Casi nadie podrá escapar de la lacra del cáncer. Directa o indirectamente, acabará llamando a la puerta: una de cada cinco personas lo sufrirá a lo largo de su vida, y si a esto se añade el impacto de un diagnóstico de cáncer en los familiares cercanos, alrededor del 92% de la población mundial se verá afectada por esta enfermedad al menos una vez en su vida. Su alcance es universal, pero su impacto, en realidad, es muy desigual. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado este miércoles advierte de que la experiencia con la enfermedad y las probabilidades de supervivencia dependen más del código postal y de la situación socioeconómica que de la etapa o la biología del tumor. Un ejemplo: en los países ricos, la supervivencia a cinco años en cáncer de mama supera el 85%; en los pobres, apenas llega al 45%. Otro ejemplo: solo el 28% de los países incluye un control integral del cáncer en su paquete de cobertura sanitaria universal. El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, subraya en el informe que el cáncer es “una crisis mundial en desarrollo”. Y si bien ha habido pasos adelante para combatir esta enfermedad —por ejemplo, la vacunación contra el virus del papiloma humano, que previene el cáncer de cuello de útero—, “los logros solo cuentan una parte de la historia”. “En todos los tipos de cáncer y en todas las etapas del proceso asistencial oncológico, el progreso sigue distribuyéndose de forma desigual y con grandes desigualdades, tanto entre países como dentro de ellos”, lamenta. El Informe de la OMS sobre la situación mundial del cáncer 2026 recuerda que el cáncer sigue siendo la segunda causa de muerte en el mundo, solo por detrás de las enfermedades cardiovasculares. Cada año se diagnostican 20,6 millones de casos y mueren 10 millones de personas por esta causa. Y la tendencia es ascendente: el envejecimiento de la población alienta inevitablemente nuevos diagnósticos de esta enfermedad, que sigue muy ligada a la vejez, pero los expertos ponen también el foco en todos los factores de riesgo evitables que espolean el cáncer —casi el 40% de los nuevos casos están relacionados con factores prevenibles, como el tabaquismo o el alcohol—. Si no se toman “medidas urgentes”, subraya la OMS, se prevé que los casos anuales de cáncer aumenten a casi 35 millones en 2050. Las desigualdades atraviesan todas las fases del proceso de cáncer, desde la prevención y la detección precoz hasta el tratamiento. La vacuna del papiloma humano, que previene el cáncer de cuello uterino, es paradigmática: según el informe de la OMS, el 85% de los países han integrado la vacunación a niñas contra este virus en sus programas nacionales, pero hay una brecha en la implementación. La cobertura con la primera dosis se estima en el 31% y, aunque este dato es mejor que el de 2019 (era el 17%), todavía está lejos del objetivo del 90% para 2030. “Solo el 28% de los países incluye un paquete mínimo de manejo del cáncer en sus paquetes de beneficios de la cobertura universal de salud, lo que significa que una gran proporción de la población mundial aún carece de acceso a la atención básica del cáncer”, apunta el informe. Y, a renglón seguido, subraya que incluso cuando el tratamiento está disponible, puede seguir siendo “inaccesible y fuera del alcance” de las personas en los países de ingresos bajos y medianos, por los altos costes directos, que provocan “dificultades financieras catastróficas y contribuyen a que hasta el 90% de las personas no puedan completar el tratamiento de forma adecuada en algunos contextos”. Una encuesta de la OMS apuntó, de hecho, que el 45% de los pacientes con cáncer tienen dificultades económicas a raíz de la enfermedad. Para el organismo internacional, “a nivel familiar, el cáncer es una de las principales causas de bancarrota médica”. Incluso, en los países con cobertura sanitaria universal, puede generar problemas económicos debido a los costes indirectos, como la pérdida de empleo o productividad de los pacientes o sus cuidados, los gastos de transporte o el cuidado infantil. “Aproximadamente la mitad de los pacientes y sus familias actualmente experimentan gastos sanitarios catastróficos”, alerta el informe. En el acceso al tratamiento también hay trabas. La disponibilidad de los 20 medicamentos prioritarios contra el cáncer baila entre el 68% y el 94% en los países de ingresos altos; en cambio, en las regiones de rentas bajas y medio-bajas, está entre el 9% y el 54%. Se da también una paradoja en los gastos en investigación y tratamiento, reza el informe. Así, cuando la agenda en investigación está impulsada “por la rentabilidad comercial en lugar del valor para los pacientes”, critican, sucede que las mayores inyecciones de recursos van para desarrollar terapias que no ofrecen necesariamente el mayor beneficio clínico. “Muchos fármacos y tecnologías médicas nuevos han proporcionado mejoras clínicas marginales a pesar de sus elevados costes financieros. Mientras tanto, las innovaciones sociales y el capital humano necesarios para traducir las innovaciones en resultados siguen crónicamente infrafinanciados”, protestan los autores.Desigualdades evitablesEn un comunicado, el director de la OMS ha enfatizado que “la supervivencia al cáncer nunca debería depender del lugar de nacimiento ni de los ingresos” y ha resaltado que las desigualdades reportadas en el informe “no son inevitables”, sino “consecuencia de decisiones y pueden revertirse mediante una acción más firme y coordinada”.El informe señala que algunos de los desafíos mundiales más relevantes son la falta de inversión en programas de prevención y detección precoz, la “persistente inequidad” en el acceso a pruebas diagnósticas y radioterapia, medicamentos oncológicos y cirugía; una agenda de investigación y desarrollo “desequilibrada” que prioriza tratamientos de vanguardia muy caros que ofrecen beneficios limitados; escasez de personal cualificado; y financiación insuficiente para el control del cáncer en países de ingresos bajos y medianos. “En 2026, la historia mundial del cáncer se caracteriza por una profunda inequidad. La principal brecha ya no es una brecha de conocimiento, sino una brecha entre lo que sabemos y lo que hacemos, entre lo que planeamos y lo que implementamos”, reflexiona el informe.
Así marca la brecha socioeconómica el pronóstico del cáncer: más del 70% de los países no tiene cobertura básica para tratarlo
La OMS advierte de que la supervivencia depende más del código postal y de la renta que de la etapa o la biología de la enfermedad: el 85% de las pacientes con tumores de mama en regiones ricas sobreviven; en las pobres, es el 45%










