Tres piscinas naturales de agua cristalina, un río que desciende desde Peñalara y un monasterio con más de seis siglos de historia convierten este rincón de la Sierra de Guadarrama en una de las escapadas más recomendadas para combatir el calor. National Geographic lo sitúa entre los destinos imprescindibles del verano en Madrid. A poco más de una hora de Madrid, el paisaje cambia por completo. El agua del deshielo, los bosques y las montañas sustituyen al asfalto en un valle donde se levanta la primera cartuja de Castilla, un monasterio impulsado por Enrique II de Castilla a finales del siglo XIV que, durante siglos, marcó la vida de toda la comarca. Un baño entre montañas junto al río Lozoya El gran atractivo de Las Presillas son sus tres piscinas naturales, creadas por pequeñas presas sobre el cauce del río Lozoya. El agua, alimentada por el deshielo de Peñalara, mantiene una temperatura fresca incluso durante las jornadas más calurosas del verano. Rodeadas de amplias praderas y con las cumbres de la Sierra de Guadarrama como telón de fondo, se han consolidado como uno de los lugares de baño al aire libre más populares de la Comunidad de Madrid. La zona recreativa dispone de grandes espacios de césped para descansar o hacer un picnic y cuenta con baño autorizado durante la temporada estival. La entrada para los visitantes es gratuita, aunque el acceso al aparcamiento tiene un coste de 9 euros para turismos, 4 euros para motocicletas y 30 euros para autobuses. El estacionamiento permanece abierto entre las 10:00 y las 21:00 horas. Las Presillas del río Lozoya, en Rascafría. (Facebook) Un monasterio con más de 600 años de historia A escasos metros de las piscinas se encuentra el Monasterio de Santa María de El Paular, fundado a finales del siglo XIV por orden de Enrique II de Castilla y considerado la primera cartuja de Castilla. Declarado monumento histórico desde el siglo XIX, destaca por combinar arquitectura gótico-mudéjar, renacentista y barroca, además de albergar un importante patrimonio artístico. Tras la desamortización de Mendizábal, los cartujos abandonaron el monasterio y, desde 1954, una comunidad benedictina mantiene viva la actividad religiosa del conjunto. Frente al monasterio se encuentra el histórico Puente del Perdón, desde donde parten distintos paseos por el valle. Uno de ellos conduce al conocido Bosque Finlandés y otro recorre el antiguo Camino del Papel, vinculado al molino donde se fabricaron las hojas utilizadas para imprimir la primera edición de El Quijote. Así, la visita combina un baño en plena naturaleza con un recorrido por algunos de los rincones históricos más singulares de la Sierra de Guadarrama. Cómo llegar a este rincón de la Sierra de Guadarrama Las piscinas naturales se encuentran en las afueras de Rascafría, junto a la carretera M-604. Desde Madrid se puede llegar en vehículo particular por la A-6 y la M-601 hasta enlazar con la SG-615 y la M-604. Quienes prefieran el transporte público disponen de la línea interurbana 194, que parte desde Plaza de Castilla. Desde el recinto recuerdan la importancia de respetar las instalaciones, utilizar las papeleras y mantener el entorno limpio para contribuir a la conservación de este espacio natural. Lejos del bullicio de la ciudad, Las Presillas han logrado consolidarse como una de las escapadas estivales más apreciadas de la Comunidad de Madrid. Sus piscinas naturales, el paisaje del valle del Lozoya y la cercanía del Monasterio de El Paular convierten este enclave en uno de los destinos más atractivos para disfrutar de la Sierra de Guadarrama durante los meses de calor. Tres piscinas naturales de agua cristalina, un río que desciende desde Peñalara y un monasterio con más de seis siglos de historia convierten este rincón de la Sierra de Guadarrama en una de las escapadas más recomendadas para combatir el calor. National Geographic lo sitúa entre los destinos imprescindibles del verano en Madrid.