Todos los indicadores econ�micos muestran que Espa�a ocupa una posici�n especialmente preocupante en la crisis de fecundidad en Europa: desde los a�os 60 del pasado siglo cada vez nacen menos ni�os y la inmigraci�n no compensa la ca�da de nacimientos, que en los �ltimos a�os se reducen a m�nimos por varios motivos entre los que destaca la falta de pol�ticas p�blicas que favorezcan la conciliaci�n.Espa�a ocupa una posici�n especialmente preocupante en el marco de crisis de baja fecundidad en Europa por dos razones: un calendario reproductivo muy tard�o y una baja fecundidad final, lo que ha convertido a Espa�a en un caso �nico en Europa, seg�n concluye el informe Focus on Spanish Society realizado por Funcas. La edad media de la maternidad de las mujeres espa�olas es una de las m�s elevadas de Europa occidental, a lo que se una fecundidad final baja, que muestra que el retraso no solo implica nacimientos aplazados, sino tambi�n nacimientos que no llegan a producirse. "Las mujeres espa�olas no solo est�n teniendo los hijos m�s tarde; por t�rmino medio, tambi�n terminan su vida reproductiva con menos hijos", se�ala H�ctor Cebolla, investigador de Funcas. "Cuando el primero llega tarde, las probabilidades de tener un segundo o un tercer hijo disminuyen considerablemente, y esa reducci�n no se compensa al final de la vida reproductiva".La fecundidad comenz� a ralentizarse en el continente europeo a mediados del siglo XX; y en la segunda mitad de siglo ya se convirti� en la norma. "El reemplazo de generaciones no ha dejado de disminuir desde la d�cada de los a�os 60 del siglo pasado", se�ala el estudio, y el retraso de la maternidad no se compensa en edades tard�as. La mayor�a de las comparaciones internacionales sobre la crisis de la fecundidad se basan en el �ndice Coyuntural de Fecundidad (ICF), para el que se realiza una estimaci�n del n�mero medio de hijos que tendr�a una mujer a lo largo de su vida f�rtil basada en las tasas de fecundidad por edad de un a�o determinado. Con este indicador, Espa�a tiene uno de los niveles de fecundidad m�s bajos de Europa Occidental, tras un r�pido descenso desde la segunda mitad de la d�cada de 1970.El an�lisis de la fecundidad por cohortes de poblaci�n realizado por Funcas confirma que las mujeres espa�olas nacidas en 1940 tuvieron, de media, 2,59 hijos y en la cohorte nacida en 1950, esta cifra ya hab�a descendido a 2,15. En 1960, el n�mero medio de hijos, 1,75, ya se sit�a por debajo del nivel de reemplazo; en la de 1970 cay� hasta 1,48; y en la de 1979 baj� hasta 1,36.Si bien es una tendencia que se ha producido en toda Europa Occidental, cuando se compara la situaci�n entre pa�ses resalta la singularidad del caso espa�ol, subraya el informe. "Todas las sociedades europeas han registrado una ca�da de la fecundidad final desde las cohortes nacidas a mediados del siglo XX. Sin embargo, en algunas s� se observa una recuperaci�n. Francia, Suecia y Finlandia muestran niveles bastante altos de fecundidad final en las cohortes recientes. Espa�a, por el contrario, se sit�a en los niveles m�s bajos, junto a Italia, Grecia y Alemania.As�, Espa�a registr� un ICF en 2024 de 1,10 hijos por mujer, inferior tambi�n a los de Italia, Grecia, Alemania, Portugal, Pa�ses Bajos, los pa�ses n�rdicos, B�lgica, Irlanda y Francia. El dato estimado para 2025, 1,11, "supone un liger�simo repunte, pero confirma que la baja fecundidad espa�ola no es solo parte de una tendencia europea m�s amplia, sino una de sus manifestaciones m�s extremas".Sin embargo, el ICF, por s� mismo, no permite distinguir si la ca�da de los nacimientos refleja un retraso en la maternidad o si tambi�n apunta a una reducci�n efectiva del n�mero final de hijos que las mujeres tienen a lo largo de su vida, "cuesti�n clave para entender el caso espa�ol", apunta Funcas."En sociedades en que las mujeres tienen hijos a edades cada vez m�s tard�as, el ICF puede caer a pesar de que parte de esos nacimientos acaben teniendo lugar m�s adelante. En ese caso, el indicador estar�a captando un efecto calendario o efecto temporal: los nacimientos no desaparecen, se desplazan hacia edades posteriores. La cuesti�n es, por tanto, determinar si Espa�a se caracteriza solo por una maternidad m�s tard�a o si ese retraso tambi�n se