EditorialArabaActualizado Domingo,

junio

23:13Audio generado con IAEl coste de las guarder�as se ha convertido en otra barrera estructural para la natalidad y la conciliaci�n en Espa�a. En un pa�s con una de las tasas de fecundidad m�s bajas de Europa, donde muchas familias ya retrasan o renuncian a tener hijos por la vivienda, la precariedad salarial o la incertidumbre laboral, el precio de la escolarizaci�n de 0 a 3 a�os a�ade una dificultad determinante. Que una madre afirme que no tendr� m�s hijos porque no puede pagar la guarder�a es el s�ntoma de un fracaso colectivo.En las grandes ciudades, los centros privados superan con frecuencia los 700 euros mensuales y pueden rebasar los 1.000 en Madrid o Barcelona. Para muchas familias, y de manera especial para las monoparentales, esta factura convierte la reincorporaci�n al trabajo en un c�lculo econ�mico angustioso.La red p�blica, aunque gratuita en la escolarizaci�n b�sica en algunas comunidades, resulta insuficiente. Miles de familias quedan fuera cada curso y se ven abocadas al centro privado o a depender de los abuelos, una soluci�n que no puede sustituir una pol�tica p�blica seria. Tampoco bastan deducciones fiscales que apenas alivian el coste real ni beneficios como el cheque guarder�a, inaccesibles para m�s de la mitad de los trabajadores, especialmente en pymes.El problema tiene adem�s una consecuencia laboral evidente: penaliza sobre todo a las mujeres. Cuando el cuidado infantil se encarece, muchas madres reducen jornada, interrumpen su carrera o aceptan trayectorias profesionales m�s fr�giles, con salarios m�s bajos. La maternidad no puede seguir funcionando como una desventaja econ�mica acumulativa.Espa�a necesita una pol�tica de conciliaci�n ambiciosa y estable, no parches dispersos. Ampliar la oferta p�blica de 0 a 3 a�os, apoyar fiscalmente a las familias, facilitar horarios compatibles y comprometer tambi�n a las empresas son medidas imprescindibles para que tener hijos no sea un privilegio. El invierno demogr�fico no se revertir� s�lo con transferencias, sino creando un entorno en el que formar una familia sea compatible con trabajar y vivir con dignidad.