Mejores rendimientos, cultivos con mayor resistencia a enfermedades o a episodios de sequía, alimentos más ricos desde un punto de vista nutricional y con una vida más larga o bien plantas que necesitan menos fertilizantes para crecer. Estas son algunas de las aplicaciones de la que se conoce como edición genética de cultivos o nuevas técnicas genómicas (NTG), que es una evolución del proceso a través del cual la humanidad lleva 10.000 años seleccionando y cultivando plantas para adaptarlas a sus necesidades y preferencias. No se trata en ningún caso de organismos modificados genéticamente (OMG), aunque hasta ahora la legislación europea los ha tratado por igual.Tras un largo y debatido proceso legislativo, el Parlamento Europeo ha aprobado una nueva regulación sobre el uso de las nuevas técnicas genómicas en plantas. Para el Centre de Recerca en Agrigenòmica se trata de “un paso histórico para la agricultura”, puesto que la normativa aún vigente “dificultaba que las plantas NTG llegaran al mercado, ya que el proceso de aprobación puede tardar más de diez años y costar hasta 10 millones de euros”. “Únicamente las grandes compañías se podían permitir este lujo, mientras que la nueva legislación permitirá que también opten a estos procesos las pequeñas y medianas empresas”, indica Francesc Reguant Fosas, presidente de la comisión de Economía Agroalimentaria del Col·legi d’Economistes de Catalunya.El nuevo marco, aprobado de forma definitiva el 17 de junio, establece dos categorías de nuevas técnicas genómicas. En la primera tienen cabida las plantas que presentan modificaciones genéticas limitadas que podrían darse mediante mejora convencional. Una vez verificadas, estas serán tratadas como plantas convencionales y quedarán exentas de las estrictas normas de los OMG. En cambio, la segunda categoría incluirá las plantas con cambios más complejos, que deberán seguir bajo las normas actuales de los OMG. El reglamento entrará en vigor 20 días después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea y será de aplicación dos años más tarde.DatoLa Unión Europea ha estado desarrollando un marco regulatorio para las plantas NTG desde el 2021“Todas las plantas que consumimos tienen modificaciones en su genoma, fruto de mutaciones espontáneas que han sido seleccionadas por los mejoradores vegetales. Por este motivo, por ejemplo, tenemos tantas variedades de tomates”, explica Josep Maria Casacuberta Suñer, investigador CSIC del CRAG. “Las NTG permiten seguir haciendo lo que hasta ahora ha hecho la mejora genética clásica, pero de una forma más precisa, puesto que permiten introducir cambios dirigidos y no al azar como hasta ahora”, añade el experto.Para la eurodiputada sueca Jessica Polfjärd se trata de “una victoria histórica para los agricultores europeos y para el futuro de Europa”. En la nota de prensa del Parlamento Europeo, la política hace las siguientes declaraciones: “Los agricultores europeos llevan mucho tiempo reclamando acceso a estas modernas herramientas de mejora genética para desarrollar cultivos más resistentes y menos dependientes de los plaguicidas. Al poner a su disposición estas tecnologías de mejora genética seguras y con base científica, el Parlamento cumple con las expectativas de los agricultores europeos, salvaguarda nuestra seguridad alimentaria y construye una Europa más competitiva e innovadora”.Reguant coincide en indicar que “Europa ha visto que se tiene que poner las pilas en un mundo en que los OMG son la norma”. Por su parte, Casacubierta pone de relieve la necesidad de “brindar nuevas herramientas a los agricultores, que están haciendo frente a unas condiciones climáticas cada vez más complejas, al mismo tiempo que les exigimos que reduzcan sus impactos ambientales”.
Impulso europeo a una agricultura más resiliente
Una nueva norma facilitará el acceso a plantas más resistentes a plagas y sequías y con mayores rendimientos











