"Urge una revolución que nos devuelva la dignidad de la lucha, travestida y política, torcida y combativa, lencha y brillante, promiscua y valiente". Así se presentó Quería ser maricón pero nací sudaca, el espectáculo creado e interpretado por Mazorra que quiere incomodar y cuestionar el sentimiento primermundista europeo, al mismo tiempo que hacer reír y disfrutar con un Cabaret como los que no se ven en España. La obra ha sido un éxito a su paso por Barcelona este mes de junio, ahora estará de gira por México, pero volverá a Barcelona del 26 de noviembre al 20 de diciembre, de nuevo en el Teatre Tantarantana.Publicidad¿Quién es Mazorra?Mazorra es una persona que nació en México hace ya 36 años, pero que desde hace 12 años vive en Barcelona. Ejerzo de lo mismo que hacía en México, como creadora artística y pedagoga de artes escénicas.¿Las artes escénicas han sido siempre su vocación?"Hacer teatro es jugar al juego de la empatía"Sí, yo creo que por fortuna conocí las artes escénicas en un momento en que necesitaba un espacio de refugio, en mi adolescencia con 16 años. Eso me motiva mucho a dar clases. Soy pedagoga porque además de que me encanta acompañar a gente en procesos educativos y creativos, también creo en la importancia de generar espacios seguros donde la gente puede jugar a ser otras personas. Jugar a hacer teatro es jugar al juego de la empatía.¿Es así como lo vivió?Para mí fue un refugio, un lugar muy amable donde pude encontrarme, ponerme un vestido por primera vez y explorar muchas cosas. Ahora, una de mis grandes preocupaciones es devolverle eso al universo. Como pedagoga tengo un proyecto que se llama Laberint Escènic, que tiene una perspectiva social y llevo grupos de teatro con mujeres mayores y con personas queers. Me parece que la creación de un tercer espacio como el teatro es importante y necesario.Dentro de las historias de migración que he conocido, soy bastante privilegiada. Pude venir con el apoyo de la familia y con una beca¿Cómo fue llegar a Barcelona y dedicarse a algo como las artes escénicas, que no es precisamente un sector fácil?Dentro de las historias de migración que he conocido, soy bastante privilegiada, y lo tengo clarísimo. Pude venir aquí con el apoyo de la familia y con una beca. Y aunque cuando cambias de pesos a euros siempre te empobreces, no venía tan justa de dinero. Venía con un objetivo claro que eran los estudios. Yo no tenía planeado quedarme aquí en realidad, fue una cosa que sucedió. Estaba aquí estudiando y abrieron un casting y pensé 'mira, ya que estoy por aquí, conozco como son los castings', y de pronto, salió trabajo y así llevo 12 años.Publicidad¿Qué estudió?Estudié, porque no la acabé por problemas técnicos de la universidad, pero hice el postgrado en Pedagogía del Institut del Teatre y también la diplomatura de Teatro Físico y Mimo Corporal dramático que hace la escuela Moveo en Barcelona.Hay una cosa en las artes que quien se acerca a ellas, tiene un plus de sensibilidad¿El teatro le ha permitido descubrir su identidad?Sin duda. Yo creo que hay una cosa en las artes que quien se acerca a ellas, tiene un plus de sensibilidad. Cualquier persona que se dedique a cualquier arte, ya sea de manera amateur o profesional, tenemos ganas de expresar, de hablar, de sentir… tenemos mucho dentro y no tenemos donde meterlo. Yo no lo buscaba, no sabía que lo necesitaba, aparecí en él por razones del destino. No es hasta años después, que miro hacia atrás y pienso que este espacio me dio mucha libertad, mucho crecimiento personal, nuevos amigos, poder salir de los ambientes violentos que vivía en la escuela y en lugares que no me llevaban a nada sano.