Seis meses despu�s de que su madre falleciera de leucemia, a Abigail Simon-Hart le diagnosticaron c�ncer de mama. Se someti� a revisiones peri�dicas, pero, tras unos resultados que no le cuadraban, tir� de seguro privado para buscar una segunda opini�n y someterse a una biopsia en Reino Unido. Aquello le dio la oportunidad de sobrevivir, aunque esa no es la realidad para la mayor�a de las personas en Nigeria -de donde es originaria- y en la mayor�a de pa�ses de bajos y medianos ingresos. En su pa�s, Abigail conoci� a familias estranguladas econ�micamente y a mujeres que prefirieron morir antes que someterse a una mastectom�a por culpa del estigma social. Es la realidad de muchos rincones del mundo, seg�n refleja el informe Global status report on cancer 2026 de la Organizaci�n Mundial de la Salud (OMS).Esta situaci�n descrita por Simon-Hart plasma la brecha que evidencia el nuevo documento de la OMS: el problema hoy no es la falta de conocimiento cient�fico y la investigaci�n, sino la diferencia entre pa�ses ricos y pobres por la inequidad, la financiaci�n y la voluntad pol�tica para invertir y ejecutar las pol�ticas adecuadas. As�, las posibilidades de sobrevivir actualmente a un tumor dependen de manera dr�stica del lugar geogr�fico donde se viva y del nivel de ingresos del paciente, ensanchando una grieta donde la biolog�a se rinde ante la billetera.Las cifras del informe son alarmantes porque el c�ncer sigue creciendo: en 2024 se registraron 20,6 millones de nuevos diagn�sticos en todo el mundo (19,5 millones excluyendo el c�ncer de piel no melanoma, de los que 9,9 millones fueron en hombres y 9,6 millones en mujeres). Se proyecta que el n�mero de nuevos diagn�sticos de c�ncer alcance los 35 millones anuales para 2050 (un incremento de casi un 70%). En los pa�ses de ingresos altos (donde suele diagnosticarse m�s precozmente) la supervivencia neta a cinco a�os supera el 85%, mientras que en los pa�ses de bajos ingresos desciende por debajo del 30%. En 2021, el c�ncer fue la principal causa de mortalidad prematura en 41 pa�ses (la segunda en 37 y la tercera en 47)."Mientras que se espera que una de cada cuatro personas desarrolle c�ncer en Europa o Am�rica del Norte, solo una de cada 12 morir� por la enfermedad. Esto es radicalmente diferente a la realidad que vemos en el �frica subsahariana, donde el riesgo de contraer un diagn�stico es la mitad, pero el riesgo de morir es exactamente el mismo", advirti� Isabelle Soerjomataram, jefa adjunta de la Unidad de Vigilancia del C�ncer de la IARC (la agencia especializada en investigaci�n del c�ncer de la OMS), en la rueda de presentaci�n del informe a los medios, en la que Abigail cont� su caso.Una de cada cinco personas desarrollar� c�ncer, pero el dato puede ser mucho m�s demoledor si observamos el impacto de la enfermedad: aproximadamente el 92% de la poblaci�n mundial se ver� afectada por el c�ncer al menos una vez en su vida, bien como diagn�stico propio o como cuidadores de un padre, c�nyuge, hermano o hijo. La carga de la enfermedad es universal, pero las experiencias vividas son muy desiguales. Por un lado, es una de las principales causas de bancarrota m�dica. Incluso en pa�ses con cobertura sanitaria universal, los costes indirectos del c�ncer (por ejemplo, la p�rdida de empleo o productividad para las personas diagnosticadas y sus cuidadores, los gastos de transporte o el cuidado infantil) pueden ser devastadores, se�ala el informe, que da otra cifra: la carga econ�mica global del c�ncer representa aproximadamente el 1% del PIB nacional en los 39 pa�ses que monitorizan el gasto en atenci�n oncol�gica.Por otro lado, la carga psicosocial del c�ncer es profunda