El parlamento europeo aprobó nuevas normas que implican un cambio en la clasificación de las plantas modificadas genéticamente. Esto facilitará el acceso de los agricultores a cultivos resistentes al clima y las plagas, para obtener mayores rendimientos y administrar menos productos químicos, como pesticidas.A diferencia de otros continentes, en Europa hay un fuerte movimiento ecologista y existe una profunda desconfianza hacia las grandes empresas agrícolas. Por eso, la Unión Europea se ha mostrado muy lenta a la hora de autorizar cultivos genéticamente modificadas.La campaña para flexibilizar la regulación comenzó después de que el Tribunal de Justicia de la UE dictaminara, en 2018, que los productos genéticamente modificados debían regularse con la misma rigurosidad que los cultivos transgénicos. Un científico calificó el veredicto como “el golpe de gracia para la biotecnología vegetal en Europa”, según un artículo de la revista científica Science.La votación realizada en junio en el parlamento europeo sería una decisión histórica para la ciencia, la innovación y la agricultura sostenible, ya que se espera una adopción más rápida de cultivos con mayor resistencia a las enfermedades, tolerancia al calor y valor nutricional.¿Qué dicen las normas aprobadas en la UE?En concreto, según informa el propio parlamento europeo, las nuevas normas rigen para las técnicas genómicas (NGT, por sus siglas en inglés) acordadas de manera provisional entre el órgano legislativo y el Consejo Europeo en diciembre de 2025.“Las nuevas normas de la UE marcan un cambio hacia la regulación de las plantas en función de su aspecto genético final y no de cómo fueron creadas. Las plantas modificadas mediante técnicas genéticas naturales se dividirán en dos categorías con diferentes obligaciones legales”, añade el comunicado.Las dos categorías son:• NGT-1. Incluye a plantas con un número y tipo limitados de cambios que podrían haberse producido mediante el mejoramiento convencional. Una vez verificado que cumplen con los criterios para la categoría NGT-1, se les dará el mismo tratamiento que a las plantas convencionales.• NGT-2. Incluye plantas que han sido sometidas a modificaciones genéticas más extensas o complejas. Estarán sujetas a la estricta normativa vigente sobre OMG y a una evaluación de riesgos. Deben obtener una autorización antes de su comercialización en la UE.Añade el comunicado que “las normas se aplicarán tanto a las plantas originarias de Europa como a las importadas de otros continentes”. Afirma que “varios productos elaborados con plantas transgénicas ya están disponibles en el mercado o en fase avanzada de desarrollo fuera de la UE, como, por ejemplo, el trigo bajo en gluten, las papas resistentes a patógenos y el maíz tolerante a la sequía”.De todas formas, “la trazabilidad y el etiquetado completos seguirán siendo obligatorios para las plantas NGT-2, y los países de la UE podrán restringir o prohibir su cultivo”, añade el comunicado del parlamento.Dice también que “las variedades que contengan o deriven de una planta NGT-1 se incluirán en una base de datos pública de la UE, y todas las bolsas de semillas y el material reproductivo deberán estar etiquetados como NGT-1, para que los agricultores puedan tomar una decisión informada”.El parlamento aclara que no estará permitido el uso de plantas NGT en la producción ecológica, pero la presencia técnicamente inevitable de NGT-1 no constituirá un incumplimiento de las normas.Estas permitirán patentar las NGT, salvo aquellas características o secuencias que se den en la naturaleza o se produzcan por medios biológicos. Los eurodiputados incluyeron salvaguardias para evitar la concentración del mercado y garantizar la asequibilidad y el acceso equitativo para los agricultores, de modo que conserven el derecho a guardar y replantar semillas.