La lucha del pueblo iraní por su libertad es una crónica muy lenta y tediosa, un drama que se repite. Primero, el grito y el llanto. Luego, el horror y las condenas de la comunidad internacional, pero siempre con 'peros'. Y ocurrió de nuevo. Esta vez con una guerra unilateral de Estados Unidos e Israel que ha generado un tsunami internacional y que sobre el papel ha terminado con un "acuerdo de paz" que sella la nueva realidad: pese a todos los misiles, en Irán siguen gobernando los ayatolás. Este jueves concluyen las ceremonias fúnebres en honor de Ali Jamenei. Su hijo, Mojtaba, es el nuevo ayatolá. Un drama que se repite. El Confidencial vuelve a hablar con algunas de las protagonistas de la oposición iraní que relataron primero la masacre del régimen contra los manifestantes que reclamaban cambios —¿recuerdan cuando el sha, la oposición y las posibles revueltas ocupaban las portadas de medio mundo?— y luego el inicio de la guerra. "Mucha gente apoya los ataques, pese al pavor que producen los bombardeos, porque hay mucho más miedo a la fuerte represión que habrá si esto no concluye. Las familias saben que se va a ejecutar a miles de personas como represalia. Hay más miedo a eso", explicaba a este periódico el 9 de abril pasado una opositora iraní. Pronto se acabó donde realmente importa: barcos y petróleo. Y luego, de nuevo, el silencio, y otra vez los iraníes se quedan solos tras su "velo de acero". ¿Qué piensan las activistas iraníes de lo ocurrido en estos últimos seis meses? En este caso, todas las voces son de mujeres. Todas sin nombre para proteger sus vidas. Es interesante entender su visión desde dentro de este drama, el suyo, el de su patria. —¿Estás decepcionada? —No, esta vez no. Han pasado muchas cosas horribles, pero muchas cosas muy importantes también —responde M, una mujer iraní de 39 años de Teherán—. Es muy importante que hayan acabado con las cabezas del régimen. La muerte de Jamenei abre una brecha. Sus seguidores no tienen ahora un líder. También ha sido muy importante la muerte de Larijani (secretario del Consejo Superior de Seguridad Nacional), que era el puente con China. Quizá fuera eso no se entiende, pero entre ellos hay muchos conflictos internos ahora y el pueblo está muy unido. No digo que esté satisfecha con todo, pero al menos algo ha ocurrido. TE PUEDE INTERESAR La sensación desde fuera es otra. Una cierta zozobra, como la ocurrida tras la intervención de Venezuela, de los que creyeron que se primaría ayudar a un pueblo sometido y que lo que se ha negociado es la compra y el control del petróleo. Quizá el castillo de los ayatolás se haya resquebrajado en sus cimientos, pero hoy los iraníes siguen bajo el yugo de unas autoridades que ven que la superpotencia militar estadounidense parece haber claudicado y aceptado un acuerdo de mínimos que les permitirá a los clérigos controlar su territorio. —Ahora que el régimen está retomando el control, ¿ha subido la represión en las calles o hay una brecha entre las fuerzas de seguridad? —En algunos sitios la represión es muy fuerte y en otros menos. Caminas en algunas calles y ves a más mujeres sin velo, y eso te da la imagen de que hay más libertad, pero eso sólo ocurre en determinados lugares. Lo importante es que no hay ningún cambio en la ley y que cuando ellos quieren te pueden detener—explica X, una mujer de 34 años de Karaj, una ciudad cercana a Teherán. Los paramilitares de los Basij son la fuerza que el gobierno teocrático ha usado siempre para acallar revueltas. Pueblo contra pueblo. "Lo que más miedo da es que están en todas partes y te vigilan. Ellos tienen todos los derechos: acercarte, insultarte y detenerte, aunque no son policías. Siempre hemos tenido estos basij, pero ahora se ven muchos chicos de entre 13 y 17 años con armas, especialmente por las noches, parando los coches y controlando a la gente", incide esta activista. El control es especialmente informativo. A nada le teme más el Gobierno iraní que a la información y a la capacidad de la población de organizarse. "Controlan nuestras redes sociales y nos mandan mensajes por teléfono con amenazas. Han enviado una citación del tribunal a la madre de mi amiga por compartir mensajes en Instagram sobre los problemas. Fácilmente te califican como líder de las protestas y te detienen por escribir