En la cumbre de La Haya, en junio de 2025, todos los ojos de la OTAN estaban puestos sobre Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español. Madrid era el único socio que no se comprometía a aumentar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB, un compromiso con el que Mark Rutte, secretario general de la OTAN, buscaba aplacar a un irascible e impredecible Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. A ojos de Rutte y de otros aliados, Sánchez estaba poniendo en riesgo todo un ejercicio de contención que podía arrastrar al resto de la Alianza. Un año después, es el Gobierno español el que intenta acaparar miradas. El día en el que los jefes de Estado y de Gobierno de los 32 aliados aterrizan en Ankara (Turquía), para una cumbre fundamental para el futuro del club, Moncloa publica en su página web un informe bajo el título "España en la OTAN: un aliado que cumple y lidera con principios". En el documento, el Gobierno vuelve a defender su estrategia de rechazo al objetivo marcado en La Haya. "Un aumento de la inversión al 5% supondría movilizar hasta 780.000 millones de euros en una década, lo que lo haría incompatible con el modelo de bienestar español y obligaría a incrementar la dependencia de proveedores industriales no europeos", explica el Ejecutivo en su informe. Rutte, por su parte, mantiene la presión sobre el aumento del gasto, sabiendo que es una de las maneras de mantener a Trump relativamente tranquilo. En una rueda de prensa este lunes en Ankara, el secretario general solicitó "planes claros, concretos y creíbles para alcanzar el objetivo del 5%", insistiendo en que hay formas de convencer a los Estados miembros de que cumplan con esos compromisos. El Gobierno resta importancia al discurso del holandés. Fuentes de Moncloa señalan que la visita de los técnicos de la Alianza Atlántica a Madrid ha dado como resultado que el Gobierno está cumpliendo. La métrica del 5% se obtuvo, a grandes rasgos, a raíz de lo que se llaman los “compromisos de capacidades”, es decir, una lista confidencial de lo que cada aliado debe comprar y con lo que debe contribuir a la OTAN a lo largo de los diferentes años para mantener al club preparado para un conflicto. El cálculo del secretario general es que, para cumplir con esa lista, los aliados deben gastar al menos un 3,5% de su PIB en capacidades, con un 1,5% adicional en seguridad. El cálculo del Gobierno es que no necesita hacerlo: puede cumplir con sus compromisos de capacidades con un 2,1%. TE PUEDE INTERESAR Las fuentes gubernamentales sacan pecho: los técnicos de la OTAN han comprobado que por el momento España está cumpliendo, mientras que otros aliados que se comprometieron a aumentar el gasto hasta el 5% no lo están haciendo. El gasto en defensa ha pasado de 11.172 millones de euros a 35.419 millones, la mayoría del aumento a partir de 2022, cuando Rusia lanzó su invasión a gran escala de Ucrania. Moncloa defiende que, en términos absolutos de gasto, es el séptimo aliado de los 32 que más contribuyen, y recuerda que el país está activo en muchos frentes de la OTAN. Y, sin embargo, España está siendo señalada por algunos, junto con Canadá y Reino Unido, como grandes economías que no están gastando lo suficiente. Lo ha hecho, por ejemplo, Kurt Volker, que fue embajador de Estados Unidos ante la Alianza Atlántica al final de la administración Bush, pero no es el único. Dentro de la organización hay una sensación que ha ido echando raíces: España es un país que cumple, que está presente, que está haciendo los deberes, pero que tiene tendencia a mostrarse, voluntariamente, como un caso aislado. En La Haya, varias delegaciones apostaron por firmar el compromiso del 5% sabiendo que sería difícil en el futuro cuadrar las cuentas, pero prefiriendo evitar verse señaladas. El Gobierno apostó por otra estrategia. TE PUEDE INTERESAR Moncloa, por su parte, sabe que el trabajo de Rutte es mantener contento a Trump, y mientras que los señalamientos se limiten únicamente a puntos retóricos para tratar de aplacar al inquilino de la Casa Blanca, el Gobierno no muestra una especial inquietud. De hecho, la estrategia de Sánchez ha pasado en los últimos meses precisamente por mostrarse como un 'verso suelto' frente a Trump de cara a su electorado. En privado, a su vez, España se muestra más flexible de lo que marca su retórica: Madrid cumplirá con su compromiso de capacidades y cree que puede hacerlo con un 2,1% del PIB. De manera educada y en varias ocasiones, se deja la puerta abierta a que el gasto vaya más allá si se demuestra que con ese dinero no es suficiente para cubrir lo comprometido. Dificultades presupuestarias El Gobierno apuesta, sin embargo, a que la cumbre de Ankara sea el primer paso hacia la aceptación de que el cálculo que se hizo en La Haya es insostenible. Hay algunas razones que lo demuestran. El espacio fiscal de algunos de los miembros de la OTAN es muy limitado, y serán muchos los que se enfrenten a dificultades para empujar el gasto por encima del 3%. Reino Unido, Italia y Francia son ya tres de los socios que están encontrando dificultades para seguir aumentando el gasto, aunque Giorgia Meloni, primera ministra italiana, llega a la cumbre de Ankara con la promesa de aumentar el gasto hasta el 2,8% en 2026, un incremento muy significativo, aunque dirigido fundamentalmente a la seguridad interna y no al gasto tradicional en defensa. Mientras tanto, hay otros países que sí están encontrando el dinero con facilidad: Alemania planea aumentar en 200.000 millones de euros su presupuesto de defensa hasta el año 2030, cumpliendo así con la visión de Friedrich Merz, canciller alemán, de convertir al país en la gran potencia militar europea, un puesto que habitualmente ha estado reservado para Francia y el Reino Unido, dos de los países que afrontan precisamente ahora dificultades económicas. Los países nórdicos y del este también se encuentran a la cabeza del gasto en relación con su producto interior bruto, siendo algunos de esos Estados, como los bálticos, países pequeños que alcanzarían el objetivo del 3,5% en capacidades sin demasiadas dificultades. TE PUEDE INTERESAR En La Haya, en 2025, España se vio muy señalada. Trump llegó a lanzar amenazas concretas por la negativa de Sánchez a comprometerse a aumentar el gasto en defensa hasta el 5%. Esta vez el Gobierno espera que la furia del presidente estadounidense se reparta de manera más homogénea. Trump está muy enfadado con lo que considera una falta de lealtad por parte de los aliados de la OTAN en el marco de las operaciones de Estados Unidos e Israel contra Irán. Algunos de los miembros del club, entre ellos España, Italia o Francia, limitaron el uso que el ejército estadounidense podía hacer de las bases americanas en sus territorios. En el caso de otros países, el inquilino de la Casa Blanca sencillamente está enfadado porque considera que no mostraron suficiente apoyo, a pesar de que no aplicaron restricciones al uso de sus bases, como fue el caso de Alemania. En la cumbre de La Haya, en junio de 2025, todos los ojos de la OTAN estaban puestos sobre Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español. Madrid era el único socio que no se comprometía a aumentar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB, un compromiso con el que Mark Rutte, secretario general de la OTAN, buscaba aplacar a un irascible e impredecible Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. A ojos de Rutte y de otros aliados, Sánchez estaba poniendo en riesgo todo un ejercicio de contención que podía arrastrar al resto de la Alianza.