¿Puede un podcast mejorar la salud mental de las pacientes de cáncer de mama? Puede. Esa es la hipótesis inicial de la que parten investigadores médicos y periodistas de Córdoba y Barcelona tras realizar el primer podcast con ese fin terapéutico: Lo grabé en silencio. Es un primer paso luminoso para ratificar los efectos beneficiosos constatados en un ramillete de 14 pacientes y elevarlos el próximo año a un ensayo clínico con 200 mujeres. Las protagonistas del podcast se grabaron en sus casas tras recibir sesiones de quimioterapia, y con el miedo en el cuerpo y el ánimo por los suelos, comprobaron que ordenar las ideas y verbalizar su tumulto mental les ayudó a mejorar su estado anímico y autoestima. Las pacientes, el 71% de las cuales tomaba antidepresivos para superar el impacto emocional del proceso oncológico, se sentían “cayendo al vacío” y el podcast les ayudó a remontar el vuelo en la etapa más difícil de la enfermedad. Sus confesiones, con acentos dispares trufados desde Andalucía y Cataluña, les ayudaron a verbalizar las emociones y a resignificar el dolor, explican ellas en sus confesiones. Casi todas pensaban que con las grabaciones ayudarían a otras enfermas de manera altruista, pero las primeras beneficiadas fueron ellas mismas. “Me ayudó muchísimo desahogarme con la grabadora, le decía cosas que no le podía contar a mis hijas ni a mi marido porque no quería que sufrieran. Sobre todo, el miedo: a cuando te dan la noticia, a la primera quimio, a la espera, a qué te va a pasar… Es un proceso de muchos sustos”, detalla Mari Ángeles Barranco, de 47 años, diagnosticada en 2024 y que ayer fue a revisión médica. En el programa participan pacientes de cáncer de mama, periodistas, oncólogos, psicólogos y psiquiatras de los hospitales Reina Sofía de Córdoba y el Clínic de Barcelona, pero este jueves los investigadores principales del estudio presentan sus esperanzadores frutos en el festival Prosodia, que hoy y mañana congrega en Sevilla a los primeros espadas de la industria del podcast en España. “El objetivo es que la herramienta de grabarse sea terapéutica, porque tras la quimio se siguen sintiendo enfermas, el malestar emocional es muy alto y la autoestima muy baja. Verbalizar lo que sienten en palabras es sanador y el proyecto las hace retroceder para enfrentarse a sus sentimientos y recuerdos, para revivirlos”, explica la periodista Gema Timón, investigadora principal del proyecto, centrado en los cánceres de mama triple negativo y luminales. El podcast tiene cuatro episodios cortos de unos 15 minutos que entrelazan los testimonios de los facultativos con las mujeres, la mayoría atemorizadas, algunas expresando intimidades, todas valientes. En las intervenciones se escuchan ruidos de fondo, más y menos emoción, frases interrumpidas... y un bosque de voces con muchos colores y densidades, que aporta frescura y autenticidad, y que refleja los diferentes escenarios caseros donde se graba, desde el más rudimentario y ruidoso, al más pulcro y nítido. “Intentamos ser puristas y los silencios y los ecos del hogar forman parte del diseño sonoro. Podíamos haber quitado los tics verbales para reafirmarse, pero eso construía una emoción. He aprendido a escuchar de otra manera. Laia [Sánchez, periodista del Hospital Clínic] y yo pensamos que el diagnóstico sería lo más duro, pero luego vino la espera, que fue mucho peor”, subraya Timón. Tras la aprobación del comité ético del hospital andaluz, el ensayo clínico echará a andar a finales de año en Córdoba, donde captarán a las 200 mujeres para dividirlas en un grupo de intervención ―que sí se grabará― y otro de control ―que no lo hará―, para ratificar los resultados esperanzadores del primer programa. Después de los cuatro días de confesiones ante el micro, un experto entrevistará a las pacientes con cuestionarios más profundos para comprobar su estado emocional y autoestima. Finalmente, los resultados serán analizados por un psiquiatra y un enfermero especializado en salud mental de la Universidad de Córdoba. “Hay evidencia científica de que verbalizar con palabras lo que sentimos es sanador, y de cómo el estado de ánimo, la ansiedad, el estrés y la depresión son fundamentales e influyen en la recuperación de enfermedades. Nuestra hipótesis es que esa grabación impacta en el bienestar emocional, tal y como han corroborado las 14 mujeres. Ahora la clave es validar el método para convertir la autograbación en ese medicamento, porque necesitamos una intervención homogénea reproducible. Debemos demostrar que no ha habido otros elementos que influyeron para que se sintieran mejor”, ilustra Isabel Baena, auditora de salud pública y doctora en Farmacia. Sobre la validez de la muestra inicial, el profesor de Enfermería en la Universidad de Córdoba Pedro Ventura matiza: “14 mujeres pueden parecer muy pocas, pero lo relevante es su profundidad como grupo focal. El proceso no fue fácil, pero verse a solas frente a la máquina les sirvió para reconectar, les permitió mirar hacia atrás y tener un espacio entre lo íntimo y lo público, un monólogo que ha transformado su experiencia. Lo hicimos poniendo el foco en la calidad de vida, con su salud física y emocional, el entorno vital de familia y amigos, y el trabajo y el ocio”. Durante el ensayo clínico los expertos buscarán también el impacto de género, porque el papel de cuidadora de las enfermas incide en cómo ellas se perciben y cómo enfrentan su dolencia siendo el centro y motor de sus hogares. “Te imaginas los peores escenarios. Piensas que no verás a tus hijos crecer”, confiesa una mujer en uno de los capítulos. El podcast grabado con las pacientes de cáncer de mama, terminado en febrero, coincidió en el tiempo con la resaca de la crisis de los cribados que afrontó la Junta andaluza. Eso sí, las demoras en los diagnósticos surgieron el pasado octubre, mientras que el programa hace ya dos años que nació desde Córdoba. El cáncer de mama tiene una supervivencia que ronda el 85% entre las pacientes, pero la recuperación e integración en la vida normal de estas mujeres vulnerables es muy dificultosa, por las secuelas físicas y psicológicas que implican la quimio y la radioterapia. “El terror más profundo se apodera de ti porque piensas ‘si no se ve en la mamografía, ¿cuánto tiempo lleva esto aquí y qué daño me ha podido hacer?’ En ese momento sabes que tienes un tumor, pero no sabes si está extendido o no. El pánico se incrementa”, relata una de ellas con voz grave, limpia y rotunda. “Ni escuchaba, ni veía, ni sentía. Era una situación muy rara, solo sentía mucho miedo, mucho miedo cuando me dieron el diagnóstico. Pensaba en mi hijo y en mi marido, en que no quería morirme, y para mí esa palabra era muy fuerte”, explica otra con la voz entrecortada, susurrante y atenazada a la vez. Las dos periodistas guiaron a las enfermas cada día de grabación con un guion sobre sus emociones que pudiera ordenar lo que sintieron en las distintas fases del cáncer. “Cada día les mandamos un mensaje con preguntas y luego construimos un esqueleto de capítulos y las propias voces construyeron la historia. Ellas entran en lo muy oculto de sí mismas, pero se expresan con libertad, sin miedos y con silencios, y se reafirman cuando dicen algo. Los profesionales hablan desde la razón y las pacientes desde el corazón”, concluye Laia Sánchez, periodista del Clínic barcelonés.