comentarios en las redes sociales contra ellos", narra Z, una mujer de Teherán, de 39 años. Economía vs. poder religioso No hace muchos meses se ejecutó a miles de iraníes que protestaban por la pobreza a la que les condenaban las autoridades. Ese es el verdadero riesgo de colapso del régimen; los pucheros vacíos movilizan más que los velos. "Estamos quebrados económicamente. Los precios suben cada día y muchos jóvenes están volviendo a vivir con sus padres porque no pueden pagar el alquiler", explica X. "Vivimos en pausa, a la espera de ver qué ocurre. No sabemos si debemos continuar la vida como antes o la guerra va a empezar otra vez. Leo las noticias del Líbano estos días y parece que lo que ocurra allí es definitivo. A nuestros gobernantes les importa más lo que sucede allí que lo que le ocurre a su pueblo que tiene hambre", explica una tercera mujer de Teherán, J, de 48 años. TE PUEDE INTERESAR Mientras tanto, siguen las ejecuciones en Irán. El mundo está preocupado por Ormuz, porque en Ormuz se juega lo que cuesta llenar el tanque de gasolina y encender el aire acondicionado al resto del planeta. "Cada día hay ejecuciones en Teherán y en otras ciudades. Eso forma ya parte de nuestras vidas", narra Z. "Sí, lo oigo en las conversaciones de la gente y en casa. Yo ya no tengo fuerzas para seguir estas noticias", explica J. "En Irán siempre hemos tenido ejecuciones, pero muchas veces intentaban esconder eso en las noticias. Ahora enseñan las ejecuciones. He leído que desde el principio de junio han ejecutado a 50 personas, creo que los últimos que yo leí fueron Javad Zamani y Abolfazl Saedi en la ciudad de Shahrud. Además, hay más noticias sobre encarcelar a las familias de las personas que mataron en las protestas. A los que hablan y denuncian la muerte de sus familiares los arrestan", explica M. ¿Se rompió la presa? Eso ha reactivado la ola de miedo. Es el miedo el que ha hecho que los iraníes vivan bajo el yugo de los clérigos radicales. Miedo a sus horcas, miedo a hablar y miedo a oír. Pero también hay una nueva generación que empieza a desafiarles. "Hay miedo, pero las nuevas generaciones son más valientes que nosotras", responde la más veterana, J. "Yo tengo mucho miedo porque tengo una hija joven. Cada vez que sale me da miedo que no vaya a volver. Le llamo por teléfono 100 veces cuando sale con sus amigos", explica Z, que añade: "Las prisiones están llenas y van a ejecutar a muchas personas hasta final de año. Lo hacen sin dar noticias a sus familias que van a la prisión a visitar a sus hijos y les dicen que los han ejecutado después de la llamada al rezo matinal". TE PUEDE INTERESAR Todas las voces de este texto son de mujeres iraníes contrarias al régimen. Hay también gente dentro de Irán que lo apoya. El país vive ahora un alto el fuego que redefinirá su historia. La muerte de Jamenei lo ha cambiado todo. Su sucesor, su hijo, es hoy sólo una voz sin rostro. "No lo hemos visto nunca, no lo muestran, sólo nos ponen mensajes de voz. Algo ha pasado", explica M, poniendo en duda la propia existencia o estado de salud del nuevo líder supremo. "Desde el día del alto el fuego en algunas plazas de cada ciudad hay manifestaciones de los seguidores del régimen. Eso da mucho miedo, ves a mucha gente con armas por allí que no son policías ni militares. Cantan canciones sobre el líder y apoyan al Gobierno. Quieren revancha por la muerte de Jamenei. Es ridículo porque desde el acuerdo con los estadounidenses les han pedido que dejen de exigir venganza. Dos personas fueron arrestadas por hacerlo. Lo interesante es que hace unos días, Mohammed Baqer Ghalibaf (presidente de la Asamblea Consultiva Islámica) en una entrevista dijo que no quería participar en las negociaciones con Estados Unidos porque ellos mataron a Qasem Soleimani. Nadie habla ya del líder [Jamenei]", concluye Z. Y luego incluye un “jajaja” en su texto. Esa ha sido hasta ahora su única clara victoria en estas décadas de lucha.
¿Y dónde quedó la oposición iraní?: "Las familias visitan a sus hijos en la cárcel y les anuncian que los han ejecutado"
No hace muchos meses se ejecutó a miles de iraníes que protestaban por la pobreza a la que les condenaban las autoridades. Ese es el verdadero riesgo de colapso del régimen; los pucheros vacíos movilizan más que los velos











