LaboralEspa�a se sit�a a la cola de la UE en el porcentaje de poblaci�n con hijos que recurre a servicios de cuidados profesionalesNi�os entrando en una escuela en Logro�o.Actualizado Lunes,

julio

22:23Audio generado con IAEspa�a asiste desde hace dos d�cadas a la gran paradoja de la conciliaci�n. Mientras el uso de guarder�as se ha estancado entre los trabajadores, el recurso a las escuelas infantiles por parte de las familias en paro se ha duplicado. As�, la reciente expansi�n de las plazas p�blicas ha beneficiado especialmente a los hogares con padres y madres sin empleo, al primar los criterios de renta, consolidando las guarder�as como un servicio de educaci�n y socializaci�n infantil m�s que como un instrumento para compatibilizar la vida laboral con la familiar.Es uno de los principales resultados de un estudio de Funcas que analiza los datos m�s recientes del m�dulo de conciliaci�n de la Encuesta de Poblaci�n Activa (EPA), que ofrece una visi�n de c�mo las familias adaptan su vida laboral a las responsabilidades familiares. Y lo m�s llamativo es la evoluci�n del uso de servicios profesionales de cuidado y, concretamente, la diferente trayectoria que este indicador ha seguido en los �ltimos a�os entre el colectivo de ocupados y el de parados e inactivos.En concreto, entre los ocupados el uso de guarder�as ha permanecido estancado en el entorno del 20% en los �ltimos veinte a�os. Si en 2005 el porcentaje de trabajadores que recurr�an a servicios profesionales de cuidado para sus hijos era del 20,5%, en 2025 se qued� en el 19,6%. Un estancamiento que se produce al mismo tiempo que crece la porpoci�n de parados e inactivos que utilizan las escuelas infantiles, pues los primeros han pasado del 7,4% al 15% desde 2010 (primer dato disponible) y los segundos, del 5,1% al 10,6%.Funcas relaciona esta evoluci�n con "la expansi�n del sector de guarder�as p�blicas o privadas sostenidas con fondos p�blicos". En Espa�a hay cerca de 11.500 centros que imparten primer ciclo de Educaci�n Infantil, unos 2.000 m�s que hace diez a�os, y de ellos, cerca de 6.000 son p�blicos y el resto, privados, con una tasa de escolarizaci�n que roza el 56%. "Si el acceso a estas plazas se ordena en parte seg�n criterios de renta familiar, la asignaci�n podr�a estar favoreciendo en mayor medida e indirectamente a las madres o los padres con pocos ingresos, entre ellos, a quienes est�n desempleados o fuera del mercado de trabajo", afirman los autores del informe.Y esto se produce en un contexto en el que Espa�a permanece a la cola de la Uni�n Europea en el porcentaje de poblaci�n que recurre a estos servicios. Seg�n los �ltimos datos de la European Labour Force Survey, de 2018, en nuestro pa�s esa proporci�n es del 16%, lo que nos sit�a en la pen�ltima posici�n, solo por encima de Malta y muy lejos de la media del 33%. As�, los datos "sugieren que el aumento en el porcentaje de uso de guarder�as y otros servicios de cuidado infantil no ha debido de ser suficiente para que Espa�a deje de ocupar una de las �ltimas posiciones en esa clasificaci�n", indica el estudio.Seg�n la EPA, la gran mayor�a de ocupados (el 75%) declara no haber experimentado cambios en el trabajo al tener hijos, pero la diferencia por sexos es clara: el 82% de los hombres no modificaron sus condiciones laborales por motivos de conciliaci�n, frente al 68% de las mujeres. "La conciliaci�n sigue descansando m�s en las madres que en los padres, incluso en un contexto de convergencia normativa en el acceso a los permisos de maternidad o paternidad", explica Juan Carlos Rodr�guez, investigador de Funcas.De hecho, cuando s� hay cambios en las condiciones laborales de los ocupados, lo que destaca es la disminuci�n del tiempo de trabajo y aqu� la disparidad entre g�neros es a�n m�s evidente, ya que hasta un 8% de las ocupadas con responsabilidades de cuidado se ha reducido la jornada, frente a solo un 1% de los hombres. Es decir, las madres se reducen la jornada ocho veces m�s que los padres. Con todo, desde Funcas explican que el cambio laboral m�s extendido es el de las adaptaciones de la jornada sin modificaciones en el n�mero de horas (por ejemplo, cambios de turnos o en el horario de entrada y salida), la opci�n preferida para el 10% de los ocupados, sin apenas diferencias de g�nero.