“Los elefantes y los rinocerontes suelen ser la cara más visible del comercio ilegal de animales salvajes, pero el mamífero con el que más se trafica es una criatura mucho menos conocida: el pangolín”, explica WWF en su página web. La organización denuncia que, entre 2010 y 2020, las aduanas de 27 países incautaron más de 27 toneladas de escamas y otras partes de este animal.
La captura y venta de estos animales no solo pone en riesgo la supervivencia de las ocho especies de pangolines, sino también la salud de los consumidores y, a gran escala, de la humanidad. Estos mamíferos, los únicos del mundo cubiertos por completo de esquemas de queratina, “pueden ser reservorios y vectores de enfermedades”, recuerda WWF.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica a las ocho especies de pangolines existentes en la Lista Roja de Especies Amenazadas. Todos ellos enfrentan un riesgo elevado de extinción debido al tráfico ilegal, que se da sobre todo en algunos países asiáticos, como China o Vietnam, donde sus escamas son muy demandadas.
Una nueva oportunidad para la conservación
Ahora un nuevo estudio publicado en la revista Communications Biology ha confirmado que un pangolín asiático que pasaba inadvertido entre los bosques del Himalaya es en realidad una especie propia llamada Manis aurita. El trabajo, liderado por el Field Museum de Chicago junto a una red internacional de instituciones, podría ser un punto de inflexión para estos animales.