¿Intenta transmitir esto en sus creaciones?Yo creo que todos mis proyectos, al menos los personales y muchos de los que escojo, siempre tienen este denominador común: un sentido social, político y humano.PublicidadNo dejo de recibir a diario miradas, discriminaciones, aún la gente en la calle saca el móvil para hacerme una fotografía sin pedirme permiso¿Qué explica 'Quería ser maricón pero nací sudaca'?Yo llego de México habiendo entendido muchas cosas de mi sexualidad, de mi expresión de género, de mí misma y, de pronto, me encuentro con nuevas áreas de discriminación que es el racismo. En el espectáculo hablo de lo que llamo "anestesia europea", y se refiere a que en los primeros años todo es nuevo, todo es fantástico. Barcelona, que tiene esta etiqueta de ser la Meca marica porque aquí están todos los festivales de música, hay discotecas y no hay solo un área de maricas, como en Madrid que está Chueca, aquí todos los barrios tienen sus propios bares maricas, es un paraíso europeo. Y después de varios años, ocho en mi caso, porque llevo cinco años escribiendo el texto, de repente se revienta la burbuja del privilegio.De pronto te das cuenta de que no es tan real, de que dentro de todo esto, no dejo de recibir a diario miradas, insultos, discriminaciones, que aún la gente en la calle saca el móvil para hacerme una fotografía sin pedirme permiso por cómo voy vestida y que aún me encuentro con gente que se cambia de acera porque piensa que le puedo hacer algo.No existen castings para mí y los que hay es porque buscan al mexicano que es violento¿En las artes escénicas hay también racismo?Hay mucho racismo institucional. Llevo 12 años viviendo aquí y aún siento que tengo que demostrarle algo a este país. Parece ser que mi arte no ha sido suficiente, que mis proyectos no han sido suficientes, que no importa que yo hable catalán y viva en catalán y dé clases en catalán y escriba en catalán. No existen castings para mí y los que hay es porque buscan al mexicano que es violento, que es la mujer limpiadora de hogares, que es el secuestrador.¿Recuerda en qué momento se reventó su burbuja?Fue en un viaje exprés que tuve que hacer a México por la muerte de un familiar. Tuve que parar mi vida en Barcelona durante cuatro meses. Me di cuenta de que a nadie le importa, y a todos nos pasa lo mismo, un día te sales de la rueda y te das cuenta de que la rueda sigue girando sin ti. Cuando volví y me reinserté pensé: llevo tantos años trabajando aquí, picando piedra, conociendo gente y la gente seguirá considerándome la extranjera, la que puede hacer sus proyectitos pequeños pero que jamás será parte de la comunidad artística. Siempre hay una manera de hacerme sentir que no soy de aquí.Hay un nivel artístico impresionante de migras que no llegan donde tienen que llegar porque los espacios se nos cierran¿Le han marcado estas etiquetas a la hora de actuar?Totalmente. Me di cuenta de que solo me buscan por ser sudaca y ser marica, a mí también me gustaría salir en una entrevista cuando no se hable de migración o del orgullo. Además, una vez más, soy yo la responsable de hacer pedagogía sobre migración, sobre cuerpos queer, sobre no binarismo. Me pregunto, ¿dónde están las cuerpas blancas de este país hablando de esto sin miedo? ¿Por qué la Compañía Nacional de Catalunya no apuesta por estos espacios y estos temas? Me he visto rodeada de un teatro que no me representa, que a muchas de mis amigas migras no nos representa, y creo que hay un nivel artístico impresionante de migras que no llegan donde tienen que llegar porque los espacios se nos cierran. ¿Por eso ha decidido tomar las riendas y crear una obra transgresora?Yo tengo muchísimas ganas de estar en el Paral·lel de Barcelona haciendo una obra de teatro super cómica y sin ninguna complejidad más que reírme, pero parece ser que no es mi espacio, que a mi me toca hacer política, me tocó ser incómoda. Entonces pensé: ¿Quieren que sea incómoda? ¿Quieren que sea sudaca? ¿Quieren que sea maricona? pues les voy a dar un espectáculo que tiene todo esto en un cabaret super divertido con música, con números de baile, con video proyección, voy a explotar, a hacer un show. Y como buen cabaret será incómodo, será político y pondré mi cuerpo ahí para señalar las cosas que están sucediendo en este país.PublicidadY el título lo transmite.Lo he puesto justo por esto. Quería que fuera incómodo, quería que fuera directo, quería reapropiarme de dos palabras que no se me han dejado de decir: Maricón desde que tengo memoria, y sudaca desde que llegué a este país.La gente que estaba encerrada en su casa añorando a Franco, ahora no tiene miedo a salir a la calle y levantar el brazo¿Los europeos nos creemos más progresistas de lo que somos?Totalmente. Hace unos días, la Unión Europea aprobaba nuevas leyes para la deportación y centros de detención para migrantes fuera del propio país. Hay