El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sostendrá el pulso con Donald Trump por el gasto militar en la cumbre de la OTAN que arranca este martes en Ankara (Turquía). Lejos de rebajar el choque tras meses de presión de Washington para que los aliados aceleren el aumento de la inversión en defensa, el Ejecutivo llega decidido a mantener su rechazo al objetivo del 5% del PIB y dispuesto a hacer de los propios informes de la Alianza su principal argumento. En el Gobierno sostienen que España ya cumple con los objetivos de capacidades fijados por la OTAN sin necesidad de elevar el gasto hasta ese umbral y rechazan entrar en una carrera de porcentajes que, a su juicio, acabaría traduciéndose en recortes sociales. Además, creen que Sánchez afronta esta cumbre en una posición más cómoda que la del año pasado: aseguran que varios aliados siguen sin alcanzar el 2% comprometido y consideran que parte de los países que han asumido el objetivo del 5% difícilmente podrán cumplir en los plazos previstos.El presidente del Gobierno llegará a esta cumbre con el foco en la evolución del gasto desde su llegada a la Moncloa y la misma idea del año pasado, que es que, a su juicio, cumple con creces con las capacidades que se le exige en la OTAN, por lo que no ven necesidad de llegar al 5% que pide Trump. Fuentes gubernamentales alegan que España ya destina el 2% del PIB a defensa y que, desde 2018, ha pasado de invertir menos del 1% del PIB —en torno al 0,93%— a duplicar ese esfuerzo, tras elevar el presupuesto de 11.172 a 35.419 millones de euros. Sobre esa base, aseguran que España ha sido el sexto aliado que más ha incrementado su inversión en los últimos ocho años y el séptimo que más recursos destina en términos absolutos, aunque lo que pide la OTAN es un esfuerzo relativo respecto al PIB.Desde el Gobierno insisten, además, en que los indicadores elaborados por la propia OTAN desmienten el relato de que España sea un socio rezagado. Según las cifras que prevé hacer públicas la Alianza, España figuraría como el séptimo país que mejor cumple los objetivos de capacidades. Además, desde el Gobierno alegan que es el tercer aliado con más efectivos desplegados en operaciones —unos 3.000 militares, que superan los 4.500 si se incluyen las misiones bajo bandera de la UE y la ONU—, lidera el despliegue terrestre en el flanco oriental, es el segundo mayor contribuyente naval y el cuarto en capacidades aéreas, además de situarse entre los principales apoyos europeos a Ucrania. Con esos datos, Moncloa confía en sostener ante Trump que el compromiso con la OTAN no debe medirse únicamente por el porcentaje de gasto sobre el PIB.No obstante, es un argumento que no les valdrá ni al presidente de Estados Unidos ni tampoco a Rutte, que este mismo lunes señaló que esperaba un plan "creíble" de Sánchez para llegar al 5% del gasto en defensa. En concreto, dijo que esperaba que presentasen planes "claros, concretos y creíbles para alcanzar ese objetivo". Trump también ha insistido en los últimos meses y semanas en sus reproches a España, a la que considera un socio "horrible" y un "auténtico desastre". "No se está portando bien, pronto escarmentarán", dijo hace tan solo unos días.El choque entre Sánchez y Trump por el gasto militar viene de lejos. La tensión afloró ya en la pasada cumbre de la OTAN, celebrada en La Haya, cuando el presidente estadounidense convirtió el objetivo del 5% del PIB en defensa en la gran exigencia a los aliados y Sánchez se plantó públicamente y reclamó una fórmula que permitiera a España cumplir con las capacidades militares asignadas sin verse obligada a elevar el gasto hasta ese umbral. Tras varios días de negociación, Moncloa llegó a un acuerdo con la OTAN en el que se comprometía a una inversión cercana al 2,1% del PIB, aunque Rutte replicó públicamente que, a largo plazo, España acabaría necesitando acercarse al 3,5% para cumplir plenamente con esas capacidades. Trump, sin embargo, nunca dio por buena esa excepción y mantuvo a España en el foco de sus críticas. Moncloa ya anticipa que volverá a plantar cara si Washington reactiva ese choque, un enfrentamiento que vuelve a coincidir con uno de los momentos de mayor desgaste político para Sánchez. Si el año pasado la cumbre se celebró tras el estallido del caso Santos Cerdán, esta tiene lugar con el Gobierno inmerso en el cerco judicial por las investigaciones que afectan al entorno del presidente y al PSOE.En Moncloa argumentan que si esto se vuelve a convertir en una suerte de caza de brujas, España no debería de estar entre los perseguidos. En este sentido, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ya señaló este lunes que "hay cuatro aliados que no han alcanzado el 2% y hay tres que no han entregado todas las capacidades que ha solicitado la OTAN" para una defensa común. En todo caso, consideran que, de repetirse los reproches de la última OTAN, estarán más repartidos y los aliados tendrán una visión más alineada. Entre los argumentos del Gobierno está que la experiencia reciente muestra que los incrementos del gasto han tensionado los mercados de defensa, encarecido los suministros y también deteriorado las cuentas públicas de numerosos aliados sin asegurar un avance equivalente en capacidades ni en autonomía estratégica europea.Descartan cambios en Rota y Morón y niegan riesgos si Estados Unidos reduce su presenciaPor otro lado, fuentes gubernamentales dicen que no existen indicios de que Estados Unidos esté preparando una reducción de su presencia militar en las bases de Rota y Morón, dos de los principales activos estratégicos de Washington en Europa. Al contrario, sostienen que la apuesta estadounidense por ambas instalaciones es creciente y, a día de hoy, no hay motivo alguno para activar un plan de contingencia.En cualquier caso, en Moncloa enmarcan esa posibilidad dentro de un eventual repliegue general de tropas estadounidenses en Europa, una decisión que subrayan corresponde exclusivamente a Washington. Si ese escenario llegara a producirse y afectara a las bases españolas, en Moncloa recalcan que cualquier reducción de efectivos tendría que negociarse entre ambos países.El Ejecutivo resta, además, dramatismo a esa hipótesis y sostiene que una eventual disminución de la presencia militar estadounidense no tendría consecuencias relevantes para la seguridad nacional. Argumenta que España dispone de unas Fuerzas Armadas con capacidad suficiente para garantizar la defensa de su territorio y que, en el marco de la OTAN, cualquier amenaza exterior seguiría contando con la protección colectiva de la Alianza.
Sánchez sostendrá el pulso a Trump en la OTAN al defender que España cumple sin necesidad de llegar al 5% del gasto militar
Moncloa cree que, de darse reproches por el gasto militar, en esta cumbre estarán más repartidos y la visión de los aliados estará más alineada. En todo caso, Sánchez llegará a la cumbre con una batería de datos sustentados en los propios informes de la OTAN para defender que cumple con sus compromisos.










