El bureka o el börek es todo un clásico de la gastronomía turca, el pastel perfecto para sustituir la empanada tradicional. En esta versión oriental, el huevo, el atún y el pisto se sustituyen por una delicada combinación de queso feta y espinacas. Al morderlo se experimenta en el paladar una transición; pasamos de la textura heterogénea y tosca de los rellenos habituales a una cremosa y homogénea. Esta mezcla de sabores y texturas hará que se convierta en una de tus recetas recurso indispensables para sorprender en casa.

La receta, tal y como se conoce hoy dentro del arte culinario, proviene de los tiempos del Imperio Otomano. Durante este periodo el pastel se perfeccionó en las cocinas de Estambul, donde los maestros cocineros competían por conseguir las capas más finas y crujientes. Tras esto se popularizó y expandió por toda la zona de los Balcanes, el Mediterráneo oriental y el norte de África.

Este pastel salado es ideal para cualquier época del año. La magia que se esconde en la versatilidad de este plato radica en el acompañamiento del mismo. En los días de invierno, la combinación de la empanada turca con la sopa será una gran aliada para combatir el frío. Es una receta tan polifacética que podrás alternar con la comida que prefieras. Para los días más calurosos, lo inmejorable será una ensalada desvergonzada.