Miguel López Golán | Santiago de Compostela (EFE).- Tras un diagnóstico de cáncer de mama hay personas que afrontan un cambio de vida para adaptar sus profesiones y rutinas a sus nuevas situaciones físicas.
Es el caso de tres pacientes gallegas que se han reinventado y adquirido nuevas perspectivas vitales una vez han encajado su nueva realidad.
Estefanía, de la banca a los viajes
“Cuando mi hijo estaba en educación infantil me diagnosticaron el cáncer de mama”, comenta a EFE Estefanía, más conocida en redes como @milrecuerdosenmimaleta y deja claro el motivo principal del cambio de su vida: la relación con su hijo Hugo, que, pese a su corta edad, notó la ausencia de su madre durante las hospitalizaciones.
Estefanía se dedicaba a la banca, con contratos temporales y, mientras avanzaba en el tratamiento de su cáncer de mama hormonal sopesaba la posibilidad de dejar su profesión, escapar del nivel de estrés del oficio y dedicar tiempo a ver qué pasaba con su hijo, que empezaba a mostrar indicios de lo que terminaría en un diagnóstico de TEA.











