Un collage sobre Estados Unidos, con motivo del aniversario de la Declaración de IndependenciaDetalle de la estatua de la Libertad, en Manhattan, Nueva York (EE UU). Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre ellos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Como la base de nuestros gobiernos es la opinión del pueblo, lo primero debería ser proteger ese derecho; y si tuviera que elegir entre un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría en preferir lo segundo. Pero con eso quiero decir que todo el mundo debería recibir esos periódicos y poder leerlos. El gobierno, incluso en su mejor estado, es un mal necesario; en el peor, un mal intolerable. Un muro de separación entre Iglesia y Estado. Pongamos que me llamo Ismael. ¿Me contradigo? Muy bien, entonces me contradigo. (Soy grande, contengo multitudes.) Confía en ti mismo: todo corazón vibra con esa cuerda de hierro. ¡Vete al Oeste, joven! Creo que no tenemos ni una sola característica especial. Solo hay una cosa que puede designarse con la amplia palabra de americano, y es esa devoción nacional por el agua helada. Dadme a vuestros cansados, vuestros pobres, vuestras masas hacinadas. Cuando era más joven y más vulnerable, mi padre me dio un consejo en el que no he dejado de pensar desde entonces. Yo también canto a América. Soy el hermano oscuro. El pasado nunca muere. Ni siquiera es pasado. Moriré, pero eso es todo lo que haré por la muerte. Cada orden lleva dentro la semilla de su destrucción. Todo orden está condenado, pero la lucha merece la pena.Soy estadounidense, nacido en Chicago ―Chicago, esa ciudad sombría― y hago las cosas como me he enseñado a mí mismo, por libre, y dejaré constancia a mi manera: el primero que llama es el primero que pasa. Soy tan americano como abril en Arizona. El vernáculo estadounidense encaja naturalmente en el pentámetro yámbico. El país estaba en peligro: él ponía en riesgo sus derechos tradicionales de libertad e independencia por atreverse a ejercerlos. Qué país, y qué cultura, donde los progresistas lloran antes de que les hagan daño y los reaccionarios posan como valientes inconformistas, mientras los radicales convierten en un fetiche su cómica irrelevancia. Todo esto pasó, más o menos. Nadie perdió un dólar por subestimar la inteligencia del público americano. La vida no imita al arte, imita a la mala televisión. El reloj no funciona porque los vándalos se llevaron las manecillas. Una república, si podéis conservarla.Archivado EnOpiniónEstados UnidosIndependenciaCelebraciones
250: ‘Americana’
Un collage sobre Estados Unidos, con motivo del aniversario de la Declaración de Independencia














