Por Yeny García |
Filadelfia (EE.UU.) (EFE).- El Salón de la Independencia donde las Trece Colonias declararon su ruptura con el imperio británico refleja la reverencia con la que Filadelfia, corazón de la Revolución Estadounidense, custodia sus sitios históricos como altares cívicos y cuya carga simbólica se multiplica a 250 años de la fundación del país.
La ciudad, considerada la cuna del experimento democrático que luego sería Estados Unidos, su primera capital y donde se firmó la Constitución, abraza su papel de salvaguarda de la historia fundacional del país con la responsabilidad de ponerla en contexto y preservarla en su conjunto.
«Tenía que traer a mis hijos y mostrarle donde comenzó todo, sobre todo ahora que se cumplen 250 años», explicó una madre que viajó desde Massachusetts, también parte de las colonias que se rebelaron en contra de la corona inglesa.
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