T-MEC (Reuters)La posibilidad de que Donald Trump no extienda el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por 16 años ha generado nuevas discusiones sobre el futuro de la integración económica en América del Norte. Este escenario, lejos de ser necesariamente perjudicial para el país, puede abrir oportunidades de negociación en condiciones más ventajosas, según el análisis de Gerardo Herrera, académico de la Universidad Iberoamericana.La administración estadounidense estaría próxima a anunciar oficialmente que no apoyará la extensión automática del tratado. De confirmarse, el acuerdo comercial no desaparecería de inmediato. En su lugar, se activaría un mecanismo de revisiones anuales durante la próxima década, lo que podría desembocar en su expiración en 2036 si no se alcanza un acuerdo renovado entre los socios comerciales.PUBLICIDADEl académico de la IBERO sostiene que en caso de que no se logre una renovación inmediata, el tratado permanecería vigente y México dispondría de un periodo amplio para negociar. Esta situación podría resultar favorable si el escenario político estadounidense cambia tras el mandato del presidente Trump. “Si no se logra una renovación inmediata, no significa que el tratado termine. Existe un periodo suficientemente amplio para seguir negociando y eso podría beneficiar a México si el contexto político estadounidense cambia”, afirmó Herrera.PUBLICIDADT-MEC (Foto: Shutterstock)Las elecciones intermedias en EEUU podrían alterar el equilibrio de fuerzas en el Congreso, limitando el margen de acción del mandatario estadounidense para promover una política comercial más restrictiva. Si ese giro no se produce, el país aún tendría la posibilidad de negociar bajo una nueva administración al término del ciclo presidencial actual.Acordar en medio de un clima condicionado por presiones electorales suele dificultar la consecución de acuerdos internacionales. Por ello, la llegada de un gobierno distinto o una nueva correlación política en Washington podría ofrecer mejores condiciones para alcanzar un tratado que otorgue mayor certidumbre a México.PUBLICIDADEl especialista remarcó que la economía de Estados Unidos mantiene una interdependencia profunda con México y Canadá, en particular en sectores clave como el automotriz, la manufactura y los productos agroalimentarios. Esto reduce la probabilidad de una ruptura repentina del acuerdo comercial.La eventual decisión de nuestro país vecino de no extender el pacto no significaría el fin del acuerdo, sino el inicio de una etapa de revisiones que autoridades mexicanas podrían aprovechar para alcanzar condiciones más favorables en una futura negociación.PUBLICIDADDurante esta etapa, el país debe sostener una estrategia de diálogo de largo plazo, reforzar su competitividad y preservar la confianza de los inversionistas nacionales y foráneos. El académico manifestó que precipitar un acuerdo en condiciones adversas sería menos conveniente que esperar un contexto político más estable y favorable.A medida que los gobiernos de los tres países se aproximan a una fase decisiva para definir el destino del principal acuerdo comercial norteamericano, es esencial que el Gobierno mexicano implemente nuevas medidas para la eventual negativa estadounidense. Esto daría inicio a un periodo de mayor incertidumbre, aunque también de oportunidades para México.PUBLICIDAD
México podría obtener mejores condiciones en una futura negociación del T-MEC tras la negativa de Trump a extender el acuerdo
Las elecciones intermedias en EEUU podrían alterar el equilibrio de fuerzas en el Congreso, limitando el margen de acción del mandatario estadounidense















