EditorialMONCLOAActualizado Viernes,

julio

00:18Audio generado con IALa posici�n de Pedro S�nchez ante el rearme europeo frente a Rusia requiere un an�lisis m�s profundo que el de sus meras declaraciones. El presidente firm� el a�o pasado en La Haya el compromiso de destinar en 2035 el 5% del PIB a la defensa, mientras exhib�a su desmarque de Donald Trump y de la OTAN rebajando al 2,1% la cifra de Espa�a e insistiendo en priorizar las capacidades estrat�gicas sobre la inversi�n. Un a�o despu�s, se puede decir que S�nchez ha superado la prueba en la cumbre de la Alianza en Ankara, al mismo tiempo que protagonizaba un nuevo ejercicio de impostura.Por un lado, en las reuniones a puerta cerrada, los aliados no le recriminaron su contribuci�n. Tampoco Trump. Si bien en p�blico atac� a Espa�a en t�rminos inaceptables y sin que S�nchez entrara a responderle, termin� el d�a elogi�ndo a nuestro pa�s (�Hoy Espa�a dio marcha atr�s por completo, fue muy generosa�). El giro ha sido muy llamativo, pero nadie nos ha explicado qu� ha podido propiciarlo.El doble juego de S�nchez es conocido. Internamente, y movido por intereses electorales, se presenta como un dirigente contrario a invertir m�s en defensa, a caballo del No a la guerra. Ante la OTAN, en cambio, saca pecho de haber multiplicado ese gasto. Por otra parte, la ostentaci�n de sus razonables discrepancias con Trump, que exagera para perfilarse como antagonista suyo, se transforma en una conversaci�n �cordial� al tenerlo delante, aun cuando el estadounidense venga de tachar a los espa�oles de �mala gente�.En pol�tica, el pragmatismo es necesario. Tergiversar los hechos y ocultar a la ciudadan�a decisiones estrat�gicas no es admisible. Seg�n Trump, Espa�a ha accedido a �una solicitud de pago importante�. Pues bien, hoy desvelamos que nuestro pa�s ha firmado varios contratos millonarios de defensa; entre ellos, una compra conjunta de aviones militares Airbus. Fue el martes en Ankara, en una reuni�n con la que los socios europeos buscaban calmar a Trump.La realidad es que el Gobierno est� aumentando el gasto en seguridad modificando partidas, sin presupuestos, sin la fiscalizaci�n del Congreso y sin el conocimiento de la ciudadan�a. S�nchez juega con el papel de Espa�a en el mundo y con el futuro del pa�s seg�n su estricta conveniencia, en lo que parece una constante partida de p�ker.