El 1 de julio se cumplen seis años de la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que actualmente es sometido a una revisión conjunta y obligatoria antes de pasar a una eventual extensión.En una decisión muy al estilo Trump, Estados Unidos anunció que no renovará el Tratado como se conoce y optó por revisiones anuales, sin embargo no declaró su salida del mismo. En pocas palabras, el T-MEC no ha terminado. Incluso si EU hubiera determinado salir, faltarían 10 años para que eso ocurra.La determinación per se de revisiones anuales, es una medida que sin duda generará incertidumbre para las empresas establecidas en Norteamérica y si bien es cierto que el acuerdo seguirá vigente por los próximos 10 años en tanto ningún país decida retirarse, dichas revisiones anuales, abrirán la puerta a años de negociaciones, generando posibles cambios en las cadenas de suministro que son vitales en los diferentes sectores y subsectores de la industria a nivel nacional y regional.
Tras conversar con sus pares estadounidense y canadiense, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard explicó que México irá por el camino de la revisión anual hasta 2036 pero sin generar incertidumbre.A pesar de que eso suena bien narrativamente, lo cierto es que las consecuencias podrían ser más graves pues generará un impacto inmediato y a largo plazo, en especial en la disminución en producción, por una disminución de la demanda, una baja de contratación y/o retención de empleos, la caída de inversión extranjera directa (IED) por reinversión de utilidades, la detención de proyectos de ampliación y relocalización empresarial, así como el detrimento en la integración de varios sectores, en especial la manufactura.Además, esta medida anunciada por Estados Unidos representa un enorme riesgo, ya que desprotege miles de empleos, desequilibra las cadenas de suministro y genera incertidumbre ante el actual escenario de relocalización empresarial y los recientes anuncios de inversión.Sin decirlo (y no lo hará nunca), la presidenta Claudia Sheinbaum refirió que parte de la estrategia del gobierno de México es esperar que Donald Trump deje la presidencia en 2029 y regresar a mesas de negociación con quien ocupe la Casa Blanca.Es claro que el factor Trump es uno de los obstáculos principales para el escenario actual, pero tampoco podemos cerrar los ojos a lo mal que se están haciendo las cosas a nivel interno.











