España presume a nivel normativo de haber cerrado la brecha de género en el uso del permiso por nacimiento de hijos. Y no es para menos. Desde el año 2021, madres y padres disfrutan por igual de sus 16 semanas de baja, intransferibles y remuneradas al 100%. Sin embargo, la letra pequeña del reparto de los cuidados

pais.com/economia/2024-08-14/los-hogares-con-rentas-mas-bajas-sacan-menos-provecho-del-permiso-de-paternidad.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/economia/2024-08-14/los-hogares-con-rentas-mas-bajas-sacan-menos-provecho-del-permiso-de-paternidad.html" data-link-track-dtm="">sigue mostrando desequilibrios en la distribución de esas licencias. Uno de los más relevantes no tiene que ver ni con el género ni con la división social del trabajo doméstico, sino con la situación laboral. La conclusión es clara: a más ingresos y cualificación, más probabilidades de que el padre asuma el cuidado en solitario tras la reincorporación de la madre a su puesto.

Así lo señala el documento de trabajo ¿Qué factores influyen más en que los padres usen el permiso por nacimiento sin solaparlo con la madre? Caracterización del ‘solo care’ en España y comparativa con los países de la Unión Europea, publicado esta semana por el Instituto de Estudios Fiscales y firmado por las investigadoras Adela Recio y Cristina Castellanos. El análisis sugiere que el nivel de renta es el principal factor que determina si un padre decide cuidar en solitario a su bebé una vez que la madre se reincorpora al trabajo. Es decir, sin que ambos permisos se solapen pasadas las primeras seis semanas tras el nacimiento, que son obligatorias e ininterrumpidas para ambos. Esta modalidad, conocida en el entorno académico como solo care, es la “forma más avanzada de corresponsabilidad”, explica Recio: el padre se queda al frente, desarrollando competencias y rompiendo la lógica tradicional que históricamente ha atravesado a los cuidados.