Hay mujeres que enfrentan el cáncer de seno luchando contra él.Y hay otras que deciden no darle el poder de definirlas.Mi madre fue una de ellas.No fue fácil para nuestra familia aceptar su manera de vivir el proceso. Se practicó sus cuadrantectomías, asistió a sus radioterapias y siguió cada indicación médica. Pero hubo algo que jamás permitió: que la enfermedad se convirtiera en su identidad.Con su fe intacta en Dios, nunca habló del cáncer como parte de sí.No lo nombraba como dueño de su cuerpo.No le entregó su mente, su energía ni su felicidad.Es más, hoy, cuando le pedimos que comparta su historia como testimonio de vida en Ecomujeres, se niega a participar porque, para ella, simplemente nunca tuvo cáncer.Durante mucho tiempo pensé que era una forma de evasión.Hoy entiendo que era una profunda forma de resistencia emocional.Porque, a veces, sanar también significa decidir qué espacio le damos al miedo dentro de nosotros.Mi madre eligió vivir.Eligió verse más allá de un diagnóstico.Eligió seguir siendo mujer, mamá, fuerte, elegante y luminosa, incluso en los días más difíciles.Y aunque la medicina hizo su parte, estoy convencida de que su manera de habitar la vida también ayudó a sostenerla.Liderar en tiempos de petróleo, plástico e incertidumbreEn este mes de las madres quiero honrarla, no desde el dolor, sino desde la fuerza silenciosa de tantas mujeres que atraviesan procesos complejos mientras siguen cuidando, sonriendo y sosteniendo hogares enteros.Hoy, desde mi experiencia trabajando en bienestar femenino, alrededor de los parches mamarios preventivos, entiendo algo aún más profundo: también he entendido algo más profundo: el cuidado de las mujeres debe comenzar por la conversación que tenemos con nuestro cuerpo.No desde el miedo.No desde la culpa.No desde sentirnos rotas.Sino desde la consciencia, el amor propio y la prevención.Porque revisarnos no significa enfermarnos.Hablar de salud no significa decretar tragedias.Y reconocer nuestra feminidad también implica aprender a cuidarla.Mi madre me enseñó que una mujer puede atravesar una tormenta sin permitir que la tormenta viva dentro de ella.Por más madres resilientes, empoderadas y capaces de construir una relación más amorosa con ellas mismas. Una programación neurolingüística positiva.Verónica Vásquez Echeverri, CEO Ecomujeres
“Este cáncer no es mío”: la lección más poderosa de mi madre
En esta columna, una reflexión sobre la forma en que se enfrenta el cáncer de seno sin permitir que la enfermedad defina su identidad. Se destaca la importancia del bienestar emocional, el amor propio y la prevención en la salud femenina.