y prolongada, con importantes alteraciones en el bienestar emocional, las relaciones interpersonales y el funcionamiento social: el 50% de los pacientes informa haber perdido relaciones cercanas, el 60% experimenta angustia y el 50% de los cuidadores mencionan s�ntomas de duelo prolongado. En este sentido, el informe incluye no solo datos, sino testimonios de pacientes, algunos de sistemas sanitarios avanzados como el nuestro. Es el caso de la espa�ola Andrea Ruano. Diagnosticada a los 15 a�os de un sarcoma de Ewing, sobrevivi� a la enfermedad tras pasar por m�s de 20 cirug�as y sufrir la amputaci�n de su pierna izquierda. Su denuncia es sobre el abandono psicol�gico que sufren los pacientes una vez que los m�dicos salvan sus vidas: "Ten�a mis citas de seguimiento, pero todas eran sobre mi salud f�sica; apenas me preguntaban por mi salud mental".Tipos de c�ncer en Espa�aAunque siempre hay aspectos que mejorar, como este de la salud mental de los pacientes, en t�rminos estrictamente estad�sticos Espa�a se sit�a en la parte privilegiada de la balanza global. El an�lisis hist�rico del informe (2002-2024) muestra que nuestro pa�s, alineado con el resto de Europa Occidental, ha logrado un progreso real y constante: una reducci�n sostenida tanto en el n�mero de nuevos diagn�sticos como en las tasas de mortalidad por cada 100.000 habitantes. Algo a lo que han contribuido unos buenos sistemas de salud y unos buenos programas de cribado. Las proyecciones para Espa�a estiman unos 360.000 casos para 2050, un repunte de casi el 20% respecto a este a�o, para el que la Red Espa�ola de Registros de C�ncer (Redecan) y la Sociedad Espa�ola de Oncolog�a M�dica (SEOM) situaban las estimaciones en unos 301.000 casos.En toda Europa -incluidos los pa�ses mediterr�neos y, en particular, Espa�a- el c�ncer de mama, pr�stata, colorrectal y pulm�n son sistem�ticamente los c�nceres que se diagnostican con mayor frecuencia, representando en conjunto en torno a la mitad de todos los nuevos casos de c�ncer.El c�ncer de pulm�n muestra una de las divergencias m�s claras seg�n el sexo. En Espa�a, la incidencia y la mortalidad en hombres han disminuido, lo que refleja d�cadas de menor prevalencia del tabaquismo. En las mujeres, sin embargo, la tendencia es inversa: las tasas de c�ncer de pulm�n siguen aumentando notablemente. Esto contrasta con algunas zonas del norte de Europa, donde el c�ncer de pulm�n en mujeres -que aument� antes debido a un inicio m�s temprano del tabaquismo- ahora comienza a estabilizarse o a disminuir. Espa�a se encuentra esencialmente con cierto retraso respecto a esta tendencia.El c�ncer de mama muestra un patr�n com�n en toda Europa: la incidencia contin�a aumentando, mientras que la mortalidad est� disminuyendo en la mayor�a de los pa�ses, incluida Espa�a. Esta combinaci�n indica una detecci�n precoz exitosa (cribado) y una mejora en el tratamiento, pero al mismo tiempo se�ala una deficiencia en la prevenci�n primaria (y, por lo tanto, un aumento en los nuevos casos). Los factores de riesgo modificables, como el sobrepeso/obesidad y la inactividad f�sica, siguen siendo importantes determinantes de la incidencia. Como se indica en el informe, existen evidencias que demuestran la necesidad de mejorar el control del sobrepeso y aumentar la actividad f�sica.La mortalidad por c�ncer de pr�stata est� disminuyendo en general, una tendencia consistente en Espa�a y gran parte de Europa, generalmente atribuida a la detecci�n precoz y a la mejora del tratamiento, aunque las tendencias de incidencia pueden ser m�s variables debido a la influencia de los patrones de las pruebas de detecci�n del c�ncer de pr�stata (PSA). En cuanto al