personas europeas vitoreando: Send them back! – devuélvanlos – y los comentarios de la extrema derecha que sigue saliendo a decir que la colonización fue un acto de amor y que Hernán Cortés fue una buena persona. Todo esto está sucediendo en las narices de todo el mundo. La gente que estaba encerrada en su casa añorando a Franco, ahora no tiene miedo a salir a la calle y levantar el brazo. Están pasando cosas horribles que son para asustarnos, pero cuando hablo con mis amigas blancas, o escucho otras personas hablar, dicen que son primer mundo. Están adormecidas.Hay como una anestesia europea, que es de la que parto para escribir este espectáculo, que hace pensar que son el primer mundo, que no están en guerra, que aquí nadie se muere de hambre, pero te das la vuelta y ves gente muriendo en la calle de frío o de calor. Y me pregunto en el espectáculo como pueden vivir tan disociadas, como puede ser que estén rodeadas de tanta violencia, pero siguen creyendo que no. Y yo soy la primera que sube una foto de la Sagrada Familia diciendo "Bua, Europa es lo máximo" y yo misma alimento este recurso. Pero de repente pienso, un momento, ¿a quién estamos llamando primer mundo, que quiere decir Europa y qué quiere decir tercer mundo?Publicidad¿Cuáles han sido los principales retos al hacer esta obra?Han sido dos. El primero, que sea una comedia. Porque lo primero que escribí hace cinco años tenía como título Verborrea marica y era material de terapia. Pero para mí esto no es terapia, esto es un show. De ahí que sea una autoficción y no una autobiografía, que no es lo mismo. Parto de mi realidad, parto de mis miedos y mis preocupaciones y, sobre ello, construyo una ficción para denunciar. Me interesaba que fuero divertido, porque yo tenía muchas ganas de hacer algo de humor, de ser cínica en el escenario, y creo que lo hemos logrado. El acompañamiento también de la dramaturgia de Oriol Morales i Pujolar que ha estado conmigo siguiéndome, revisando texto, acompañándome en la creación.¿Y el segundo reto?Una vez estrenada, lo segundo que más me cuesta, a veces, es arrancarle una sonrisa o un aplauso al público. Creo que es porque no hay mucho cabaret en este país. México tiene una gran experiencia cabaretera, los mexicanos estamos acostumbrados a poner el cuerpo de forma política. Nos subimos al escenario, salimos a la calle, luchamos de una manera diferente de cómo se lucha aquí.Me he dado cuenta de que en este país hay mucha cortesía y mucha seriedad en el teatro... La gente va al teatro se sienta y mira el espectáculo de lejos. Como mucho el espectáculo los habla más cerca, pero no participan de manera activa en el show. Pero yo quería que desde el momento que el público entrara al teatro, sintiera que esto no era una obra seria. A veces me cuesta, porque la gente está pensando que no debería aplaudir, ni hablar, y para mí es todo lo contrario. En el espectáculo las luces se encienden en el público y le hablo directamente. Siento que es un reto que he ganado. Noto como la gente habla, me contesta, me grita durante el espectáculo, aplaude, vitorea las canciones y canta.Hace falta apostar por historias decadentes, oscuras, tristes pero al mismo tiempo llenas de luz¿Qué va a ser de Mazorra en un futuro?Si tengo que pedir un deseo de futuro diría que me encantaría escribir una novela porque hay mucho material que se quedó fuera del espectáculo. Ya la he empezado un poco, pero ojalá de repente aparecieran recursos o alguien apostara por mí y dijera, "nos gusta como escribes teatro, vamos a ver que tal escribes una novela". Es una historia que si la vieran, por ejemplo, los Javis, es totalmente su estilo: Cuerpos queer, religión, atravesada por la violencia pero todo des de un humor ácido. Esto convertido en un pack novela y serie de televisión dirigida por los Javis sería un boom e implicaría apostar por historias migras. Hace falta apostar por historias decadentes, oscuras, tristes pero al mismo tiempo llenas de luz.
Mazorra: "No dejo de recibir discriminaciones, la gente aún saca el móvil en la calle para hacerme fotos sin permiso"
Hablamos con la creadora e intérprete de la obra 'Quería ser maricón pero nací sudaca', que cuestiona el progresismo europeo y denuncia el racismo y la LGTBIQ+ fobia....











