Carlos Cuerpo, vicepresidente económico del Gobierno, ha propuesto a sus colegas europeos la creación de un Mecanismo Soberano Europeo (ESF, por sus siglas en inglés) con emisión de deuda conjunta de la UE para lograr tener un "activo seguro" a nivel global alternativo a la deuda estadounidense, que tiene actualmente este rol de 'aparcamiento' de fondos con bajo rendimiento pero una alta seguridad. La clave de toda la propuesta española, que se ha desarrollado en un documento de reflexión que Cuerpo ha presentado a los ministros de Finanzas de la Eurozona, es el tamaño. El Gobierno subraya la importancia de lograr escala: actualmente hay unos 750.000 millones de euros en bonos europeos en circulación frente a los 20 billones de dólares de deuda norteamericana. El mecanismo que propone Madrid consiste en que un tercio de la deuda que vence y los Estados miembros refinancian, esté cubierta por la Comisión Europea, que emitiría bonos y prestaría lo recaudado a cada capital. Con este mecanismo no habría deuda nueva, pero aumentaría el mercado de bonos europeos. El Ejecutivo español cree que de esta manera en cinco años podría haber 5 billones de euros en deuda común europea en circulación. Los cálculos del equipo de Cuerpo son que este mecanismo podría generar ahorros de unos 5.000 millones de euros al año inicialmente, siendo los principales beneficiarios algunos de los grandes emisores, como Francia, Italia o la propia España, pero también aquellos que tienen una prima de riesgo más alta, como puede ser Polonia. Aprovechando que los ministros de Finanzas debaten respecto al rol internacional del euro, el vicepresidente del Gobierno considera que esta es una de las medidas más efectivas para conseguirlo. Sin embargo, España sigue chocando con la oposición clásica de Estados miembros que se oponen a cualquier nueva emisión masiva de deuda conjunta, como son Países Bajos o Alemania. Cuerpo y su equipo consideran que se están acercando posiciones, y que el nuevo documento de reflexión tiene en cuenta la sensibilidad de los socios. "La respuesta es siempre la misma y es no", ha explicado Eelco Heinen, ministro de Finanzas holandés. Kyriakos Pierrakakis, presidente del Eurogrupo, el foro de ministros del ramo de la Eurozona, ha señalado lo que todo el mundo sabe: es un debate "en el que no hay consenso". España ha trabajado estrechamente en los últimos meses en el marco del llamado grupo "E6", que componen las grandes economías de la Unión Europea - la propia España, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y Polonia - en el que han trabajado en propuestas para avanzar en la integración de los mercados de capitales. Una fuente del ministerio explica que en esas conversaciones no hay vetos, y Cuerpo ha señalado que el asunto se ha puesto sobre la mesa en repetidas ocasiones. Mensaje a los frugales Cuerpo se ha esforzado en su llegada a la reunión en explicar que se trata únicamente de cómo se renueva la deuda, y no de una emisión nueva. "No añadiría ni un solo euro de deuda nueva ni exigiría transferencias entre países. Simplemente reorganizaría el endeudamiento que los gobiernos ya realizan cada año", ha explicado ante la prensa. Para convencer a los Gobiernos más dubitativos, el departamento de Cuerpo ha introducido en la propuesta varias salvaguardias, condiciones y guiños a los llamados "frugales", los países habitualmente contrarios a estas medidas. Por ejemplo, solamente podrán participar aquellos Estados miembros que estén cumpliendo con las reglas fiscales europeas, con lo que Madrid pretende desactivar uno de los principales argumentos que los nórdicos han usado contra los llamados "eurobonos": que se trata de una forma de beneficiar a los países menos cumplidores de las normas fiscales. Además, para los Estados miembros que se financian muy barato el Gobierno propone una cláusula de salvaguardia: en caso de que participen en el esquema y que el bono europeo sea menos ventajoso que su emisión nacional, la diferencia entre ambos la absorberán el resto de participantes del mecanismo. TE PUEDE INTERESAR Para evitar que el resto de Estados miembros tengan que asumir la deuda de un país que deje de pagar, la famosa mutualización de riesgos que ha sido siempre una línea roja, el documento del Gobierno propone varias capas de protección. Primero, la cantidad no pagada se descontaría de los fondos europeos que la capital tuviera previsto recibir, por ejemplo en términos de Política Agraria Común (PAC) o fondos de cohesión. Si eso no fuera suficiente, entonces todos los participantes en el mecanismo sí que tendrían que pagar la deuda restante, aunque eso no eliminaría la deuda, sencillamente la cambiaría de manos de los acreedores anteriores a los Estados miembros, pero nunca implicaría a los países que no participen en el mecanismo. Porque esa es otra de las claves de la propuesta. Cuerpo, que también ha escrito un artículo en Bloomberg y que ya ha defendido ideas similares en varios medios internacionales, propone una coalición de voluntarios. Eso sí, la garantía es el Marco Financiero Plurianual, que tiene un margen de maniobra o headroom que es el que cumple ese papel. En caso de impago, los mecanismos de salvaguardia que plantea el Gobierno se activarían después para recuperar ese dinero que salga del MFP, pero inicialmente el dinero para honrar las obligaciones de la deuda conjunta saldrían del presupuesto común. Eso significa que requiere del apoyo unánime de los Veintisiete, aunque luego no todos participen, como ocurrió en el caso de la emisión de deuda conjunta para Ucrania. Carlos Cuerpo, vicepresidente económico del Gobierno, ha propuesto a sus colegas europeos la creación de un Mecanismo Soberano Europeo (ESF, por sus siglas en inglés) con emisión de deuda conjunta de la UE para lograr tener un "activo seguro" a nivel global alternativo a la deuda estadounidense, que tiene actualmente este rol de 'aparcamiento' de fondos con bajo rendimiento pero una alta seguridad. La clave de toda la propuesta española, que se ha desarrollado en un documento de reflexión que Cuerpo ha presentado a los ministros de Finanzas de la Eurozona, es el tamaño.