Miami.— Cada 4 de julio, Estados Unidos se mira al espejo de Philadelphia, centro político e intelectual de la Independencia estadounidense y la primera capital de facto de la nueva república, y celebra una independencia que el calendario oficial de EU presenta como un origen común, pero el país que hoy ocupa medio continente americano no nació en 1776, como hoy se conoce ni fue libre por completo, sino que nació con 13 colonias británicas y se agrandó después sobre territorios indígenas, compras entre potencias, anexiones, guerras y cesiones forzadas. México ocupa un lugar central, porque el actual suroeste estadounidense —California, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah y partes de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma— no estaban dentro de la Declaración de Independencia de EU de 1776; esos territorios pertenecían a la Nueva España y luego se sumaron a la independencia mexicana de 1821; fue hasta la Guerra México-Estados Unidos de 1846-1848 y de un tratado binacional que convirtió la derrota mexicana en la expansión territorial de EU. “Esta parte de la historia siempre les incomoda a los estadounidenses racistas; no les gusta que les digan que Estados Unidos no nació como hoy lo conocemos”, dice el líder comunitario Enrique Morones a EL UNIVERSAL.Lee también EU busca endurecer las reglas de origen del T-MEC; plantea exigir más contenido estadounidense en productos industrialesMás allá de 1776, la historia deja en claro que Louisiana fue comprada a Francia en 1803 y con eso duplicó, en ese momento, el tamaño de EU; Florida fue cedida por España mediante el Tratado de Adams-Onís, firmado en 1819 y ratificado en 1821; Texas fue anexada en 1845; California, Nevada, Utah, Nuevo México, gran parte de Arizona y Colorado, y partes de Oklahoma, Kansas y Wyoming llegaron tras la guerra contra México; el sur de Arizona y Nuevo México se completó con la Compra de Gadsden; Alaska fue comprada a Rusia; Hawái fue anexado; Puerto Rico y Guam fueron cedidos por España en 1898. “Habemos muchos mexicanoamericanos que por respeto y también amor celebramos el 4 de julio, en EU han crecido nuestras familias; pero nuestro corazón sigue siendo mexicano también”, dice Morones. En la Biblioteca del Congreso de EU se encuentran documentos oficiales que dicen: “Los pueblos de habla española han vivido en América del Norte desde que España estableció colonias en el siglo XVI”, y reconocen que hacia 1800 España gobernaba tierras que incluían el México actual y “muchos de los estados del suroeste de Estados Unidos”. Esto subraya que “la presencia mexicana o latina [en EU] no es una llegada improvisada y mucho menos ilícita; suma siglos y estuvimos mucho antes que los colonos de este país”, señala Morones. En California, Texas, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah y partes de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma, tienen rastros y raíces de historia hispana, indígena y mexicana; “no somos migrantes ajenos, es parte de nuestra raíz histórica territorial”, sostiene Morones. Lee también Administración de Trump cuestiona el regreso de Machado, reporta Axios; considera que busca beneficio políticoEl Servicio de Parques Nacionales de EU reconoce que el sistema de misiones españolas se extendió por lo que hoy es Arizona, Nuevo México, Texas y California; y la Biblioteca del Congreso estadounidense conserva colecciones sobre asentamientos españoles en California, Florida, Louisiana, Nuevo México y Texas. El nombre de muchas ciudades estadounidenses lo confirma todos los días: San Francisco, Los Ángeles, San Antonio, Santa Fe, Las Cruces, El Paso, San Diego, por mencionar algunas. La escritora chicana Gloria Anzaldúa dice que “la frontera entre Estados Unidos y México es una herida abierta”. El Museo Nacional del Latino Estadounidense, parte del Instituto Smithsonian, resume que “la historia latina es historia estadounidense”. La historiadora mexicano-estadounidense Vicki L. Ruiz recordó que, durante mucho tiempo, la historia de las mujeres mexicano- estadounidenses “no existía” en un sentido intelectualmente reconocido. También explica por qué las comunidades chicanas tuvieron que disputar su lugar en los libros de texto, en los archivos, en las universidades y en los museos. “No pedimos un gesto de inclusión; exigimos que el país deje de contar su origen como si todo hubiera comenzado con los colonos ingleses y padres fundadores blancos; los mexicanos ya estábamos aquí desde hacía siglos atrás”, dice Anzaldúa. Lee también Trump asegura que Cuba "se acerca a la órbita" de Estados Unidos; destaca cambio tras décadasMientras, el Museo Nacional del Indígena Americano recuerda que EU firmó tratados con pueblos indígenas porque eran “naciones independientes”; en esos territorios había pueblos, gobiernos, soberanía y territorios indígenas. La celebración del 4 de julio fue usada, en algunos casos, como cobertura para sobrevivir. El Museo Nacional del Indígena Americano documenta que agentes federales permitían ceremonias en reservas durante el 4 de julio para enseñar patriotismo estadounidense, pero muchas comunidades aprovecharon esa fecha para reforzar sus raíces y mantener reuniones, danzas y vínculos familiares. Para los afroestadounidenses, el 4 de julio llegó sin inclusión y sin respeto humano. Por eso Juneteenth, que conmemora el 19 de junio de 1865 cuando en Texas y el sur de EU se anuló la esclavitud, funciona como una celebración alternativa y como una corrección del mito. Lee también Gobierno Trump apuntará contra el "turismo de nacimiento"; anuncio llega tras decisión de la Corte sobre ciudadanía estadounidenseAdemás, Puerto Rico no fue parte de las 13 colonias, no fue admitido como estado, no se independizó con EU y no llegó por decisión libre de sus habitantes. Llegó por la guerra hispano-estadounidense de 1898. El Tratado de París dejó el estatus de los territorios cedidos en manos del Congreso estadounidense y estableció que sus derechos civiles y políticos “serán determinados por el Congreso”, que determinó para los puertorriqueños: ciudadanía estadounidense, bandera estadounidense, servicio militar estadounidense, pero sin voto presidencial general ni representación plena con voto en el Congreso mientras se reside en la isla. Hawái, Guam, Samoa Americana, las Islas Vírgenes y las Marianas del Norte también rompen la idea de una independencia homogénea. Para los migrantes, el 4 de julio puede ser una ceremonia de naturalización, la ciudadanía, la pertenencia y el alivio, pero también puede ser la frontera, una redada, una deportación, el miedo y la sospecha racial.La historiadora Erika Lee señala que “Estados Unidos es conocido como una nación de inmigrantes, pero también es una nación racista”. 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Independencia de EU: La historia incómoda
El país no nació como lo conocemos: mexicanos, afroestadounidenses o incluso puertorriqueños conocen la parte desagradable de cómo se constituyó la unión














