El verano de 1776 un grupo de hombres sudorosos reunidos en Filadelfia decidió separarse del Imperio británico. Lo hicieron firmando un texto ambicioso que inspiraría revoluciones venideras. La fecha oficial para la Declaración de Independencia es el 4 de julio, aunque los 56 delegados tardaron casi un mes en formalizar la firma del texto. Pero en la celebración que la Casa Blanca ha organizado para conmemorar los 250 años de esa gesta, el nombre que flota en el aire es solo uno: Donald Trump.PublicidadEl mismo presidente estadounidense no se esconde de ello. Para este 4 de julio, día culminante de las jornadas de orgullo patrio, el republicano prometió que se trataría "del mitin de Trump más espectacular de todos". La declaración, vía Truth Social, no sorprendió a nadie después de ver cómo el republicano había logrado desbancar la comisión bipartidista "America250" con su propio comité "Freedom250". Una vuelta por las calles de Washington es suficiente para constatar qué tipo de Estados Unidos está conmemorando el republicano.En la hierba reseca del Mall los visitantes se paseaban esta semana entre las casetas que representan cada uno de los estados del país y los puestos de comida. Una noria gigante se recorta contra la silueta del Capitolio, mientras que a los pies hay una réplica a pequeña escala del Arco de Triunfo que Trump quiere hacer construir en Washington. Sin embargo, la principal atracción son los cowboys que cada tarde a lo largo de la semana han recreado el clásico rodeo.Aparte de recrear los Estados Unidos de John Wayne, en la feria organizada por la Casa Blanca también hay una carpa azul que funciona como una capilla evangélica y una pila bautismal.La omnipresencia de los colores de la bandera estadounidense solo se veía disputada por las referencias MAGA y las serigrafías de la cara del republicano. En uno de los puestos de merchandising del evento, la famosa gorra roja ha evolucionado: ahora dice "America is back".PublicidadTodo el universo que se despliega en el centro del Mall, rodeado por los museos del Smithsonian, es una declaración sobre lo que significa Estados Unidos para Trump. "Existe una cantidad extraordinaria de presión para contar una versión de la historia del 250º aniversario que sea blanqueada, patriótica... Se ha aplicado presión a nivel federal, diría yo, para contar una versión de la historia estadounidense que sea esencialmente de derecha, patriótica y, de nuevo, blanqueada (whitewashed)", explica el profesor de Historia de la Universidad de Massachusetts, Samuel Redman.De hecho, tal como apunta Redman, el blanqueamiento y la apropiación de la celebración es algo que ya ha estado haciendo Trump desde que volvió al poder con el patrimonio estadounidense. Desde la orden ejecutiva en la que ordenaba al Smithsonian eliminar la "ideología inapropiada, divisoria o antiamericana", a la decisión unilateral de demoler el ala Este de la Casa Blanca para construir su salón de baile. Una de las consecuencias directas de ese decreto es que en Filadelfia se quitó una exposición sobre los nueve esclavos que tenía George Washington, uno de los padres fundadores.La capitalización del 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos por parte del presidente tampoco coge a nadie desprevenido. El año pasado, Trump aprovechó también el aniversario del Ejército para montar un desfile militar en su cumpleaños. Aunque el paso sin marcar de los soldados rompió las expectativas del mandatario de recrear una muestra de músculo marcial.