Otra historiaTrump ha refutado la idea central de la Declaraci�n de Independencia de 1776: que el poder no es un patrimonio personal, sino un atributo prestadoEn el centro, los cinco autores de la Declaraci�n de independencia de 1776. J. TActualizado Jueves,
julio
23:10Audio generado con IAEstados Unidos sopla 250 velas. La brisa del verano le sube la fiebre a las banderas. El cielo descorcha una ronda tras otra de fuegos artificiales. Huele a barbacoa en jardines que desde la Espa�a de la estrechez inmobiliaria parecen ciencia ficci�n. El 4 de julio se repite a s� mismo con una sola anomal�a: el empe�o del presidente en enmendar la Declaraci�n de Independencia de 1776. Empezando por una igualdad que las salvajes redadas del ICE ha puesto en jaque, llev�ndose por delante no s�lo la dignidad de inmigrantes, sino tambi�n de los propios ciudadanos estadounidenses cuyos derechos naturales -�vida, libertad y b�squeda de la felicidad�- justifican la existencia misma de los gobiernos, seg�n la biblia de los Padres Fundadores. Aqu� van cuatro de esas enmiendas.Primera. Trump ha refutado la idea central de la Declaraci�n: que el poder no es un patrimonio personal, sino un atributo prestado y sometido a supervisi�n. Una moralina extra�a a un gobernante identificado con el sill�n hasta el punto de haber amagado con cancelar las elecciones de medio mandato -donde parece que le pintan bastos- e incluso el l�mite de dos legislaturas que impone la Constituci�n.Segunda. Si no te gusta lo que pita el �rbitro -Congreso, jueces, prensa-, lo mejor es seguir corriendo sin hacerle caso. Aunque el libro de instrucciones pol�ticas de tu pa�s diga que esas instituciones est�n por encima de tu voluntad. Pese a todo, esos colegiados han seguido se�al�ndole a la Casa Blanca las faltas contra el Estado de Derecho. El Supremo, a menudo tachado de brazo judicial del trumpismo, ha probado esta semana su independencia frenando tanto la cruzada del presidente contra el voto por correo -al avalar que se pueda contar despu�s de los comicios- como su intento de acabar con el derecho de ciudadan�a por nacimiento.Tercera. Para los adalides de la emancipaci�n de las 13 colonias el dise�o del Estado descansaba sobre una premisa: es mejor alargar los procesos -mediante la deliberaci�n y los controles- para cimentar bien las decisiones que edificarlas sobre un suelo legal movedizo. Pero ah� est� Trump acelerando por la derecha para lanzar una desastrosa guerra con Ir�n sin el aval del Congreso. Dando por hecho que si el proceso es farragoso, solo hay que salt�rselo.Y cuarta. El manual del sue�o americano que estableci� el modelo aspiracional de democracia entend�a que el buen gobierno necesita reglas claras. Pero Trump ha hecho de las decisiones mercuriales una forma de reinar. Ah� est�n los aranceles de quita y pon, el amago de invadir Groenlandia, la bronca con la OTAN o sus movedizas pasiones con los aliados. Que se lo digan a Giorgia Meloni.













