05/07/2026 a las 01:49h.

Todos los padres quieren lo mejor para sus hijos. Desean que sean felices, que desarrollen su talento y que tengan oportunidades. El problema aparece cuando ese deseo legítimo se transforma en una exigencia constante de excelencia. Cuando un sobresaliente deja de ser motivo ... de satisfacción porque podría haber sido una matrícula. Cuando el partido de fútbol se analiza como si fuera una final profesional. Cuando equivocarse deja de formar parte del aprendizaje para convertirse en algo inadmisible. Según explica el doctor Xavier Fàbregas, director médico de Mas Ferriol y especialista en salud mental, hablamos de padres perfeccionistas cuando exigen resultados impecables en todas las áreas de la vida de sus hijos, sin aceptar que el crecimiento implica necesariamente ensayo, error y aprendizaje progresivo.

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