c�ncer colorrectal, est� disminuyendo tanto en incidencia como en mortalidad en general, lo que nuevamente indica el efecto combinado de los programas de cribado y un mejor tratamiento. Sin embargo, existe una excepci�n importante que contradice esta tendencia general: el c�ncer colorrectal de aparici�n precoz, que afecta a adultos generalmente menores de 50 a�os, est� aumentando en Espa�a, al igual que en muchos otros pa�ses. Las causas de este aumento siguen siendo objeto de un intenso debate cient�fico. Entre las hip�tesis se incluyen la dieta, la obesidad, el sedentarismo, los cambios en la microbiota intestinal y otras exposiciones ambientales, pero a�n no se ha establecido una explicaci�n definitiva.Mejora en tabaquismo, mal en obesidadEl informe de la OMS trata de sopesar los avances reales frente a los estancamientos por lo que denomina la "brecha de implementaci�n": la distancia que separa las pol�ticas aprobadas en los despachos de la financiaci�n real en los hospitales. El 90% de los pa�ses del mundo cuenta hoy con un plan nacional contra el c�ncer redactado sobre el papel, pero una inmensa mayor�a carece de presupuesto para ejecutarlo.En el lado de los �xitos, el control del tabaco destaca como el gran baluarte de las pol�ticas de salud p�blica, habiendo logrado una reducci�n del 27% en el consumo global desde el a�o 2010. No obstante, este avance hist�rico se ve ensombrecido por la par�lisis en otros frentes preventivos clave, por ejemplo, el consumo de alcohol: el consumo cay� solo de los 5,7 litros per c�pita en 2010 a 5 litros en 2022. Tambi�n en la vacunaci�n contra el virus del papiloma humano (VPH): aunque el 85% de los pa�ses ha incluido ya esta vacuna para erradicar el c�ncer de cuello uterino, la cobertura real de vacunaci�n a nivel global en ni�as es de apenas el 31%, muy lejos de las metas de eliminaci�n.El informe es tajante al se�alar que ning�n pa�s del mundo ha logrado frenar el aumento de la obesidad y el sobrepeso, cuyos �ndices han escalado entre un 31% y un 43% desde 2010. El sedentarismo agrava la situaci�n: el 80% de los adolescentes no realiza la actividad f�sica m�nima recomendada. A este respecto, Soerjomataram apunt� que cuatro de cada 10 nuevos casos de c�ncer "est�n vinculados a factores de riesgo que ya sabemos c�mo abordar: tabaco, infecciones, alcohol y el exceso de peso". Y alert� de que casi ning�n pa�s est� logrando frenar la curva de la obesidad, lo que provocar� que en las pr�ximas d�cadas estos tumores "se conviertan en la norma, creando una carga masiva para los sistemas de salud".Una de las cr�ticas m�s duras del informe de la OMS se dirige directamente hacia los criterios que mueven la investigaci�n oncol�gica actual. El organismo denuncia que la agenda de desarrollo cient�fico sufre un profundo "sesgo comercial", donde las prioridades de la industria farmac�utica dictan el rumbo de la innovaci�n. Seg�n el documento, se destinan miles de millones a patentar f�rmacos de �ltima generaci�n extremadamente costosos que a menudo ofrecen "beneficios cl�nicos marginales", prolongando la vida apenas unas semanas o meses, mientras que las estrategias de prevenci�n, la detecci�n precoz y el acceso a cuidados paliativos sufren una infrafinanciaci�n cr�nica.En este sentido, Andre Ilbawi, l�der del equipo de Control del C�ncer de la OMS, insisti� en la rueda en que la agenda cient�fica se ha distanciado de la historia humana y defendi� que herramientas de gesti�n p�blica como el acompa�amiento directo al paciente (patient navigation) para guiarlo en el sistema "impactan en la supervivencia y en su calidad de vida tanto o m�s que los f�rmacos de marca m�s costosos del mercado".