Actualizado Jueves,

julio

21:11Si ha empezado a leer este art�culo desde la oficina, despu�s de unas cuantas horas anclado a la silla, lev�ntese y mu�vase un poco antes de seguir leyendo. Es la recomendaci�n que sugieren los resultados de un nuevo estudio, que vuelve a asociar el sedentarismo con el c�ncer y que se�ala que no solo importa el tiempo total que permanecemos sentados, sino tambi�n c�mo se acumula esa inactividad.No tiene el mismo impacto un sedentarismo continuado que la inactividad trufada de peque�as pausas, se�ala el trabajo, que realiz� un seguimiento a m�s de 91.000 brit�nicos. Durante una semana, los participantes llevaron un aceler�metro, un dispositivo capaz de medir la intensidad, frecuencia y duraci�n de su actividad f�sica. Despu�s, analizaron su estado de salud durante una media de 12 a�os, estudiando la posible aparici�n de enfermedades graves.Los resultados mostraron que un sedentarismo prolongado se asociaba tanto con una mayor incidencia de c�ncer como con un mayor riesgo de morir a causa de un tumor. As�, cada hora extra al d�a de comportamiento sedentario ininterrumpido se asociaba con un aumento del 10% de morir por c�ncer.Por el contrario, si en esa hora la inactividad se alternaba con periodos de movimiento, ese riesgo se reduc�a de forma significativa. Adem�s, el hecho de sustituir 60 minutos por una hora de actividad f�sica ligera se traduc�a en una reducci�n del 12% de riesgo.Aunque se trata de un estudio observacional, que no permite establecer relaciones de causalidad, los autores del trabajo se�alan en la revista PLOS que sus resultados sugieren que "los efectos sobre la salud de un comportamiento sedentario no solo dependen del tiempo, sino de si ese tiempo se acumula en periodos prolongados o es interrumpido por actividad f�sica" y recuerdan que hay evidencias previas que indican que peque�os 'snacks' de actividad pueden mejorar la respuesta metab�lica en comparaci�n con la inactividad total.Para Nabil Djouder, jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y C�ncer del Centro Nacional de Investigaciones Oncol�gicas (CNIO), el estudio "encaja bien con la evidencia previa y la ampl�a, reforzando la idea de que el comportamiento sedentario es un factor independiente de riesgo y que no basta con compensarlo con ejercicio puntual", ha se�alado en declaraciones a Science Media Centre (SMC).El poder de "cambios m�s modestos y factibles""El trabajo matiza las corrientes actuales centradas en ejercicio vigoroso; confirma que este tiene un efecto protector potente, pero subraya que cambios m�s modestos y factibles, como levantarse o moverse m�s a menudo, tambi�n son relevantes", contin�a el investigador, quien subraya que "en t�rminos cl�nicos, a�n no hay evidencia suficiente para recomendar el ejercicio como tratamiento espec�fico de prevenci�n del c�ncer en sentido estricto, pero s� hay un cuerpo creciente de evidencia consistente para considerarlo un componente clave de la prevenci�n poblacional, especialmente si se combina con la reducci�n del tiempo sedentario".De cualquier manera, Djouder recuerda que la investigaci�n tiene limitaciones importantes a tener en cuenta, como el hecho de que se trate de un estudio observacional, que no establece causalidad. Tambi�n destaca como factores limitantes que la actividad f�sica solo se midiera durante siete d�as, "lo que puede no reflejar los h�bitos a largo plazo" y que la investigaci�n no reflejara el contexto del sedentarismo -si se produc�a en el trabajo o como momentos de ocio-, lo que podr�a influir en el riesgo.Se muestra de la misma opini�n Mar�a Carmen G�mez Cabrera, catedr�tica del departamento de Fisiolog�a de la Universidad de Valencia, que recuerda que "este trabajo es observacional y la actividad si midi� �nicamente durante siete d�as, por lo que no permite establecer relaciones causales".De cualquier forma, tambi�n en declaraciones a SMC, la investigadora apunta que "este estudio refuerza la evidencia observacional de que no solo importa cu�nto ejercicio realizamos, sino tambi�n cu�nto tiempo permanecemos sentados de forma ininterrumpida".Su principal aportaci�n, a�ade, es "desplazar el foco hacia patrones cotidianos de movimiento, mostrando que peque�as interrupciones del sedentarismo podr�an tener relevancia biol�gica"."En conjunto, la evidencia actual sugiere que ejercicio y reducci�n del sedentarismo deben considerarse componentes complementarios dentro de la prevenci�n y el abordaje oncol�gico".