A Jessica Farrington -una mujer de 45 años que se muestra muy activa en TikTok- algunos cambios y molestias que empezó a experimentar su cuerpo no le generaron ninguna preocupación. Pero la realidad es que su inacción la llevó a desperdiciar un tiempo muy valioso en el tratamiento del cáncer del sistema linfático que ya mostraba sus síntomas."Me convencía de que podría ser estrés o simplemente el costo de llevar una vida normal. Creía que eran pequeñas cosas que se aliviarían espontáneamente", contó hace unos meses en el sitio People.Así, durante un año -como ella relata- pasó por alto un cansancio inexplicable y resistente a las horas de sueño, sudores nocturnos insoportables y fuertes reacciones en la piel. Hasta que en medio de esa seguidilla palpó una protuberancia en su axila. Siguió instintivamente con su exploración y así encontró que había más bultitos. Ya no dejó pasar más alarmas y enseguida fue al médico. Sin pensarlo, él le indicó una mamografía y una ecografía del ganglio linfático en su axila. Como los resultados fueron "sospechosos" siguió una biopsia.El resultado, como indica Mirror, confirmó el diagnóstico de un linfoma folicular.Con esa primera certeza, “me recetaron varias pruebas más para ver hasta dónde se había extendido la enfermedad. Entre ellas, un análisis de sangre de citometría de flujo, una biopsia de médula ósea y un PET scan -que es un estudio de imágenes que muestra cómo están funcionando los órganos y tejidos”.“Los estudios mostraron que tenía ganglios afectados en el cuello, las axilas, alrededor de la aorta, el abdomen y la ingle. La enfermedad también era sistémica, así que estaba en mi sangre y en la médula ósea, lo que me dejó en etapa cuatro,” especificó, tal como contó en una nota para el sitio Mirror.Enfrentar su tratamiento oncológicoEn los meses posteriores, Jessica estuvo abocada a un potente tratamiento que incluyó quimioterapia e inmunoterapia.“Los efectos eran brutales. En los días siguientes, estaba tan devastada física y emocionalmente que mi mundo se reducía a mi cama”.“Hubo momentos en los que estaba acostada y sinceramente no sabía cuánto más podía soportar. No sabía cómo se supone que uno debe seguir eligiendo volver a algo que te hace sufrir tanto, una y otra vez”.“Y después, lentamente, casi en silencio, empezaba a sentirme yo misma otra vez. Con apenas la energía suficiente para reír y tener el apetito suficiente para sentirme humana”.Actualmente, de acuerdo a la información de Mirror, el cáncer está en remisión y realiza una terapia de mantenimiento, para mantener la "enfermedad dormida".Atravesar el cáncerEl diagnóstico de cáncer es un antes y después y eso mismo le sucede a Farrington.“Si soy honesta, tener linfoma folicular no Hodgkin incurable me enseñó cosas sobre mí que nunca quise aprender. Aprendí, por ejemplo, que no necesito sentirme valiente para seguir adelante y que algunos días el coraje es hacer lo mínimo indispensable”.“Vivo mientras sigo en tratamiento. Mientras sé que este cáncer es incurable. Porque esta es mi vida y todavía estoy aquí”, posteó hace unos días en su cuenta de TikTok, como una inmensa lección sobre cómo pasar momentos difíciles.Además, recalca que su intención no es asustar. "Comparto esto no para asustar, si no para recordar que el cuerpo es sabio”. Además, recomienda: “Si algo se siente mal, no lo ignorés. No esperés a que grite como hice yo. Escuchar tu cuerpo podría salvar tu vida"."Los susurros que sentía eran en realidad mi cuerpo tratando de decirme algo mayor. Desearía haber escuchado antes, pero la retrospectiva siempre parece más clara", concluyó.