La Seguridad Social aplica una serie de coeficientes reductores de entre el 2,81% y el 21% a los trabajadores que adelanten su jubilación, incluso cuanto tienen más de 40 años cotizados. De esta forma, los que se retiren a los 63 años teniendo que hacerlo a los 65 y habiendo cotizado menos de 38 años enfrentarán la penalización máxima del 21%, reduciéndose significativamente el importe de su pensión de por vida.Aunque diversas asociaciones de jubilados han mostrado su descontento con esta medida, por el momento el Gobierno descarta eliminar los coeficientes reductores, ya que hacerlo supondría un impacto de 3.300 millones de euros. Aún con todo, los hay que continúan intentando cobrar el 100% de su pensión también en la jubilación anticipada.
Es el caso de Nieves, que con 72 años cuenta con más de 46 cotizados pero le han recortado la pensión porque tuvo que jubilarse a los 63 años por problemas de huesos, hernias de disco y tener las dos caderas operadas. "Había trabajado toda mi vida y llegó un momento en el que mi cuerpo ya no podía más", recuerda.
Su carrera laboral se desarrolló entre consultorías y trabajando en un ayuntamiento, cotizando en total 46 años y 2 meses sin "ni un solo día de paro". Sin embargo, tras tomar la decisión de adelantar su jubilación, su pensión quedó recortada para siempre:








