Actualizado Viernes,

julio

02:59En cualquier democracia occidental, la noticia apenas habr�a merecido unas l�neas en la prensa local: una alcaldesa comunica que se tomar� una baja por maternidad para dar a luz a su primer hijo. Pero cuando Shoko Kawata anunci� su decisi�n, la noticia salt� a las portadas nacionales y desencaden� una discusi�n que va mucho m�s all� de su caso personal: la dificultad de conciliar poder y maternidad en una sociedad muy conservadora donde ambos conceptos siguen consider�ndose incompatibles.Desde mayo, la decisi�n de Kawata, alcaldesa de la ciudad de Yawata, en la prefectura de Kioto, de ausentarse temporalmente de su cargo para tener un beb� ha desencadenado un debate nacional. Lo que est� en discusi�n en 2026 es la capacidad de una sociedad envejecida, obsesionada con el trabajo y todav�a profundamente marcada por roles tradicionales de g�nero, para aceptar que una mujer pueda ejercer el liderazgo pol�tico sin renunciar a la maternidad.A sus 35 a�os, Kawata ya hab�a roto varios moldes antes de quedarse embarazada. En 2023 se convirti� en la alcaldesa m�s joven del pa�s. Economista y antigua trabajadora social, hizo campa�a prometiendo mejorar las pol�ticas de apoyo a las familias y combatir la despoblaci�n que afecta a Yawata, cuya poblaci�n ha disminuido de forma constante durante las �ltimas dos d�cadas.Ahora, sin propon�rselo, se ha convertido en el rostro de otra batalla. La alcaldesa anunci� que tomar� 16 semanas de descanso, ocho antes y ocho despu�s del parto, siguiendo el esquema habitual que se aplica a las trabajadoras japonesas.El problema es que, jur�dicamente, ella no es una trabajadora m�s. Los alcaldes y otros cargos electos quedan fuera de la legislaci�n laboral. No existe en Jap�n un marco legal espec�fico que contemple la baja por maternidad para quienes ocupan cargos p�blicos elegidos en las urnas.Eso ha obligado al Ayuntamiento de Yawata a improvisar una soluci�n administrativa in�dita. Durante su ausencia, una vicealcaldesa asumir� las funciones ejecutivas. Mientras, Kawata seguir� recibiendo informaci�n sobre asuntos importantes y participar�, cuando sea posible, en reuniones en l�nea."La decisi�n de tomarme la baja por maternidad no fue dif�cil porque nunca consider� que el parto y el cargo p�blico fueran incompatibles", explic� la propia alcaldesa en una entrevista con el diario Japan Times."Simplemente sent� que era algo que deb�a aceptarse como normal". A�adi� adem�s que el embarazo y el parto suponen una carga f�sica evidente y que negarse a descansar enviar�a un mensaje peligroso a otras mujeres. "Tambi�n sent� que era importante no reforzar la idea de que las mujeres embarazadas no deben tomarse tiempo para descansar, incluso en un puesto de liderazgo de gran visibilidad".Sus palabras, aparentemente de sentido com�n, han abierto una peque�a grieta en una cultura pol�tica donde la disponibilidad absoluta sigue consider�ndose una virtud esencial del liderazgo.En Jap�n existe una larga tradici�n de sacrificio personal asociado al ejercicio del poder. Los dirigentes pol�ticos presumen de jornadas interminables, agendas saturadas y una dedicaci�n casi total al cargo. La idea de que una alcaldesa pueda ausentarse durante meses para cuidar de su salud y de su hijo ha sido recibida por algunos sectores conservadores como una renuncia temporal a sus responsabilidades.Los comentarios cr�ticos no tardaron en aparecer, tanto en redes como en los medios m�s conservadores. Algunos mensajes han cuestionado si una persona que ocupa un puesto obtenido mediante elecci�n popular deber�a tener derecho a ausentarse. Otros han sugerido que una mujer que aspire a responsabilidades pol�ticas tan altas deber�a posponer la maternidad.Ese tipo de reacciones preocupa especialmente a las organizaciones feministas que llevan a�os denunciando la poca presencia femenina en la pol�tica japonesa a pesar de que una mujer, Sanae Takaichi, sea en estos momentos la primera ministra de la cuarta econom�a mundial.Menos del 15% de los parlamentarios nacionales son mujeres y apenas un 18% de los cargos electos locales est�n ocupados por ellas. Entre los 1.741 municipios del pa�s, menos del 5% tienen una mujer al frente. Jap�n contin�a adem�s ocupando posiciones muy atrasadas en los �ndices internacionales de igualdad de g�nero, situ�ndose muy por detr�s de las grandes econom�as del G-7."Existe una presi�n muy arraigada seg�n la cual, cuanto m�s alto es el puesto que ocupa una persona, menos derecho tiene a tomarse una baja por maternidad o paternidad", se�alaba recientemente en un an�lisis Miho Konishi, investigadora de la Tokyo Foundation, uno de los principales think tanks del pa�s. "Eso crea un c�rculo vicioso en el que quienes est�n en la cima no se ausentan y quienes est�n por debajo sienten que tampoco pueden hacerlo".El diario Mainichi, uno de los m�s influyentes del pa�s, ha respaldado esta semana a la alcaldesa en un editorial contundente. El problema, argumentaba el medio, no es que una dirigente pol�tica tenga un hijo, sino que las instituciones todav�a no hayan desarrollado mecanismos normales para gestionar algo tan com�n como un embarazo. "Jap�n necesita crear un entorno en el que la gente pueda tomarse ese permiso de forma habitual", reclamaba el texto.Quiz� por eso el debate ha adquirido una dimensi�n que trasciende a una peque�a ciudad de la prefectura de Kioto. Lo que est� en juego no son �nicamente los cuatro meses de ausencia de una alcaldesa. Es la pregunta de si Jap�n est� dispuesto a abandonar la vieja idea de que liderar significa sacrificar cualquier vida personal.