Actualizado a las 17:39h.

Las cosas que no se confiesan se pudren hondo y luego es peor. Da muchísimo coraje que le den el Cavia a una niñata que escribe como los ángeles, deletrea a los clásicos como una jaculatoria y tiene un ansia que el jueves le reventaba ... las costuras de un traje furiosamente rojo. No hay derecho a que una nueva generación de sables verbales corte las amarras con la tuya con esa preeminencia inexorable de la biología y el talento. Ahí estaba Ussía hijo, haciendo de maestro de ceremonias, elegantísimo como su padre –así, echado hacia atrás, con el vientre desafiante, que parece que lo estoy viendo– pero a la vez con un aire golfo y una literatura propia. O Soto, o Apaolaza, o Peláez, o Argudo. Me extenúan. Prada no, Prada es un clásico desde que lo destetó doña Transi. En tres patadas explicó Karina Sainz Borgo 'La Eneida' y por qué todos somos exiliados: del país, el barrio y hasta la salud cuando adviene la enfermedad. La territorialidad es barbarie, los mitos griegos se saltan las nacionalidades y demuestran la universalidad. Me lo dijo luego Julián Quirós: ¿Cómo se puede escribir un discurso de Cavia mejor que el artículo del Cavia?

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