OpiniónEl espíritu de la cooperación como el pensamiento cooperativo ha de ser nuestro modo de gestionar los bienes colectivos.05.07.2026 23:01 Actualizado: 05.07.2026 23:01 Confieso que me apasionan las gentes que fomentan el trabajo conjunto para el bien común. Bravo por ellos, que hemos de ser todos. La cuestión es mantener vivo el camino recorrido hasta ahora, pero con la mirada dirigida al futuro. Pensemos en el porcentaje de muchachos que, en este momento no tienen donde caerse muertos, cuando el trabajo es un derecho. Por tanto, si el asunto laboral es muy sustancial, ya que va unido a la decencia y a la dignidad del individuo, el cooperativismo es un modo socioeconómico y un método realmente solidario, donde la ciudadanía se une de forma voluntaria para satisfacer necesidades comunes.No existe una mejor prueba del adelanto de una civilización que la del avance del cooperativismo, con su acción recíproca, en la cual todo se gestiona democráticamente, priorizando el bienestar colectivo. El camino no puede ser más saludable; es, precisamente, la senda para la igualdad, ya que los mismos beneficios se reparten de forma equitativa o se reinvierten. Indudablemente, hoy más que nunca tenemos que centrarnos en las personas.Nuestra misión es la de compartir. Al fin y al cabo, hay que tener el valor y la creatividad de construir la senda neutral para integrar, en el mundo, el desarrollo, la justicia y la paz. Lo importante no es el dinero, sino el afán cooperativista que debe perseguir finalidades transparentes, a fin de inspirar la economía de la honradez. El espíritu de la cooperación como el pensamiento cooperativo ha de ser nuestro modo de gestionar los bienes colectivos.Es evidente que hemos de evolucionar hacia lazos de simpatía humana, de entendimiento con todas las naciones y todas las lenguas. Reunirse para unirse es la primera fuerza cooperativista. Estar conectados y saber convivir es la segunda fuerza de superación y mejora. Trabajar con decencia y afanarse en extender la cultura del abrazo para la concordia también es la tercera fuerza vital, la de convertirnos en promotores de la paz, facilitando el ánimo conciliador, con el brío reconciliador.En este sentido, el movimiento cooperativo es trascendental en un orbe marcado por conflictos, desigualdad y fragmentación social. En efecto, el mayor tormento existencial es sentirse solo, abandonado y sin fuerzas para enfrentar cualquier tipo de dificultad. Sin embargo, caminando y trabajando juntos, advertimos el gran prodigio de la esperanza: todo parece posible una vez más.VÍCTOR CORCOBA HERREROcorcoba@telefonica.net Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
El cooperativismo
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