La hierba de San Juan ( Hypericum perforatum ) y el gordolobo ( Verbascum pulverulentum ) son las estrellas de un antigua plantación de abetos Douglas, que cortaron hace cosa de cinco años en Els Maçaners, en el Valle de Santa Fe. Replantada al momento _el día que el propietario, señor Garolera, subió a ver cómo discurrían los trabajos, me invitó a acompañarle-, ha tardado unos cuantos inviernos en consolidarse. El amarillo florece por todos los campos LVAhora, aquí y allá, entre las zarzas, asoman los arbolitos, de un color verde clorofilado. Las matas que los rodean, los protegen del calor. Mientras que, en el camino, la hierba de San Juan, más resistente, está cubierta de pequeñas flores de color crema quemada que se deshojan con facilidad. Un pétalo aquí, los pistilos de otra flor por allá, un capullo que no ha estallado aún: produce una sensación de planta despeinada, que contrasta con la regularidad exaltada del gordolobo que alza un candelabro delirante, con los brazos atestados de flores amarillas.Hierba de San JuanLVSe recortan contra el verde tierno de los helechos que en esta época del año se propagan enloquecidos por las orillas, el cielo azul incandescente y -al fondo de la postal-, el verde oscuro del hayedo que resiste el calor, y la carcasa prehistórica, de hueso mondado, de la cima de Les Agudes.Un gordolobo con los tallos repletos de flores amarillas LVUno de estos gordolobos tiene los tallos tan repletos de flores y es tan escandalosamente despampanante que hiere la vista. Llegando de la tierra baja, en la que en los primeros días de verano todo tiene ya color de estropajo, parece un milagro. Los verbascums son plantas bianuales.Lee tambiénUn año forman un rosetón de hojas de color verde grisáceo, cubierto de borra. Y al año siguiente lanzan la inflorescencia rutilante. Este año han florecido por docenas, más densas y atrevidas que nunca. En la Feixa Llarga donde, por el Mundial del 2022, los inquilinos argentinos montaron un pequeño campo para jugar a ataque y gol, hay tantas que ocultan las porterías. Es la fuerza de la naturaleza que desafía orgullosamente la sequedad y el fútbol.Es la fuerza de la naturaleza que desafía orgullosamente la sequedad y el fútbol.La semana pasada ha sido también el momento de las flores masculinas de los castaños, melosas, con un amarillo de flor de tila, tirando a verdoso. Impresiona ver hayas y castaños muertos de la copa, que entorno al tronco se llenan de hayucos y flores, que se oponen al sol, al viento ardiente y a la escasez de agua, con tantas ganas de vivir. La naturaleza desbordada oculta las porterías del campo de fútbolLVAl pie de los castaños viejos, se acumulan las flores caídas, unas encima de otras que, a medida que se van pasando cambian el amarillo luminoso y erizado por un amarillo de cera.Flores masculinas del castaño LVEl gordolobo también cambia de color: del amarillo fanático al amarillo asado, al verde ceniciento de los cálices deshojados. Los pétalos se amontonan en el suelo junto a las flores de San Juan. Las voy barriendo con los pies como si pisara una alfombra de Corpus.