traduce en una recuperaci�n incompleta de la fecundidad".Para responder a esta pregunta, los expertos recurren a calcular y ponderar la edad media de la maternidad, es decir, la media de a�os en los que las mujeres espa�oles tienen su primera hijo. En 2023, super� los 32 a�os, una de las m�s altas de Europa occidental. "Aunque el retraso en la maternidad es una tendencia generalizada, en Espa�a es m�s intensa. Este desplazamiento de los nacimientos hacia edades m�s avanzadas reduce el tiempo disponible para tener un segundo o un tercer hijo, sobre todo en contextos de inestabilidad laboral, dificultades de acceso a la vivienda y limitaciones para conciliar la vida laboral y familiar".Por otra parte, indicadores demogr�ficos m�s sofisticados, como el ICF ajustado por el retraso en la maternidad, "muestran que la crisis de fecundidad espa�ola apenas puede entenderse como una crisis de calendario reproductivo. Incluso despu�s de ajustar estad�sticamente el efecto del aplazamiento, el nivel de fecundidad en Espa�a sigue siendo muy bajo".Los hogares unipersonales en España han aumentado un 81% en tres décadas, según un informe del Observatori Social de la Fundación La Caixa" y el Centre d'Estudis Demogràfics.España ha pasado en apenas tres décadas de un modelo de hogar familiar numeroso a otro cada vez más reducido y diverso, en el que los núcleos unipersonales han crecido hasta un 81%, señala este estudio elaborado a partir de datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). En estos 30 años, las casas formadas por cinco o más personas han pasado de ser lo más frecuente a registrar una caída del 73%.Aunque la población española aumentó un 21,9% durante esos años, el número total de hogares creció un 67,7%, hasta los 19,75 millones, debido principalmente a la reducción del tamaño medio de los hogares, de 3,3 personas en 1991 a 2,4 en 2022.Según el director del Centre d'Estudis Demogràfics, Albert Esteve, el "motor principal" de este cambio es el envejecimiento de la población, "que ha implicado un aumento del número de personas que viven solas, sobre todo mujeres que viven más años que sus maridos".El estudio también atribuye esta transformación a la caída de la fecundidad y al incremento de las separaciones y divorcios, factores que han reducido el tamaño de las familias nucleares y favorecido la expansión de hogares monoparentales y de personas que viven solas. Además, los datos constatan un retraso en la emancipación juvenil, lo que prolonga la convivencia con los progenitores, y una disminución de los años vividos con pareja e hijos.A ello se une que la gente pasa ahora más años viviendo en solitario: en el caso de las mujeres, la media ha pasado de 4,9 años de vida en solitario en 1991 a 7,5 años en 2022 y, entre los hombres, el aumento ha sido de 2,6 a 7,5 años en el mismo periodo. Los inmigrantes tambi�n tienen menos hijosEl aumento de poblaci�n por la llegada de extranjeros no ha podido paliar por ahora la situaci�n de la d�bil natalidad por diversas razones: la dependencia de flujos crecientes de inmigraci�n, la r�pida convergencia de comportamientos reproductivos, el envejecimiento del propio stock inmigrante y la desigualdad territorial en la distribuci�n de sus efectos."La inmigraci�n ha sostenido el crecimiento poblacional y ha amortiguado el envejecimiento, pero no corrige las tendencias de fondo del desequilibrio demogr�fico espa�ol", se�ala otro informe de Funcas. El estudio Los l�mites de la inmigraci�n para el ajuste demogr�fico en Espa�a concluye que los nacimientos de madres inmigrantes en Espa�a disminuyeron un 10% entre 2009 y 2024 y el n�mero de hijos por mujer de las mujeres inmigrantes residentes en Espa�a se redujo un 32% en estos 15 a�os. A ello se une que la poblaci�n inmigrante de 55 a�os o m�s creci� un 42% entre 2021 y 2025, frente al 25% del grupo de 20 a 54 a�os. En 2025, el porcentaje de inmigrantes de 55 a�os o m�s alcanz� el 22% (dos millones de personas). "La inmigraci�n no constituye una soluci�n duradera al desajuste demogr�fico espa�ol, sino que solo retrasa las consecuencias que tendr�n el envejecimiento y la ca�da de la natalidad. La estrategia de mantenimiento demogr�fico ha funcionado razonablemente bien en el corto plazo, se�ala el informe, pero no