NoticiaComprender qué motivó ese comportamiento y acompañarlos desde una actitud más reflexiva. Foto: Imagen generada por IA.PERIODISTA06.07.2026 10:40 Actualizado: 06.07.2026 10:43
Las reacciones de los hijos, como gritos, desafíos, empujones o faltas de respeto, suelen generar respuestas impulsivas en los adultos. Sin embargo, antes de responder desde el enojo, la especialista en crianza Maritchu Seitún propone detenerse para comprender qué motivó ese comportamiento y acompañarlos desde una actitud más reflexiva. LEA TAMBIÉN Según explica Maritchu Seitún, detrás de cada conducta existe una razón que, aunque pueda no parecer válida para los adultos, tiene sentido para quien la experimenta, de acuerdo con 'LA NACIÓN'.Comprender ese motivo no implica justificar acciones inadecuadas, sino evitar respuestas impulsivas que agraven el conflicto.La autora señala que, cuando los hijos realizan acciones que generan orgullo, como estudiar con anticipación o compartir con un hermano, los adultos suelen reconocer fácilmente la motivación positiva. En cambio, cuando aparecen conductas como gritos, insultos o desobediencia, la reacción inmediata suele ser el enojo, sin detenerse a analizar qué las originó.La experta resalta la importancia de equilibrar los derechos de los niños con sus deberes. Foto:iStockResponder desde la reflexiónSeitún sostiene que los adultos tienen la capacidad de regular sus respuestas y convertirse en un modelo para los hijos. Si reaccionan con la misma impulsividad que intentan corregir, terminan reforzando ese patrón de comportamiento en lugar de enseñar formas más saludables de afrontar los conflictos.La especialista aclara que comprender la causa de una conducta no significa aceptar cualquier comportamiento. Los límites y las consecuencias continúan siendo necesarios cuando las acciones son inadecuadas, pero conocer el contexto permite aplicarlos desde la calma y no desde la reacción emocional. LEA TAMBIÉN El papel del cerebro y la regulación emocionalDe acuerdo con la autora, cuando los adultos no intentan comprender lo que ocurre, se activa una respuesta automática asociada al cerebro más primitivo, lo que favorece reacciones defensivas, de ataque o bloqueo. En ese contexto, recomienda recuperar la respiración profunda y tomarse unos instantes antes de responder.Desde esa perspectiva, mantener la calma ayuda también a que los hijos puedan sentirse escuchados y, posteriormente, estén más dispuestos a escuchar las indicaciones o correcciones de los adultos.Los adultos también revisen sus propias respuestas automáticas. Foto:iStockEducar sin perder los límitesSegún Maritchu Seitún, el objetivo de la crianza es ayudar a que niños y adolescentes desarrollen recursos para responder de manera integrada y reflexiva, en lugar de actuar únicamente por impulso.Para ello, propone que los adultos también revisen sus propias respuestas automáticas y aprendan a acompañar con comprensión, sin dejar de establecer normas y consecuencias cuando sean necesarias.*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.JOS GUERREROREDACCIÓN ALCANCE DIGITALMás noticias Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






