El cayado del pastor (un bastón de madera, largo y curvado en la parte superior), apoyado en el muro de una explotación ganadera aragonesa, se ha convertido en una de las imágenes más reveladoras del proyecto internacional CoCo, en el que participa el CITA de Aragón. “Es prácticamente igual al que utilizan los pastores en extensivo en Tanzania, a más de 7.000 kilómetros de distancia de aquí”.

Ese pequeño detalle fue todo un descubrimiento para la investigadora del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) Ana Grau Valenciano, que forma parte del proyecto europeo CoCo (Co-Creating Coexistence), financiado por Horizonte Europa, liderado por el CITA en España, y en el que colaboran entidades de doce países.

El objetivo es encontrar fórmulas que permitan mejorar la convivencia entre la ganadería extensiva y la fauna silvestre, especialmente en territorios donde la recuperación de grandes carnívoros como el lobo, el oso o el lince genera tensiones crecientes con el sector ganadero.

Pero el proyecto está revelando algo más que soluciones técnicas. Está mostrando que, desde las montañas aragonesas hasta las llanuras de África oriental, los pastores comparten preocupaciones, conocimientos y valores sorprendentemente similares. Algo que la bióloga confiesa que “no esperaba” y de ahí nace su sorpresa. Un lenguaje común descubierto gracias a poner en el centro de la investigación a quienes ejercen el oficio; los pastores y las pastoras.