es sostenible. "A largo plazo, el modelo exigir�a flujos crecientes de inmigraci�n procedentes de pa�ses que tambi�n envejecen y cuyos excedentes demogr�ficos disminuyen"."La llegada de extranjeros ha permitido sostener el crecimiento poblacional y amortiguar el envejecimiento, pero lo ha hecho mediante un mecanismo que requiere flujos continuos y crecientes, pierde eficacia con el tiempo y no corrige las tendencias de fondo del desequilibrio demogr�fico", explica en el estudio Mar�a Miyar, directora de Estudios Sociales de Funcas.Esta experta recalca que "eeconocer los l�mites del modelo no implica negar los efectos positivos de la inmigraci�n, sino situarla en el lugar que le corresponde en el an�lisis de pol�ticas p�blicas. Destaca, asimismo, que "el cortoplacismo que domina el debate p�blico sobre los beneficios de la inmigraci�n no ha permitido el an�lisis de las consecuencias a largo plazo y ha favorecido la ausencia de una estrategia demogr�fica expl�cita", a�ade H�ctor Cebolla, investigador de Funcas.M�s inmigrantes, pero no m�s nacimientos"Espa�a es el principal receptor de inmigraci�n de Europa en t�rminos relativos, y el segundo en t�rminos absolutos, solo por detr�s de Alemania. Entre 2013 y 2023 absorbi� el 16% de la inmigraci�n llegada al continente. Con todo, su capacidad de retener a los inmigrantes es limitada. A pesar de que entre 2002 y 2024 entraron casi 15 millones de personas, la poblaci�n solo aument� en siete millones. Desde 2021, la tasa de retenci�n espa�ola (la relaci�n entre el aumento de la poblaci�n y el volumen de entradas) se situ� en el 51%, una de las m�s bajas de Europa", explican. Es decir, "Espa�a atrae inmigrantes con eficacia, pero no retiene con la misma intensidad, lo que obliga a mantener altos flujos de entrada para sostener una poblaci�n que se renueva constantemente. Sostener este modelo exigir�a flujos crecientes e ininterrumpidos, con un perfil de edad cada vez m�s dif�cil de garantizar, procedentes de pa�ses que tambi�n envejecen y cuyos excedentes demogr�ficos se reducen".Y en concreto a la fecundidad, el estudio constata que "aunque la inmigraci�n ha aumentado el n�mero de mujeres en edad f�rtil, no ha contribuido a aumentar el n�mero de hijos por mujer: los hogares inmigrantes convergen r�pidamente, en una sola generaci�n, con los patrones reproductivos de la poblaci�n aut�ctona por lo que el efecto rejuvenecedor que aporta la inmigraci�n tiene fecha de caducidad".El freno que la inmigraci�n pone al envejecimiento tambi�n presenta limitaciones, a�ade Funcas. Por un lado, la poblaci�n nacida en el extranjero ya no es una poblaci�n joven, sino menos envejecida que la aut�ctona, y esa brecha se reduce con el tiempo a medida que las cohortes llegadas entre 2000 y 2008 -hoy entre 40 y 55 a�os- avanzan hacia la jubilaci�n. En t�rminos absolutos, el incremento de poblaci�n inmigrante de 55 a�os o m�s entre 2021 y 2025 (42%) supone que se sumaron a la poblaci�n espa�ola m�s de 615.000 personas de esa edad -cifra equivalente a la poblaci�n de M�laga-, una din�mica que anticipa mayor presi�n sobre los sistemas de salud y dependencia.Adem�s, la edad a la que llegan los inmigrantes a Espa�a a�ade una segunda limitaci�n. "Espa�a se sit�a entre los pa�ses de la UE con mayor peso relativo de llegadas en edades avanzadas, solo por detr�s de Estonia, Chipre, Bulgaria y Letonia. En 2024, solo el 13% de los nuevos residentes ten�a menos de 15 a�os, mientras que el 18% ten�a 55 a�os o m�s.Por �ltimo, el estudio se refiere a la paradoja geogr�fica. "La inmigraci�n y su segunda generaci�n rejuvenecen m�s los territorios que ya crecen y dejan sin correcci�n aquellos donde el envejecimiento es m�s severo. Se trata de un desajuste que responde a la l�gica econ�mica de la migraci�n. Los efectos atenuadores m�s altos se concentran en La Rioja, Catalu�a y Baleares, con �ndices de envejecimiento moderados. Asturias, Galicia y Castilla y Le�n, las comunidades m�s envejecidas, presentan efectos mucho m�s limitados".
Crisis de fecundidad en Espa�a: por qu� es el pa�s europeo donde nacen menos ni�os
Espa�a ocupa una posici�n especialmente preocupante en el marco de crisis de baja fecundidad en Europa por dos razones: un calendario reproductivo muy tard�o y una baja...











