La transparencia salarial no llegará a los procesos de selección. Si alguien esperaba que la transposición de la directiva europea 2023/970 a la legislación española reforzara el 'poder de negociación' de los candidatos, se va a sentir muy decepcionado con el borrador presentado por el Ministerio de Trabajo a los interlocutores sociales. El texto no incluye ninguna mención a la obligación informar de la retribución (en la oferta publicada o por otra vía) antes de la entrevista. Además, los reclutadores les podrán seguir preguntando por el sueldo que percibían en su anterior trabajo.En un país en el que apenas un 17% de las vacantes de empleo publicadas incluyen alguna referencia al sueldo, esta omisión no s una cuestión menor. A pesar de las grandes expectativas generadas por el nuevo marco legal comunitario, los candidatos seguirán yendo 'a ciegas' a los procesos de selección. Aunque esto supone un alivio para muchos departamentos de recursos humanos, que no tendrán que revelar sus cartas hasta la hora de acordar las condiciones del puesto.
Este ha sido uno de los escollos principales para una directiva que se aprobó en 2023, en un momento en el que muchas empresas europeas denunciaban dificultades para encontrar trabajadores y esta presión repercutía en los salarios. Las dificultades, con matices, se mantienen en España en sectores intensivos en el uso de mano de obra, como la agricultura, la hostelería o el comercio. En este escenario, revelar los sueldos en las ofertas implicaba agravar la 'guerra por el talento'.











