las us� para legitimar todo lo dem�s. Ah� est� la paradoja real. Es, en el sentido cl�sico, un idiotes griego: incapaz de comprender la complejidad del mundo o las consecuencias de sus actos. Lo cual lo hace bastante m�s peligroso.Ha logrado erosionar la credibilidad de su pa�s desde dentro a trav�s del capricho convertido en m�todo. En este segundo mandato act�a sin frenos. La guerra con Ir�n resume esa patolog�a: lo ha empeorado todo sin que EEUU haya ganado nada. Al contrario, ha perdido influencia en la regi�n. Arabia Saud� y los Emiratos han acelerado sus acuerdos con China; Irak ha profundizado su alineamiento con Teher�n y los hut�es siguen fuertes en el mar Rojo. La disuasi�n estadounidense se ha evaporado: nadie en el Golfo cree ya que Washington sea un socio fiable. El jueves anunci� un acuerdo inminente con Teher�n: documentos casi cerrados, reapertura de Ormuz y firma pr�xima en Europa. �Acabamos de lograr un gran acuerdo�, proclam�. Pero ya van decenas de anuncios similares que se evaporan tan pronto como se pronuncian. Con Trump, la diplomacia es como una serie con falsos finales de temporada.Tambi�n afirm� sin rubor �I love the inflation� ante el IPC m�s alto en tres a�os. El mismo que atac� ferozmente a Joe Biden por una inflaci�n menor y prometi� bajarla, ahora la celebra como logro. En el trumpismo no existen contradicciones, solo el presente emocional del l�der.Trump tensa la cuerda -aranceles frente a todo el mundo, amenazas sobre Groenlandia, giros en Oriente Medio- y, ante la resistencia real, recula. El patr�n es siempre el mismo: intimida y retrocede, dejando solo desconfianza.No es idiota por falta de astucia, sino porque ignora el l�mite, la coherencia y el bien com�n. El drama es shakespeariano: la gran rep�blica cumple 250 a�os bajo un presidente que ha convertido el poder en capricho. Un idiotes que, al final, solo ha conseguido una cosa: que el mundo haya comenzado a organizarse al margen de EEUU.